Emilio de' Cavalieri, en los orígenes de la ópera

Madrid

29 / 01 / 2024 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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cavalieri madrid La 'Rappresentatione di anima et di corpo', en versión semi-escneificada en Madrid © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real

Emilio de' Cavalieri: RAPPRESENTATIONE DI ANIMA ET DI CORPO

Versión semiescenificada

Sophia Faltas, Raffaele Giordani, Massimo Lombardi, André Pérez Muiño, Jan Kullmann, Roberto Rilievi, Guiglielmo Buonsanti, Estelle Lefort, Lóránt Najbauer, Zsuzsi Tóth, Victoria Cassano. Vox Luminis. Dirección artística: Lionel Meunier. Escenografía y vídeo: Emilie Lauwers. Dirección de escena: Benoit de Leersnijder. 27 de enero de 2024.

Cuando Emilio de’ Cavalieri (1550-1602) estrenó su Rappresentatione di anima et di corpo, en Roma, en 1600, los músicos como él andaban explorando nuevas formas expresivas que combinaban en distinto grado y de distintas maneras la música y la palabra. Los compositores profanos imaginaron una Grecia antigua donde la tragedia iba cantada, e intentaron recrearla en sus composiciones. Los de música sacra, que partían de una tradición menos imaginativa y más consistente —como eran, en particular, los lauda medievales– respondían a su vez a las necesidades eclesiásticas. Y estas reclamaban, después del Concilio de Trento, nuevas formas musicales comprensibles, que hicieran posible la divulgación de la doctrina católica romana y la elevación espiritual del oyente.

Buena parte de esta experimentación se concentró en el Oratorio de San Felipe Neri, donde el gran santo había reinventado la devoción de su época. Y fue un discípulo de San Felipe, Agostino Manni, el que escribió el libreto de esta Rappresentatione di anima et di corpo con la que De’ Cavalieri aplicaba el recitar cantando a la música religiosa, con una monodia reinventada en la que el solista va acompañado por un conjunto instrumental y coro, además de incorporar números a varias voces. La novedad era de tal categoría que el mismo Cavalieri sostuvo una famosa polémica con Jacopo Peri, autor de L’Euridice, en la que cada uno se atribuyó la primicia en la invención del nuevo arte, que desembocaría en la ópera y el oratorio. (Fue más elegante y más generoso Peri).

"Vox Luminis, con la dirección artística de Lionel Meunier, ofreció una versión cristalina, luminosa, tersa, asombrosamente equilibrada y al mismo tiempo dramática de la obra"

Es este oratorio, u ópera sagrada pionera, lo que el Teatro Real ofreció en versión de concierto semiescenificado por el conjunto belga Vox Luminis, uno de los mejores grupos de música renacentista y barroca de la actualidad. Como se esperaba de ellos, Vox Luminis, con la dirección artística (aunque no musical) de Lionel Meunier, ofreció una versión cristalina, luminosa, tersa, asombrosamente equilibrada y al mismo tiempo dramática de la obra. Los miembros del conjunto actúan como auténticos solistas, con virtuosismo y elegancia, mientras que el coro, perfectamente empastado, expresa los más finos matices de una obra que, muy sencilla en la acción (el diálogo simbólico entre el alma y el cuerpo ante los peligros y las tentaciones del mundo), y muy fácil de seguir, no por eso deja de ofrecer complicaciones difíciles de resolver para quien no domine del todo el material.

Excelentes los solistas, en particular El Alma de Sophia Faltas, el Cuerpo de Raffaele Giordani, miembros del coro y, por tanto, del grupo, como todos los demás. En el estreno de la Rappresentatione en 1600 se desplegó un aparato escenográfico considerable, con un vestuario particularmente rico y los músicos disimulados tras unos cortinajes, para dejar todo el protagonismo a los solistas.

En esta versión, más austera y protestante, los músicos ocupaban el escenario, con una mínima actuación de los intérpretes vocales —muy eficaz, por otro lado— y una pantalla en la que se proyectaban imágenes que poco tenían que ver con lo que se representaba, por mucho que la sustitución de la devoción por un relamido vacío conceptual resulte algo muy actual. Gran éxito, más que merecido.  * José MARÍA MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL