Escenario del triunfo de la heroicidad

Marsella

18 / 10 / 2021 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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Una escena del montaje de Louis Désiré © Opéra de Marseille / Christian DRESSE
Angélique Boudeville y Enea Scala © Opéra de Marseille / Christian DRESSE
En el centro de la imagen, Alexandre Duhamel como protagonista © Opéra de Marseille / Christian DRESSE

Opéra de Marseille

Rossini: GUILLAUME TELL

Angélique Boudeville, Jennifer Courcier, Annunziata Vestri, Alexandre Duhamel, Enea Scala, Thomas Dear, Cyril Rovery, Camille Tresmontant, Patrick Bolleire, Jean-Marie Delpas, Carlos Natale, Tomaz Hajok. Dirección musical: Michele Spotti. Dirección de escena: Louis Désiré. 15 de octubre de 2021.

La Ópera de Marsella superó con gran éxito el reto que representaba la producción de la obra de Rossini. El público agradeció el trabajo de los artistas con una consecuente salva de aplausos al final de la velada. Fiel a las exigencias del compositor, la orquesta desbordó su espacio habitual y ocupó además la primera decena de filas de la platea. El aspecto de la sala, inhabitual y espectacular, no molestó, y Michele Spotti, dueño de la situación, dirigió el pletórico conjunto sin mayor problema. Atacó la obertura con dinamismo controlando los metales con alguna dificultad y afianzado por los instrumentos de registro grave, perfilando con especial cuidado los momentos líricos.

La puesta en escena de Louis Désidé, inteligente y sin afeites, acertó en muchos puntos: escondió el coro en casi toda ocasión, evitando así múltiples entradas y salidas, dispuso los cantantes en la parte delantera del escenario, mantuvo la continuidad de la acción durante el ballet que transformó en pantomima, y pidió a su escenógrafo simplificar al máximo la propuesta: Diego Méndez-Casariego (también diseñador del vestuario) dispuso numerosos cubos y paralelepípedos fácilmente manejables, que en el transcurso de la noche lo mismo representaron el relieve suizo que los límites de los lugares donde transcurría la acción.

"Enea Scala prestó a Arnold infinidad de agudos imposibles sin escatimar potencia, y si por momentos aparecía algún metal en su emisión, la generosidad del cantante borró por completo el pequeño inconveniente"

En el escenario los cantantes hicieron gala de una prosodia inmaculada que hacia prácticamente innecesario el subtitulado, en particular durante los recitativos. Mucho se esperaba de Alexandre Duhamel, por primera vez en el papel principal; el barítono, en plenitud de sus medios, comunicó la fuerza y la ternura también de su heroico personaje gracias a su emisión viril y segura, de timbre agradable, potente, de amplio registro sin esfuerzo aparente. Enea Scala prestó a Arnold infinidad de agudos imposibles sin escatimar potencia, y si por momentos aparecía algún metal en su emisión, la generosidad del cantante borró por completo el pequeño inconveniente. Angélique Boudeville fue Mathilde por vez primera, algo acuciada por la orquesta al inicio de su intervención, la soprano no tardó en desvelar la nitidez de su emisión, el perfecto dominio de las coloraturas, la pureza de su timbre y la redondez y la claridad de sus agudos.

El escaso papel de Hedwige no impidió que Annunziata Vestri dejara una impresión considerable a la espera de poder juzgar su trabajo en una ocasión ulterior. Completaron el reparto a excelente nivel Jean-Marie Delpas –Leuthold–, Carlos Natale –un pescador–, Thomas Dear –Melchthal–, Cyril Trovery –Gessler–, entre otros.

El coro, muy bien preparado por Emmanuel Trenque, solventó sin mayores problemas la nutrida partitura que le tocó en suerte y en nada disminuyó su eficacia y su justeza el hecho de estar alejados sus miembros del director de la orquesta.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL