Cenicienta, entre el sueño y la realidad

Valencia

14 / 12 / 2020 - César RUS - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
Cenerentola Anna Goryachova, fantástica protagonista © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO y Mikel PONCE
Lawrence Brownlee demostró ser un Don Ramiro de referencia © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO y Mikel PONCE
Cenerentola La nueva producción de Laurent Pelly confronta la dura realidad con la fabulación del sueño © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO y Mikel PONCE

Palau de Les Arts

Rossini: LA CENERENTOLA

Nueva producción

Anna Goryachova, Lawrence Brownlee, Carles Pachón, Carlos Chausson, Larisa Stefan, Evgeniya Khomunova, Riccardo Fassi. Dirección: Carlo Rizzi. Dirección de escena: Laurent Pelly. 10 de diciembre de 2020.

Esta Cenerentola supuso el debut de Laurent Pelly en el Palau de Les Arts; es, además, la única nueva producción de la temporada y se firma en colaboración con la Dutch National Opera y el Grand Théâtre de Genève. Supone, pues, un paso en la modernización de las producciones escénicas para Les Arts y un cambio de tendencia en cuanto a los circuitos internacionales en los que se va a mover el teatro. La propuesta escénica se construye sobre la oposición entre dos mundos: el real, con una Cenerentola pegada a la fregona, y el onírico en color magenta, en el que se desarrolla la fiesta. La idea es que todo ocurre en la mente de la protagonista. Dicha propuesta es un acierto en sí misma, pero no sería suficiente de no servir como marco para desarrollar un inagotable sentido del teatro creando un espectáculo dinámico, en el que la acción nunca decae y en el que la escena casa con la música de forma casi coreográfica.

La dirección escénica encontró, en este caso, la batuta ideal, pues ese mismo dinamismo caracterizó la dirección de Carlo Rizzi. El director impuso sus tempi, más bien rápidos (similares a los de su grabación), y contagió a orquesta, coro y cantantes de una precisión rara vez observable en un directo. Además, sorprendió por su técnica ambidiestra pues se pasaba indistintamente la batuta de derecha a izquierda para seguir marcando el tempo con la misma precisión. Tal milagro se debe a que es zurdo y empezó a usar la derecha cuando empezó a dirigir.

"Anna Goryachova, posee una voz de color oscuro, fruto en parte de su emisión típicamente rusa, y unos graves de impresionante solidez, junto con una gran facilidad para la coloratura"

El reparto vocal terminó de cerrar el círculo virtuoso de esta producción. La protagonista, Anna Goryachova, posee una voz de color oscuro, fruto en parte de su emisión típicamente rusa, y unos graves de impresionante solidez, junto con una gran facilidad para la coloratura. Con ello pudo firmar una excelente Angelina y se adivina que podría ser una extraordinaria Isabella. Además, escénicamente fue impactante, con una agilidad extraordinaria moviéndose de un lado a otro, por no hablar de la metamorfosis que sufre en la fiesta. Lawrence Brownlee es un Don Ramiro de referencia; lució su impecable estilo rossiniano con facilidad en la coloratura, agudo y sobreagudo cómodo, además de un elegante fraseo.

No menos referencial es el Don Magnífico de Carlos Chausson; a sus setenta años sigue estando en plenitud de facultades y realiza toda una creación vocal y escénica del personaje. Una auténtica lección magistral de arte rossiniano. Si Chausson era la veteranía, Carles Pachón fue la juventud y sorprendió por voz, canto y actuación con un Dandini de impresionantes medios vocales, con buen gusto en el canto y control de la coloratura. Pero además, escénicamente derrochó simpatía. Riccardo Fassi como Alindoro cantó con buena técnica, estilo y posee una voz de atractivo timbre; no obstante, su proyección resultó en ocasiones insuficiente y su canto se perdía tras la orquesta. Por último hay que recordar a las hermanastras, Evgeniya Khomunova (Tisbe) y Larisa Stefan (Clorinda), quienes pertenecen al Centre de Perfeccionament de Les Arts y no desmerecieron a ninguno de sus compañeros que ya están en carrera.