'Evgeni Onegin' romántico y 'verista'

Massy

13 / 11 / 2022 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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evgeneonegin-operaactual-massy (1) Una escena de 'Evgene Onegin' en Massy © Opéra de Massy
evgeneonegin-operaactual-massy (1) Una escena de 'Evgene Onegin' en Massy © Opéra de Massy
evgeneonegin-operaactual-massy (1) Una escena de 'Evgene Onegin' en Massy © Opéra de Massy

Opéra de Massy

Chaikovksy: EVGENI ONEGIN

Armando Noguera, Ludivine Gombert, Sarah Laudan, Mireille Delunsch, Simona Caressa, Jean-François Marras, Denis Sedov, Scott Emerson, Antoine Foulon, Mikaël Weill. Dirección musical: Kaspar Zehnder. Dirección de escena: Alain Garichot. 11 de noviembre 2022.

Kaspar Zehnder fijó desde las primeras notas el ambiente melancólico, romántico, necesario para acoger a la adolescente enamorada de aquel petimetre casi desconocido, casualmente de paso por su casa. Porque la partitura así lo indicaba, o bien llevado por el andar de la trama o, tal vez, forzado por los propios cantantes, aceleró luego ritmos, endureció los ataques, a partir del desatinado desafío entre los dos amigos enemistados y terminó su dirección dando a los cantantes un soporte que rozó el larguero de la sonoridad verista. En cierto sentido se adaptó al giro brutal de la dramática historia.

El público aplaudió merecidamente el trabajo del coro de la Opéra de Angers-Nantes, reforzado por algunos elementos locales. A las órdenes del catalán Xavier Ribes, transformados en gentes del pueblo o bien en pudientes burgueses invitados a la gran recepción final, se esforzaron sus miembros en fundir sus voces en una participando activamente en el desarrollo dramático de la acción.

"Armando Noguera campeó un Onegin de primer plano vocal y dramático"

Armando Noguera campeó un Evgeni Onegin de primer plano vocal y dramático; si en un primer tiempo tuvo que contener el volumen, mostró en las escenas de conflicto con su amigo y en su dúo final con Tatiana el terciopelo de su emisión. También la interpretación de Ludivina Gombert –Tatiana– tuvo dos vertientes; si en un principio se notó alguna duda en el mantenimiento de ciertas notas –sin menoscabo de la claridad de timbre–, fueron los elementos de su canto y de su acción a partir de la parte final de la comprometida escena y hasta el final de la velada, la seguridad, la fuerza y la exactitud. Nada se pudo reprochar a Jean-François Marras, un Lenski potente que contribuyó a encauzar la noche toda por el sendero verista. Sus dos bellas arias, en todo caso, demandan una mayor tristeza y un menor enfado.

Mireille Delunsch fue una Larina de lujo, Sarah Laudan vistió una Olga coqueta y juvenil, totalmente apta a interpretar el papel de la ingenua causante del desastre (alguien debía hacerlo), Simona Caressa produjo una agradable sorpresa vocal en el modesto papel de Filipievna, Denis Sedov –Grémine– y Scott Emerson –M. Triquet– llegaron, cantaron su parte y salieron del escenario tras una salva de aplausos, como estaba escrito.

Comentando la representación de la misma producción vista en Marsella en febrero de 2020, se puede reiterar de nuevo el juicio sobre el trabajo fiel a la obra, inteligente y poético (dos elementos que no van siempre reunidos) que Alain Garichot –con escenografía de Elsa Pavanel– realizó en 1996 y que no ha envejecido en absoluto.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL