El 'Winterreise' de un esquizofrénico

Sevilla

11 / 11 / 2019 - Ismael G. Cabral - Tiempo de lectura: 2 min

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Winterreise Sabata El contratenor Xavier Sabata

Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla

Schubert: WINTERREISE

Nueva producción

Xavier Sabata, contratenor. Francisco Poyato, piano. Rafael R. Villalobos, puesta en escena. Espacio Turina, 5 de noviembre de 2019.

Solo unos días después de recoger el Premio Princesa de Girona, el sevillano Rafael R. Villalobos regresaba a su ciudad para presentar una producción escénica sobre Winterreise, de Schubert.

Soledad, desamor y conciencia de final en los poemas de Müller que en este montaje se repiensan como ensoñaciones y devaneos de un esquizofrénico. Se trató de una concepción fuertemente conceptual que evolucionó de menos a más y que, con muy pocos elementos escenográficos, construyó una visión que ahondó en la desolación de la obra, no tanto en su austeridad, que resulta todavía más contundente cuando se presenta sin teatralización alguna.

En todo caso Villalobos obligó al contratenor Xavier Sabata, que acaba de grabar en disco este ciclo liederístico, a una interpretación gestual espasmódica, incluso histriónica en ocasiones, que no comprometió una línea de canto que se mostró segura y muy en estilo pese a que, ni por cuerda ni por afiliación estética, sea el de Schubert el mundo habitual del cantante catalán. La intensa oscuridad y una iluminación esmerada, nada azarosa, abundaron en la creación de un ambiente opresivo en un intento de ofrecer esta conocida página bajo otro prisma.

En todo caso resultó por completo incomprensible e injustificable que no se proyectaran las traducciones de los poemas, impidiendo comprender las cuidadas conexiones que el escénografo había hilado entre los textos y las acciones escénicas. Sabata pasó de la contención en «Gute Nacht» a la firmeza y proyección de «Erstarrung». Su interpretación buscó la sobriedad, con apenas algún desliz, buen legato y un fraseo siempre fluido. Un tanto obvio resultó que, en la conclusión, «Der Leiermann» fuera prologado por una serie de palabras en castellano enunciadas por el cantante que hacían alusión a bajos estados de ánimo, aflicción y acoso. Era remachar lo más que evidente.

Desde el piano Francisco Poyato desplegó una lectura que fue mucho más allá del acompañamiento, una versión ágil, nada marmórea, que buscó ante todo el recogimiento.