'Forza' verdiana de contrastes musicales

Palma

01 / 03 / 2024 - Eugènia GALLEGO - Tiempo de lectura: 3 min

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forza palma 'La forza del destino' en el Teatre Principal de Palma © Teatre Principal / Luis ORTAS
forza palma 'La forza del destino' en el Teatre Principal de Palma © Teatre Principal / Luis ORTAS
forza palma 'La forza del destino' en el Teatre Principal de Palma © Teatre Principal / Luis ORTAS

Teatre Principal

Verdi: LA FORZA DEL DESTINO

Estreno en la compañía

Alessandra Di Giorgio, Francesco Pio Galasso, Damiano Salerno, Ketevan Kemoklidze, Simón Orfila, Toni Marsol, Jordi Fontana, Vega Escribano, Joan Miquel Muñoz, Pablo López. Orquestra Simfònica de les Illes Balears. Cor del Teatre Principal. Dirección musical: Gianluca Marcianò. Dirección de escena: Pier Francesco Maestrini. 28 de febrero de 2024.

El estreno de La forza del destino de Giuseppe Verdi (ver previa en este enlace) en el Teatre Principal de Palma se alzó como un coloso interpretativo y visual custodiado por una horda de talentos artísticos cuya sinergia cristalizó en una producción de gran valor estético y emocional. La dirección escénica de Pier Francesco Maestrini se reveló como una amalgama de visión innovadora y respeto por la tradición operística. Junto a ello, la contribución de Michele Cosentino en la coreografía y en la reposición, y la batuta de Gianluca Marcianò, contribuyeron a tejer una tela de experiencias inmersivas que trascendieron lo convencional.

La escenografía, una creación de Alfredo Troisi que data de 2005 ideada para el Teatro Sociale de Rovigo, se distingue por su espectacularidad y funcionalidad; los elementos escénicos, como los imponentes paneles que mutan de palacios a sacros espacios eclesiásticos, junto con las proyecciones que se funden armoniosamente con la acción en escena, crearon un entorno visualmente cautivador que enriquecía la narración.

"Ketevan Kemoklidze, con su bella tesitura de mezzosoprano, inyectó al personaje de Preziosilla una vitalidad y un colorido vocal que brillaron con luz propia"

En el ámbito vocal, la producción enfrentó contrastes notables. En su debut en el papel, el tenor Francesco Pio Galasso como Don Alvaro, afrontó las exigencias del rol con coraje, aunque no exento de ciertas vicisitudes técnicas, dado que el personaje no se acaba de adaptar a sus características vocales; a pesar de alcanzar las notas agudas exigidas por la partitura, Galasso las abordó con evidentes incomodidades, con una proyección limitada. Su trabajo escénico, por otra parte, acabó careciendo de carisma, y por ello no logró conectar con el público. En cambio la soprano Alessandra di Giorgio, también debutante en el papel de Donna Leonora, experimentó una evolución notable a lo largo de la función; a pesar de un comienzo que parecía distante con el auditorio, su interpretación ganó en intensidad y conexión a partir del segundo acto, demostrando un control admirable de fiato y una rica paleta de matices que realzaron la complejidad de su personaje. Ketevan Kemoklidze, con su bella tesitura de mezzosoprano, inyectó al personaje de Preziosilla una vitalidad y un colorido vocal que brillaron con luz propia; su interpretación estuvo cargada de energía y carisma.

En cuanto a los barítonos, Damiano Salerno y Toni Marsol, en los roles de Don Carlo di Vargas y Fra Melitone respectivamente, ofrecieron actuaciones de un calibre excepcional: Salerno, con una voz potente y matizada, exploró las complejidades de su personaje con una intensidad dramática sobrecogedora, mientras que Marsol aportó una dimensión de comicidad y humanidad a su rol, evidenciando una versatilidad vocal y actoral de gran envergadura. El bajo-barítono menorquíb Simón Orfila como Padre Guardiano, cuya voz resonó con autoridad y calidez, conectó ampliamente con el auditorio, siendo el cantante más aplaudido.

Las voces secundarias no quedaron a la zaga, enriqueciendo la trama con capas de complejidad y emotividad. La amalgama de los solistas, junto a una dirección musical que cobró vigor y precisión conforme avanzaba la representación tras algunos desajustes, y el impecable desempeño de la Simfònica de Balears y del bien preparado Coro del Principal, configuraron un espectáculo que, a pesar de los desafíos, se alzó como un monumento a la capacidad transformadora de la ópera.  * Eugènia GALLEGO, corresponsal de ÓPERA ACTUAL en Palma