Frankfurt: Alemania recupera a Schreker

13 / 04 / 2019 - Xavier CESTER - Tiempo de lectura: 3 minutos

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'Der Ferne Klang' volvió a la ciudad que la vio nacer con una nueva producción para la Ópera de Frankfurt © Oper Frankfurt / Barbara AUMÜLLER
'Der Ferne Klang' volvió a la ciudad que la vio nacer con una nueva producción para la Ópera de Frankfurt © Oper Frankfurt / Barbara AUMÜLLER
'Der Ferne Klang' volvió a la ciudad que la vio nacer con una nueva producción para la Ópera de Frankfurt © Oper Frankfurt / Barbara AUMÜLLER

Oper Frankfurt

Schreker: DER FERNE KLANG

Nueva producción

Jennifer Holloway, Ian Koziara, Iurii Samoilov, Dietrich Volle, Nadine Secunde, Sebastian Geyer. Dirección: Sebastian Weigle. Dirección de escena: Damiano Michieletto. 13 de abril de 2019.

El éxito del estreno en 1912 de Der ferne Klang (El sonido lejano) situó a Franz Schreker entre los operistas más relevantes de su tiempo en el área germánica, una posición ocupada hasta el advenimiento del nazismo, que encuadraría al compositor austríaco en su nefasta categoría de representante de la música degenerada. Han tenido que pasar varias décadas desde el final de la Segunda Guerra Mundial para que las óperas de Schreker, ya que no de repertorio, al menos vuelvan a circular con cierta asiduidad.

Der ferne Klang volvía a la ciudad que la vio nacer en una nueva producción que tuvo como uno de sus principales protagonistas a la orquesta del teatro alemán y a su titular, Sebastian Weigle. Su batuta mantuvo un control firme de su magnífica formación para traducir con minuciosa atención las suntuosas texturas sonoras creadas por Schreker, desde los clímax más deslumbrantes hasta los detalles más insinuantes, sin perder por el camino en ningún momento el pulso dramático de la partitura. El coro de la casa también realizó una labor meritoria, así como los numerosos miembros de la compañía y de su Estudio de Ópera que asumieron buena parte de los papeles de un extenso reparto, ofreciendo a la vez testimonio de la sólida salud artística del coliseo germano.

 

La soprano Jennifer Holloway aportó una voz sólida en el papel protagonista, en la imagen junto al tenor Ian Koziara

El peso de la obra lo lleva Grete, la joven abandonada por el compositor Fritz en su búsqueda obsesiva del sonido lejano del título y que solo reencontrará antes de morir en los brazos de su amada. Jennifer Holloway aportó al personaje una voz sólida y un canto efusivo, atenta a la progresión emocional de un rol zarandeado que pasa de la inocencia inicial y el maltrato recibido por sus padres a convertirse en una cotizada cortesana y, al final, en una miserable prostituta. El timbre cálido de la soprano norteamericana casaba a la perfección con el de su compatriota Ian Koziara, joven tenor que debutaba en Europa enfrentándose a la ingrata tesitura de Fritz. Algunas intermitencias vocales, sobre todo en el registro agudo, no desmerecieron una interpretación que hizo justicia al carácter visionario del personaje, en especial en la emotiva escena final. Otros nombres a destacar fueron los de Iurii Samoilov –un Actor–, Dietrich Volle –Dr. Vigelius–, Sebastian Geyer –Rudol– y la veterana Nadine Secunde como una Anciana.

El montaje de Damiano Michieletto incidía en el peso traumático del pasado y el dolor que conlleva el recuerdo, mostrando de forma continuada los dobles envejecidos de Fritz y Greta, residentes en un asilo. Gracias al decorado de Paolo Fantin, con sus telones translúcidos que separaban los diferentes niveles de la escena, a la iluminación de Alessandro Carletti y a los vídeos, el regista italiano confirió a la trama, dirigida con gran fluidez, un carácter onírico que culminaba en una formidable imagen final: todos los instrumentos de una orquesta imaginaria suspendidos sobre el moribundo Fritz.