Estrasburgo: No apta para depresivos

24 / 09 / 2019 - Francisco J. CABRERA - Tiempo de lectura: 2 min

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Escena de '4.48 Psychosis' con el montaje de Ted Huffman © Opéra National du Rhin / Klara BECK
Escena de '4.48 Psychosis' con el montaje de Ted Huffman © Opéra National du Rhin / Klara BECK
Escena de '4.48 Psychosis' con el montaje de Ted Huffman © Opéra National du Rhin / Klara BECK

Opéra National du Rhin

Philip Venables: 4.48 PSYCHOSIS

Estreno en Francia

Gweneth-Ann Rand, Robyn Allegra Parton, Susanna Hurell, Samantha Price, Rachael Lloyd, Lucy Schaufer. Dirección: Richard Baker. Dirección de escena: Ted Huffman. 18 de septiembre de 2019.

Cuando la obra teatral de Sarah Kane 4.48 Psychosis tuvo su estreno póstumo el 23 de junio de 2000 en el Royal Court’s Jerwood Theatre Upstairs, el crítico teatral de The Guardian, Michael Billington, se hizo a sí mismo y sus lectores la pregunta siguiente: «¿Cómo se puede juzgar una nota de suicidio de 75 minutos de duración?» Efectivamente, al presenciar la première francesa de la versión operística escrita por el compositor británico Philip Venables es difícil no tener la impresión de estar presenciando en diferido los últimos días de la malograda dramaturga en todo detalle, recetas médicas del psiquiatra incluidas. De hecho, el título se refiere al momento de la madrugada en la que sus medicamentos dejaban de hacer efecto, haciendo que se despertase. Considerada miembro del movimiento estilístico In-yer-face theatre (literalmente, En tu cara o en los morros), el cual presenta temas controvertidos de manera directa y provocativa, Kane lleva al espectador a meterse en la piel de una persona en plena depresión clínica, sin concesiones ni sentimentalismos.

"Más allá de algunos raros momentos de belleza armónica, la partitura de Venables sirve de tapiz sobre el que se extiende una monótona y depresiva conversación , pero sin crear emoción con medios puramente musicales"

Luego está la obra musical de Venables en sí. Se podría discutir si se puede denominar como ópera a una pieza en la que hay más palabra hablada (en gran parte pregrabada) que otra cosa, y en la cual las artistas cantan con micrófono. Los amantes de la lírica encontrarán en este obra bien poco que rascar, pese a unas cantantes de calidad (aunque, ya se sabe, cualquier voz suena bien tras pasar por la mesa de mezclas). Más allá de algunos raros momentos de belleza armónica, la partitura de Venables sirve de tapiz sobre el que se extiende una monótona y muy depresiva conversación entre las cantantes, pero sorprendentemente sin conseguir crear emoción con medios puramente musicales. El conjunto se salva solo gracias a la intensidad del tema tratado por la autora y a la participación de las cantantes. Todo hay que decirlo, no es una obra recomendable para aquel que esté teniendo un mal día o una mala racha. O para quien simplemente quiera pasar un buen rato en la ópera. O para el que disfrute de la música pura y simplemente.

Al final de la representación, recibida con tibios aplausos del público, Albrecht Thiemann, redactor jefe de la revista alemana Opernwelt, subió a escena para conceder a la Opéra National du Rhin el título de Teatro de ópera del año 2019 según esa publicación, un premio dedicado a Eva Kleinitz, directora de la ONR recientemente fallecida.