Los altos y bajos del 'Faust' grancanario

Lisboa

22 / 05 / 2022 - Antonio ESTEIREIRO - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
faust-teatrosaocarlo-operaactual Una escena de 'Faust' con Rubén Amoretti como Méphistophélès © Teatro Sao Carlo

Teatro Nacional de Sao Carlo

Gounod: FAUST

Mario Bahg, Irina Lungu, Rubén Amoretti, André Baleiro, Cátia Moreso, Patricia Quinta, Luis Rodrigues. Dirección: Antonio Pirolli. Dirección de escena: Alfonso Romero Mora. 20 de mayo de 2022.

Esta producción del Faust de Gounod procedente de la Ópera de Las Palmas de Gran Canaria tuvo altos y bajos. El simbolismo de la escena inicial ideada por Alfonso Romero Mora, con su gran reloj de péndulo, prometía una lectura innovadora del libreto, pero la promesa no se cumplió del todo ante soluciones que apenas causaron impresión y que en cambio afectaron al ritmo dramático. El aspecto más positivo de la propuesta, en todo caso, residió en la sencillez de los medios empleados y en el equilibrado diseño de luces del propio regista y de José Fernández Txema. La escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda basada en el video design de Philip Contag Lada, también aportó momentos fantásticos. A destacar la forma absolutamente ingeniosa en que fue recreada la escena de la iglesia. Entre las que claramente desequilibraban el resultado, en cambio, estuvieron los efectos ventrílocuos a cargo de Méphistophélès y el gratuito episodio de violencia entre Marguerite y Valentin presenciada por un niño, una opción difícilmente explicable. La sobriedad del vestuario de Claudio Martíon tuvo dignidad visual.

"Amoretti encarnó su papel con enorme competencia y su desempeño teatral fue probablemente el más conseguido de entre todos los intérpretes"

Entre los solistas destacaron la soprano rusa Irina Lungu y el bajo español Rubén Amoretti. Las muchas facetas de la voz de Lungu le permitieron explotar todos los recursos dinámicos y expresivos exigidos por el papel; su canto en piano tuvo una extraordinaria proyección. Amoretti encarnó a Méphistophélès con enorme competencia y su desempeño teatral fue probablemente el más conseguido de entre todos los intérpretes. El tenor coreano Mario Bagh (Faust) cumplió sin llegar a ser brillante, y a pesar de su voz redonda y bien timbrada reveló algunas lagunas dramáticas, aunque probablemente se hallaba indispuesto en esta representación.

Los solistas portugueses que completaban el reparto estuvieron en un plano excelente, con el barítono André Baleiro (Valentin), la mezzosoprano Cátia Moreso (Siebel), Patrician Quinta (Matthe) y Luís Rodrigues (Wagner).  Los momentos más destacados podrían concretarse en el cuarteto “Prenez mon bras un moment” y en las intervenciones de Marguerite en la escena de la iglesia. El coro del Teatro Nacional que dirige el maestro italiano Giampaolo Vessella tiene un papel destacado en esta obra, que supo resolver con maestría aunque tuvo algunas dificultades en los equilibrios dinámicos con lo que ocurría en escena. La posición en varios momentos de los solistas en el fondo del escenario pudo ser la causa de este tipo de problemas.  * Antonio ESTEIREIRO, corresponsal en Lisboa de ÓPERA ACTUAL