Barcelona: Emotivo homenaje a Montserrat Caballé en el Liceu

12 / 04 / 2019 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, entrega la Medalla de Oro de Barcelona a Bernabé Martí, viudo de la cantante, junto a su hija, Montserrat Martí © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Lluís Pasqual, director y conductor de la gala © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Josep Carreras © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Jaime Aragall © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Juan Pons © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
El público en pie guardando un minuto de silencio en memoria de la legendaria intérprete © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Concierto La sonrisa de Montserrat Caballé

Homenaje póstumo a Montserrat Caballé

Obras de Falvo, Puccini, Händel, De Curtis, Verdi, Donizetti, Gounod, Bizet, Ponchielli y otros. Josep Carreras, Jaime Aragall, Juan Pons, Begoña Alberdi, Carlos Cosías, Saioa Hernández, Anthony Harutian, Al Bano, María Gallego, José Bros, Jordi Galán, Agostina Smimmero, Pene Pati. Dirección musical: Guillermo García Calvo. Dirección: Lluís Pasqual. 12 de abril de 2019

Por la tarde la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, entregaba la Medalla de Oro de la ciudad a título póstumo a Montserrat Caballé, distinción que recibía su viudo, Bernabé Martí, y su hija Montserrat Martí, junto a varios familiares de la recordada cantante fallecida el pasado 6 de octubre. Excepcionalmente la ceremonia no se realizó en el Salón de Cent del Ayuntamiento barcelonés, sino en el Salón de los Espejos del Gran Teatre del Liceu ante numerosas autoridades y personalidades de la cultura, política y sociedad civil. Todo ello un antes de iniciarse el concierto homenaje La sonrisa de Montserrat Caballé a la diva catalana en su Liceu.

Lluís Pasqual, director del homenaje, quiso remarcar como elemento común de la velada a la propia soprano barcelonesa, siempre en positivo, destacando su buen humor y su personalidad. El director de escena y gestor teatral de Reus inició la velada sorprendiendo con una entrevista radiofónica tras un recital con el que se reinauguró el Teatro Fortuny de Reus en 1988, cuando él comentaba que la Caballé no debería morir nunca para que su arte perdurase siempre y ella, riéndose ante tal imposibilidad, le elegía a él para que cuando muriese se encargase de hacer su homenaje de despedida «para que el público no se aburra», en palabras de la cantante, tal y como así estaba sucediendo. Pasqual concibió el espectáculo para que la propia Montserrat fuese contando sus vivencias y demostrando su arte sublime mediante grabaciones de óperas y conciertos tan famosas como irrepetibles, como la “Norma” de Orange de 1974, diversas actuaciones en el Liceu o en otros prestigiosos teatros internacionales, o la presentación de la canción Barcelona en Ibiza junto Freddie Mercury que le haría tan famosa entre el público no operístico. Además el guion se estructuraba con selecciones de diversas entrevistas a la cantante realizadas a lo largo de su extensa y laureada trayectoria artística. Otro de los puntos álgidos de la velada fue la participación de algunos de los grandes cantantes españoles de esa generación de oro a la que pertenecía la Caballé.

Fue verdaderamente emocionante ver de nuevo en el Gran Teatre del Liceu a Josep Carreras interpretando Dicintencello Vuie de Falvo que habían popularizado, junto a Luciano Pavarotti y Plácido Domingo, en sus famosos conciertos de Los Tres Tenores, artistas muy queridos por la Caballé. También impactó ver a Jaime Aragall en un estado de forma realmente destacado cantando No ti scordar di me de Ernesto de Curtis, o al gran Juan Pons en su impactante aria “Nulla! Silenzio!” de Il tabarro de Puccini.

El haber hecho coincidir el homenaje con el cumpleaños de la cantante ha imposibilitado que algunos de los más grandes cantantes y directores en activo hayan podido estar presentes, por lo que se ofrecieron vídeos de quienes quisieron recordar su relación con la soprano, además de testimonios de diversos gestores de teatros rememorando su paso por los escenarios más importantes del mundo. Lo hicieron personalidades como Plácido Domingo, Zubin Mehta, Roberto Alagna, Juan Diego Flórez, Teresa Berganza, Carlos Álvarez, Ainhoa Arteta o Peter Gelb, entre otros, o jóvenes talentos surgidos de su Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé como el del tenor sudafricano Levy Sekgapane. Todos ellos extremadamente cariñosos y  elogiosos para con el arte de la gran soprano barcelonesa, que sin duda quedará para siempre en el recuerdo, y para la personalidad humana, sensible y cercana que habían conocido personalmente.

El concierto homenaje, de casi dos horas, también contó con la participación de diversos artistas de diversas generaciones que también habían compartido escenarios con la cantante, como José Bros y su mujer, la soprano María Gallego, que interpretaron un dúo de Gounod donde sobresalió el tenor catalán; el de la soprano Begoña Alberdi y el tenor Carlos Cosías de La Traviata, y la participación del cantante melódico italiano Al Bano en recuerdo a las actuaciones de Caballé en repertorios no operísticos. Hubo también varios jóvenes en el escenario del Liceu, destacando muy especialmente la soprano madrileña Saioa Hernández, la impresionante mezzosoprano Agostina Smimmero, el jovencísimo contratenor Anthony Harutian o el tenor catalán Jordi Galán, que había acompañado en numerosas ocasiones a la Caballé en recitales por todo el mundo y que cantó una elegante aria de Los pescadores de perlas, finalizando con un espectacular Pene Pati, tenor triunfador del Concurso Caballé que iluminó el coliseo con una espectacular versión de «Ah!, Lève-toi, soleil», de Roméo et Juliette, todos ellos dirigidos desde el foso con eficacia por Guillermo García Calvo al frente de la Orquestra Simfònica del Liceu.

Caballé fue una intérprete volcada con un arte que le llenaba completamente, y que cuando hubo de abandonarlo ya no pudo permanecer más tiempo en este mundo

La velada contó la presencia con numerosas personalidades del mundo de la cultura, la política y la sociedad civil, quienes acompañaron a los familiares directos de la cantante y que pudo seguirse en directo por la televisión pública catalana, finalizando con un minuto de silencio con el público en pie mientras sonaba una de aquellas notas sostenidas bellísimas e imposibles que eran la marca especial y extraordinaria de esta gran artista, única, eterna y universal.