Florencia: El renacer de 'Fernand Cortez'

29 / 10 / 2019 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 4 min

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Cortez Florencia Spontini Dario Schmunck y Gianluca Margheri fueron Cortez y Moralez © Teatro del Maggio / Michele MONASTA
Cortez Florencia Spontini Un momento de la coreografía © Teatro del Maggio / Michele MONASTA
Cortez Florencia Spontini El coro del Maggio Musicale estuvo a muy buen nivel © Teatro del Maggio / Michele MONASTA

Teatro del Maggio Musicale Fiorentino

Spontini: FERNAND CORTEZ

Estreno en tiempos modernos

Alexia Voulgaridou, Dario Schmunck, Luca Lombardo, Gianluca Margheri, André Courville, David Ferri Durà. Dirección: Jean-Luc Tingaud. Dirección de escena: Cecilia Ligorio. 23 de octubre de 2019.

El estreno en tiempos modernos de la versión original de Fernand Cortez de Spontini tuvo lugar en Florencia. La obra fue encargada por la Ópera de París en 1809 para celebrar la figura de un Napoleón conquistador de España, equiparándole al Cortez conquistador de México. Pero la guerra franco-hispana acabó mal; la ópera fue dejada de lado y en 1817 Spontini compuso una segunda versión en la que introducía música nueva pero en la que quedaba comprometida la potente impostación dramática original.

"Tingaud consiguió un buen nivel en las escenas en que coro y orquesta son protagonistas, aunque no siempre evitara algún desequilibrio entre las masas"

Con sus espectaculares efectos Spontini se anticipó a la grand opéra y generó una influencia decisiva en el teatro musical francés de las siguientes décadas, mientras que con su escritura orquestal se anticipaba ya a Berlioz. Ejemplo de ello es el colorido fuerte y violento con el que empieza el tercer acto, cuando los mexicanos optan por sacrificar a sus prisioneros. Mayor debilidad muestran, no obstante, las escenas más líricas e íntimas, sobre todo porque el melodismo de Spontini es poco expresivo.

Estos desniveles de la partitura quedaron amplificados por la interpretación que pudo verse en el Teatro del Maggio Musicale Fiorentino. De hecho, el director Jean-Luc Tingaud consiguió un buen nivel en las escenas en que el coro y la orquesta son los protagonistas, aunque no siempre lograra evitar algún desequilibrio entre las masas, pero no todos los solistas dieron el nivel suficiente para hacer justicia a la música de Spontini. Concretamente Dario Schmunck y Alexia Voulgaridou fueron dos ejemplos de miscasting.

Él es un tenor lírico-ligero y no pudo resultar adecuadamente autoritario en el rol de Cortez, escrito para un baritenor. En el caso de ella, se trata de una soprano pucciniana que dio al personaje de Amazily, inspirado en la amante mexicana de Cortez, Malinche, un tono sentimental que no solo debe reflejar a la mujer enamorada, sino también a la heroína trágica que intenta la conciliación entre españoles y mexicanos y que está dispuesta a morir para conseguirla.

Ambos intérpretes, además, no demostraron estar familiarizados con el estilo francés y bastó para demostrarlo la comparación entre la debilidad de sus recitativos y la energía y nobleza desplegada por Luca Lombardo en los suyos. Francés de nacimiento y de formación, su timbre acusó el paso del tiempo, pero ello no le impidió interpretar adecuadamente el personaje de Telasko, el hermano de Amazily.

El más completo en el capítulo interpretativo por autoridad vocal y adecuación estilística fue Gianluca Margheri en el rol de Morales, el compañero de Fernand Cortez. Bien en su conjunto los numerosos personajes menores, de entre los cuales merece mencionarse al Gran Sacerdote de André Courville y al Alvar de David Ferri Durà. La escenografía, elemental pero sugestiva, de Alessia Colossio y Massimo Cecchetto se beneficiaron del muy bello diseño de luces de Maria Domènech Giménez, siendo asimismo notable el vestuario de Vera Pirantoni Giua.

La dirección escénica de Cecilia Ligorio aportó algunas buenas ideas pero resultó estática en general, mientras la animación y el dramatismo requeridos por la obra llegaron sobre todo de la coreografía de Alessio Maria Romano.