'Enemigo del pueblo', entre lo grotesco y lo emotivo

Valencia

06 / 11 / 2025 - César RUS - Tiempo de lectura: 4 min

Enemigo del pueblo Una escena de 'Enemigo del pueblo' en su estreno absoluto © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO-Mikel PONCE
Enemigo del pueblo Una escena de 'Enemigo del pueblo' en su estreno absoluto © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO-Mikel PONCE
Enemigo del pueblo Una escena de 'Enemigo del pueblo' en su estreno absoluto © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO-Mikel PONCE

Palau de Les Arts

Francisco Coll: ENEMIGO DEL PUEBLO

Estreno absoluto, encargo del Palau de Les Arts

José Antonio López, Moisés Marín, Brenda Rae, Isaac Galán, Marta Fontanals-Simmons, Juan Goberna. Cor de la Generalitat (director: Jordi Blanch). Orquestra de la Comunitat Valenciana. Dirección musical: Francisco Coll. Dirección de escena: Àlex Rigola. 5 de noviembre de 2025.

El Palau de Les Arts acogió anoche el primer estreno absoluto de una ópera en sus 25 años de historia, un encargo realizado a Francisco Coll, probablemente, el compositor español de mayor proyección internacional. Con Enemigo del pueblo (ver previa en este enlace), Coll da un importante paso en su carrera afrontando una ópera de gran formato (su primera incursión en el género fue la ópera de cámara Café Kafka), contando para ello con el libreto y la adaptación de la obra original de Àlex Rigola, el clásico teatral de Ibsen Un enemigo del pueblo (1882). Estructurada en dos actos, el compositor, reciente Premio Nacional de Música (ver noticia en este enlace), también subió al podio de Les Arts con esta coproducción con el Teatro Real que se verá en Madrid en febrero.

La obra presenta una trama que hoy puede leerse con absoluta actualidad en la que están prefiguradas ideas que hoy son de uso común como el negacionismo frente a la ciencia o, incluso, la llamada posverdad. Pero también se pone de manifiesto, de forma consciente o inconsciente, el poder incipiente de la ciencia que se muestra en la prepotencia con la que el protagonista desprecia la democracia.

Rigola la sintetizó y adaptó al género operístico trasladando la acción de Noruega a España, han desaparecido personajes (la Madre, el Capitán) o las ha convertido en figuras mudas, como el Suegro del protagonista, que aquí aparece como figura fantasmagórica. El nudo argumental se centra así en el enfrentamiento del Doctor con el Alcalde y el pueblo. La relación fraternal entre ambos queda en un segundo plano para centrar la atención en el conflicto que les envuelve, acentuando el aparente heroísmo del Doctor, pero también sus sombras al enfrentarse a todos y llegar, incluso, a pedir la aniquilación del pueblo. Rigola ha sido también el encargado de la puesta en escena eligiendo un espacio único, una playa con el mar en el horizonte, donde desarrollar la acción.

"La música de Coll desconcierta y fascina por igual; invita al público a imbuirse en la trama gracias a su fascinante maestría en la narración musical y en la articulación de la tensión dramática"

La música de Coll desconcierta y fascina por igual; comienza con un perturbador pasodoble que de forma desquiciada introduce la obra, retorcido y con toques grotescos. El uso de elementos de inspiración popular o folclórica es característico de cierta estética del autor, como en sus célebres Cuatro miniaturas ibéricas; aquí, sin embargo, los emplea casi como caricatura, identificando al personaje del Alcalde, un líder populista y manipulador. Esa música genera cierta distancia y, a partir de ella, el compositor va invitando al público a imbuirse en la trama gracias a su fascinante maestría en la narración musical y en la articulación de la tensión dramática. Consigue así momentos asfixiantes al final del primer acto y en el inicio del segundo, en el enfrentamiento con el pueblo, mientras que la ópera se cierra con un inesperado lirismo transparente que parece plasmar el ánimo de los protagonistas. La obra se mueve, pues, entre una especie de neofolclorismo y neoverismo, pero irradiando contemporaneidad.

Coll ha creado una partitura que, pese a la dificultad técnica que implica, permite, sin problemas, la proyección de las voces por sobre la orquesta, lo cual es muy raro en la ópera contemporánea. A nivel técnico es muy compleja y, en ese sentido, como director de su propia obra, Francisco Coll se mostró claro, preciso, diligente e inspirado. Así se lo reconoció una formación como la Orquestra de la Comunitat, pateando desde el foso en señal de aprobación. Es algo que ha ocurrido muy pocas veces, ni siquiera con grandes directores. También el público ovacionó al creador valenciano cuando salió a saludar tras la actuación.

El equipo de cantantes prestó todo su talento a la partitura. José Antonio López fue el gran triunfador como el Doctor en una interpretación carismática y de gran solidez vocal. Moisés Marín fue su contrapartida como Alcalde, afrontando los endiablados agudos con seguridad y brillo. Brenda Rae como la Hija fue un derroche de humanidad mientras que Isaac Galán encarnó con talento el ambivalente rol de Mario (director del periódico). Marta Fontanals-Simmons que ocupó el rol del Aslaksen original, aquí feminizado, supo mostrar la hipocresía del personaje. * César RUS, corresponsal en Valencia de ÓPERA ACTUAL

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