El vuelo del ruiseñor

Barcelona

23 / 04 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 2 min

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Sylvia Schwartz Sylvia Schwartz acompañada por Malcolm Martineau © Life Victoria / Elisenda CANALS
Sylvia Schwartz La soprano Sylvia Schwartz en su debut en el LIFE Victoria © Life Victoria / Elisenda CANALS
Lluís Calvet El joven barítono Lluís Calvet © Life Victoria / Elisenda CANALS

Life Victoria

Recital de SYLVIA SCHWARTZ

Obras de Schubert, Schumann, Poulenc y Granados. Sylvia Schwartz, soprano. Malcolm Martineau, piano. Recinte Modernista de Sant Pau. 22 de abril de 2021.

La soprano española Sylvia Schwartz se presentó en el Festival de Lied Life Victoria de Barcelona acompañada por el siempre excelente Malcolm Martineau, un año más tarde de lo previsto a causa de la pandemia. Lo hizo planteando un programa atractivo y variado que demandaba especial versatilidad estilística y gran refinamiento expresivo. Ambas necesidades fueron colmadas por la soprano que, si en los Lieder de Schubert y Schumann se encuentra como en casa –fruto de su formación con los mejores profesores posibles (Wolfram Rieger y Thomas Quasthoff) así como de una afinidad estilística e idiomática evidente–, también se desenvolvió con clase, buen fraseo y expresividad en mundos tan distantes como los de Francis Poulenc y Enric Granados. Todo ello pesó en el lado bueno de la balanza de su actuación y sirvió para compensar ciertas limitaciones vocales que se pusieron de manifiesto en algunos momentos del recital.

Arrancaron soprano y pianista con una selección de Lieder de Franz Schubert en los que la voz de Schwartz no se proyectó con facilidad, mostrando un sonido un tanto duro y poco volumen, aspectos que se fueron corrigiendo paulatinamente aunque nunca de manera definitiva. Pese a ello, a partir de Auf dem Wasser zu singen, la cuarta canción del bloque, la voz empezó a adquirir más colores y solidez, mostrando un centro hermoso de perfil lírico.

"Con la selección dedicada a Robert Schumann Schwartz pareció más cómoda, dominando por fin un instrumento que parecía resistírsele y expresando con notable peso dramático"

Fue con la selección dedicada a Robert Schumann donde Schwartz pareció más cómoda, dominando por fin un instrumento que parecía resistírsele y expresando con notable peso dramático, firmando una bella versión de «Lieder der Braut II«. Parecía que, por fin, las limitaciones de proyección se habían superado, pero en el ciclo de Poulenc La courte paille, aunque en menor medida que al principio, volvieron a surgir pese al encanto de la interpretación y la perfecta pronunciación. El paradigma de la actuación global de Sylvia Schwartz en este recital fue su interpretación de «La maja y el ruiseñor» de Granados. Los ataques en pianissimo estaban perfectamente afinados y atacados con la intención adecuada, pero la voz parecía amarrada a la garganta y tenía dificultades para soltarse, en definitiva, para volar y expresarse en toda su libertad.

Con cinco de las Doce tonadillas en estilo antiguo del mismo autor, dichas con gracia y la inherente elegancia de la soprano, culminó este recital de Sylvia Schwartz quien, en mejores condiciones vocales, sin duda hubiese logrado un éxito aún mayor. En un Martineau tan refinado como comunicativo, que disfrutó como un niño con las piezas de Granados y desgranó con sabiduría las páginas de Schubert y Schumann, encontró a un cómplice ideal que supo ayudar y aportar el sonido y carácter ideal a cada pieza y estilo.

Es ya tradición en el Life Victoria la presencia de un telonero antes de la actuación estelar. Una iniciativa que se ha consolidado con el tiempo y que se ha mostrado como una gran idea y un escaparate para jóvenes voces. En esta ocasión sirvió para poner el foco sobre el evidente talento del barítono catalán Lluís Calvet quien, acompañado por Èric Varas, acometió los ciclos Let us Garlands Bring, de Gerald Finzi y Les chansons gaillardes de Francis Poulenc. Dos autores y dos obras estilísticamente dispares magníficamente resueltas por un cantante que posee una bella voz de barítono lírico que funciona con una mecánica técnica muy natural. El centro es amplio y pulposo y la subida al registro agudo parece bien resuelta, así como los graves. Si en «Come away, death» faltó algo de profundidad –algo lógico por la edad– así como en general una más amplia paleta de colores, en «Fear No More the Heath o’ the Sun» demostró que se estaba ante una voz y un intérprete con grandes posibilidades y sensibilidad.

Lo demostró de nuevo con las exigentes Chansons gaillardes, en las cuales exhibió teatralidad de buena ley y carisma escénico pese a una pronunciación del francés mejorable. Le acompañó un involucrado Èric Varas que se lució en algunas piezas y en otras abusó del pedal, algo habitual en los pianistas que debutan en esta sala de acústica particular. En cualquier caso, una excelente presentación de un joven intérprete que se está acabando de formar en Cardiff con Adrian Thompson y a quien habrá que seguir la pista con atención.