Feliz vuelo de 'la golondrina' de Puccini

Verona

26 / 02 / 2024 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

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rondine verona La nueva producción de 'La Rondine' firmada por Stefano Vizioli © Fondazione Arena di Verona / ENNEVI
rondine verona La nueva producción de 'La Rondine' firmada por Stefano Vizioli © Fondazione Arena di Verona / ENNEVI
rondine verona La nueva producción de 'La Rondine' firmada por Stefano Vizioli © Fondazione Arena di Verona / ENNEVI

Fondazione Arena di Verona

Puccini: LA RONDINE

Nueva producción

Mariangela Sicilia, Galeano Salas, Matteo Roma, Eleonora Bellocci, Gezim Myshketa, Sara Rossini, Marta Pluda, Anélie Hois, Renzo Ran, Gillen Munguia. Dirección de escena: Stefano Vizioli. Dirección musical: Alvise Castellati. Teatro Filarmónico, 23 de febrero de 2024.

Esta frase lapidaria la pronunció el mismísimo autor de la obra: “La Rondine è una solenne porcheria”, y eso que Puccini en realidad le tenía mucho cariño a su golondrina, ópera que solo en los últimos años ha recibido por parte de la crítica y del público su merecido reconocimiento. “Opereta fallida” fue otro de los argumentos utilizados para menospreciarla, ya que en principio una opereta vienesa tenía que ser. El editor Ricordi (con el que Puccini tuvo una relación conflictiva) la rechazó de su catálogo: “No me interesa un mal Léhar”, fue su tajante comentario, motivo por el cual esta es la única obra pucciniana publicada por el editor rival, Sanzogno.

Por suerte hoy se le ha hecho justicia a la obra y en el año del centenario da la muerte del Sor Giacomo hay golondrinas que vuelan en muchos teatros. Entre ellos el Filarmónico de Verona, que, en coproducción con el Coccia de Novara, propuso una flamante nueva producción, con regia de Stefano Vizioli, escenografía de Cristina Taraborrelli, vestuario de Angela Buscemi, iluminación de Vincenzo Raponi y coreografía de Pierluigi Vanelli. La propuesta traslada la acción en los años 50 del pasado siglo, solución muy abusada pero en este caso realizada felizmente. El primer acto se sitúa en un ambiente sofisticado en el que las damas lucen los modelos de la época; en el segundo, Bullier es la taberna de los existencialistas, y en el tercero la Costa Azul deja paso a una habitación de hotel, donde los dos jóvenes viven su aventura y se olvidan del mundo. Todo desarrollado coherentemente, con excelente ritmo teatral y sabio trabajo sobre los cantantes que se revelaron muy buenos actores, logrando hacer bailar al coro, instruido muy bien por Roberto Gabbiani, y bien integrado en una coreografía desenfadada y brillante de apaches y grisetas.

"Mariangela Sicilia, con voz de grato color, figura esbelta y elegante, encantó de entrada con una magistral interpretación de la página más célebre, pero estuvo magnífico a lo largo de toda la ópera"

Si la parte escénica ha convencido gratamente, aún más lo hizo la vertiente musical, empezando por el magnífico aporte de la orquesta de la Fondazione Arena bajo la batuta de Alvise Casellati: el maestro de Padua supo sacar toda la exquisitez de esta extraordinaria, refinada y modernísima partitura, procediendo a un ritmo ideal en el canto di conversazione que Puccini aquí desarrolló en extremo, con sabiduría y derrochando elegancia, dejando que los ritmos —el vals y la polka, pero también el ragtime, el fox-trot y hasta el tango— fluyeran en ondas sonoras de grande empaque, pero siempre controladas, con un soporte ideal de la línea de canto a los solistas.

Entre los solistas destacó Mariangela Sicilia, soprano de Calabria que próximamente interpretará el mismo papel de Magda en La Scala. Voz de grato color, figura esbelta y elegante, encantó de entrada con una magistral interpretación de la página más célebre, “Il sogno di Doretta”, pero estuvo magnífica a lo largo de toda la opera, con pianísimos de gran calidad y un excelente uso del legato. Sobresaliente en el aria “Denaro, nient’altro che denaro”, deliciosa griseta al estilo de Michéle Morgan —la mítica actriz francesa de la película El puerto de las nieblas— en el segundo acto; y sexy y dramática a la vez en el tercero de esta comedia musical que tiene un final agridulce, modernísimo por la época, en el que la mujer finalmente y aún dolorosamente, es ama de su destino. El enamoradizo chico de provincias Ruggiero tuvo una perfecta realización escénica y vocal gracias al valiente tenor mexicano Galeano Salas, cuyo vuelo en los principales teatros ha tenido aquí una consagración. Lástima, tan solo, que se sacrificara el aria del primer acto “Parigi è la città dei desideri”, pero en el brindis del segundo acto “Bevo al tuo fresco sorriso” supo imponerse con toda la poesía de esas frases que fluyen en uno de los más preciosos concertantes, ya no solo de Puccini.

La pareja principal estuvo muy bien acompañada por los dos personajes brillantes, el Poeta Prunier, el vivaz tenor de Treviso Matteo Roma, que aborda una tesitura compleja con un uso frecuente del parlato, y la pizpireta Lisette del soprano de Florencia Eleonora Bellocci, que aparece como Juliette Greco en el tercer acto, de voz penetrante y escénicamente un torbellino: ambos deliciosos. El barítono albanés Gezim Myshketa demostró que no hay pequeñas partes si hay grandes intérpretes, en el rol del rico Rambaldo, protector de Magda, como Barone Duphol prestado de Verdi a Puccini. El contorno, que en esta ópera es importantísimo, estaba garantizado por Amélie Hois, Yvette y Georgette, Sara Rossini, Bianca y Lolette, y Marta Pluda, Suzy y Gabrielle. Los caballeros del primero y segundo acto fueron también muy centrados: Carlo Feola, Crebillon y Mayordomo, Renzo Ran, Perichaud y Rabonnier y, finalmente, el español Gillen Munguia, Gobin y Adolfo, que además fue contratado como cover de Salas para el papel de Ruggero.

La ópera se ofreció con un solo descanso entre el segundo y tercer actos, pero aún así pareció corta porque, como la golondrina, voló mágicamente el tiempo.  * Andrea MERLI, corresponsal en Italia de ÓPERA ACTUAL