CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Feliz retorno a La Scala de 'Roméo et Juliette'
Milán
Teatro alla Scala
Gounod: ROMÉO ET JULIETTE
Vannina Santoni, Vittorio Grigolo, Annalisa Stroppa, Ruzil Gatin, Matia Olivieri, Sara Mingardo, Nicolas Testé. Dirección: Lorenzo Viotti. Dirección de escena: Bartlett Sher. 21 de enero de 2020.
Volvió a La Scala, después de nueve años, la producción del Metropolitan de Nueva York de Roméo et Juliette con la dirección escénica de Bartlett Sher con un decorado prácticamente único de plaza renacentista se supone que de Verona firmado por Michael Yeargan y un vestuario inexplicablemente settecentesco de Catherine Zuber, con diseño de luces de Jennifer Tipton repuesto esta vez por Andrea Giretti, y todo el lujo de solistas y comparsas implicados en los duelos, lo más notable del espectáculo en el aspecto escénico. Una puesta en escena convencional sin destellos dramáticos especiales pero que satisface al público.
Muy bien, como siempre, coros y orquesta, en este caso confiada al joven director suizo Lorenzo Viotti, que impuso una lectura vivaz y brillante que puso en valor también los momentos más convencionales de la ópera.
Las afecciones propias del tiempo produjeron las consabidas bajas en el reparto y donde se esperaba a Diana Damrau hubo que conformarse con la treintañera soprano corso-rusa Vannina Santoni en el papel de Juliette. Puede ser por la emoción del debut en La Scala o por la promoción excesiva, pero lo cierto es que la voz pareció tímbricamente modesta y pobre de armónicos, con unos agudos inseguros y una cierta tendencia al sonido calante. Mejor como intérprete por figura y por desenvoltura escénica, fue recibida con aplauso en los saludos finales. Vittorio Grigolo, en buena forma vocal y más entonado como intérprete que en años atrás, pareció más maduro en un Roméo que hoy en día tendrá pocos rivales, dando vida a un amante apasionado con pianissimi y notas susurradas de gran belleza vocal.
Otra fantástica sustitución fue la protagonizada por Annalisa Stroppa como Stéphano, una aparición en verdad destacable que después de su aria recibió una de las ovaciones más calurosas de la representación, lo que se confirmó en los saludos finales, dejando casi incrédula de felicidad a la joven artista de Brescia. El resto del reparto era prestigioso, con el tenor kazako Ruzil Gatin como Tybalt de inusitado vigor, el barítono Mattia Olivieri (Mercutio), la Geltrude de la siempre apreciada Sara Mingardo y el muy acertado Frère Laurent de Nicolas Testé, contribuyendo los intérpretes de los roles menores al resultado feliz del espectáculo.
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