Entre sonidos y sombras, ‘Amerika’ rompe moldes en el centenario de Kafka

Zúrich

21 / 03 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
kafka zurich 'Amerika' de Haubenstock-Ramati en Zúrich © Opernhaus Zürich / Herwig RAMMER
kafka zurich 'Amerika' de Haubenstock-Ramati en Zúrich © Opernhaus Zürich / Herwig RAMMER
kafka zurich 'Amerika' de Haubenstock-Ramati en Zúrich © Opernhaus Zürich / Herwig RAMMER

Opernhaus Zürich

Roman Haubenstock-Ramati: AMERIKA

Nueva producción

Paul Curievivi, Robert Pomakov, Georg Festl, Mojca Erdmann, Ruben Drole, Allison Cook, Irène Friedli, Benjamin Mathis, Sebastian Zuber. Dirección musical: Gabriel Feltz. Dirección de escena: Sebastian Baumgarten. 15 de marzo de 2024.

En el mundo operístico, donde lo tradicional a menudo se abraza con fervor, la Opernhaus Zürich desafía con Amerika de Roman Haubenstock-Ramati, una obra que redefine los límites entre el arte y la tecnología, la narrativa y el espectáculo. En este año del centenario de la muerte de Franz Kafka, la producción de Amerika emerge no solo como un homenaje al genio torturado de escritor, sino también como una reivindicación del visionario compositor Haubenstock-Ramati, cuya obra fue en su tiempo mal comprendida y, por tanto, relegada. Con su adaptación del inacabado Der Verschollene (El desaparecido) de Kafka, el músico propone un viaje a través de los ojos de Karl Rossmann, personaje cuya odisea americana es menos un descubrimiento de la tierra de las oportunidades que un descenso al laberinto de su psique. La Ópera de Zúrich contó para ello con la dirección escénica de Sebastian Baumgarten y la batuta de Gabriel Feltz, y no solo narra esta historia, sino que sumerge al público en la trama con técnicas multimedia que Haubenstock-Ramati apenas pudo soñar.

El uso de proyecciones, sonido envolvente con hasta 80 fuentes de audio, y una dirección que combina lo real con lo proyectado, transforma la experiencia en algo que trasciende la mera observación. La audiencia se convierte en parte del mundo de Rossmann, experimentando su desorientación, su alienación y, en última instancia, su resignación. La escenografía, que oscila entre lo minimalista y lo surreal, acompaña perfectamente a la música, que se niega a conformarse con las expectativas, fluyendo entre lo atonal, lo dramático y lo íntimamente lírico.

"Paul Curievici en el papel de Karl, destacó no solo por su calidad vocal, sino también por su habilidad para encarnar la complejidad emocional y psicológica de los personajes kafkianos"

El elenco, encabezado por Paul Curievici en el papel de Karl, destacó no solo por su calidad vocal, sino también por su habilidad para encarnar la complejidad emocional y psicológica de los personajes kafkianos: con su interpretación vulnerable y perpleja, capturó magistralmente la esencia de un joven atrapado en las garras de un destino incomprensible. Los roles secundarios, desde el ominoso Pollunder de Robert Pomakov hasta las figuras femeninas caricaturescas y a la vez trágicas, contribuyeron a la sensación de un mundo que es a la vez absurdo y desesperadamente real.

Esta producción de Amerika es un triunfo de la visión sobre la viabilidad, del arte sobre la expectativa. Demuestra que el teatro de ópera puede ser un espacio de innovación radical, donde las historias del pasado se cuentan con las tecnologías del futuro. La Ópera de Zúrich no solo ha revivido una obra maldita; ha reafirmado la relevancia de la ópera como forma de arte capaz de desafiar, conmover y sorprender. En última instancia, Amerika recuerda que el arte, como la vida, está lleno de búsquedas sin respuestas, de caminos que se bifurcan en lo desconocido. Haubenstock-Ramati y Kafka, cada uno a su manera, sabían esto mejor que nadie. Con esta producción no solo se rinde homenaje a ambos visionarios, sino que también se une a ellos invitando al público para reconsiderar lo que creemos saber sobre el mundo, sobre nosotros mismos y, por supuesto, sobre la ópera.  * Albert GARRIGA, corresponsal en Zúrich de ÓPERA ACTUAL