'Ex Pluribus Unum': 57º Concurso Tenor Viñas

Barcelona

27 / 01 / 2020 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 3 min

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Viñas Victoria Karkacheva recibe su premio de manos del presidente de la Fundación del Liceu, Salvador Alemany, y de Sara Puig Alsina representando a la Fundació Puig © Concurso Viñas / Antoni BOFILL
Victoria Karkacheva ofreció un gran nivel © Concurso Viñas / Antoni BOFILL
El Liceu durante el concierto de los ganadores de la edición 2020 © Concurso Viñas / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas

Concierto de ganadores

Victoria Karkacheva, Natalia Kutateladze, Yaritza Véliz Aquea, Insik Choi, Melissa Zgouridi, Maria Brea, Alexander Köpeczi y Manuel Fuentes. Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Dirección: Francesc Prat. 26 de enero de 2020.

La inscripción en latín Ex Pluribus Unum (Uno de muchos) de las monedas norteamericanas alude a la unión de los Estados, obviamente, pero en el caso del Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas de Barcelona podría referirse a la agobiante participación de candidatos a premio y a la condición única del ganador, suprimida ya la anterior diferenciación por sexos y vencida la tentación –no siempre ha ocurrido así– a declarar desierto el galardón. No parece haber sido esta una edición especialmente afortunada en cuanto a grandes voces y algunas decisiones del jurado pueden haber influido en ello al haber dejado en la cuneta a algunas voces de relieve –el bajo ruso Gleb Peryazev podría ser un ejemplo–, mientras llegaba incluso a semifinales algún que otro participante de muy discutible nivel, evento sorprendente en un censo de más quinientos inscritos.

"La vencedora Victoria Karkacheva, mezzosoprano rusa que ya había participado sin éxito en la edición anterior del concurso, hizo alarde de buenos medios vocales y de una solvencia interpretativa que hace suponer ya una cierta experiencia en las tablas"

Sea como fuere, los primeros premios fueron asignados con acierto. La vencedora Victoria Karkacheva, mezzosoprano rusa que ya había participado sin éxito en la edición anterior del concurso, hizo alarde de buenos medios vocales y de una solvencia interpretativa que hace suponer ya una cierta experiencia en las tablas, cosa que en las cantantes de aquella procedencia ya suele ocurrir y que de alguna manera también se daba en la ganadora del segundo premio, la georgiana Natalia Kutateladze, que cantó bien pero habitó poco las dos arias a su cargo en la gala final.

Muy buena impresión causó la soprano chilena Yaritza Véliz Aquea gracias a un fraseo impecable y a una voz si no muy grande sí mejor proyectada que la de todos los intervinientes en la primera parte, un tanto intimidados por las dimensiones de la sala, aunque se hicieron notar el bajo rumano Alexander Köpeczi, uno de los que mejor pasó las semifinales, la mezzosoprano norteamericana Melissa Zgouridi, también repetidora en el certamen, el barítono Insik Choi, único superviviente del tsunami coreano que llegaba a la final, la soprano venezolana Maria Brea –ganadora de un premio al mejor intérprete de zarzuela que no hubiera obtenido de haber pasado a la final el tenor Vicent Romero, que firmó un “Paxarin, tu que vuelas“ memorable en la eliminatoria anterior– y el bajo-barítono Manuel Fuentes, único español en la final, en la que no tuvieron presencia alguna los vapuleados italianos y chinos de todas las ediciones. En el concierto de clausura obtuvo una cierta dignidad de la Simfònica del Liceu el director Francesc Prat. Mucho más no se le podía pedir con la pauta de ensayos que se tenía.