El triunfo de una batuta

Valencia

19 / 04 / 2021 - César RUS - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
Barberillo Arts Sandra Ferrández en una escena de esta producción de Alfredo Sanzol © Palau de Les Arts / Mikel PONCE & Miguel LORENZO
Barberillo arts María Miró junto a Javier Tomé © Palau de Les Arts / Mikel PONCE & Miguel LORENZO
Barberillo Arts Borja Quiza, fiel a su simpático Lamparilla © Palau de Les Arts / Mikel PONCE & Miguel LORENZO

Palau de Les Arts

Barbieri: EL BARBERILLO DE LAVAIPÉS

Sandra Ferrández, Maria Miró, Borja Quiza, Javier Tomé, Abel García, David Sánchez, Ángel Burgos. Dirección: Miguel Ángel Gómez-Martínez. Dirección de escena: Alfredo Sanzol. 16 de abril de 2021.

La zarzuela ha tenido una presencia eventual en las programaciones del Palau de Les Arts bajo la dirección artística de Helga Schmidt y Davide Livermore, sin embargo, desde la llegada de Jesús Iglesias parece que el género va a tener todas las temporadas su espacio en el teatro valenciano. Si el año pasado fue La tabernera del puerto, en esta ocasión ha llegado el turno de El barberillo de Lavapiés. La producción provenía del Teatro de La Zarzuela y acababa de llegar del Maestranza de Sevilla.

Alfredo Sanzol firma un espectáculo de dramaturgia clásica que no altera el contexto de la trama, con esos comentarios sobre la política española que, desgraciadamente, parecen atemporales. Sin embargo, estéticamente se construye sobre un contraste que no termina de funcionar. Por un lado hay una caracterización clásica, costumbrista y algo caricaturizada de los personajes. Por otro, un escenario árido, con unos paneles móviles negros que se iban moviendo para crear los espacios, pero que en poco contribuían a conducir la acción. Algunas escenas, como el final del acto segundo, quedaron, sencillamente, incomprensibles a nivel escénico. Una pena, porque el trabajo con los cantantes y coro fue excelente también a nivel actoral.

"Miguel Ángel Gómez-Martínez sabe establecer la dinámica precisa para que la orquesta suene brillante sin enturbiar el trabajo de los cantantes"

Musicalmente lo más destacable fue la magistral dirección de Miguel Ángel Gómez-Martínez, que bajo su lectura esta obra apareció como una auténtica obra maestra. Es bien conocida la precisión de la batuta del maestro granadino; su manera de marcar es, sencillamente, perfecta, pero, además, sabe establecer la dinámica precisa para que la orquesta suene brillante sin enturbiar el trabajo de los cantantes. Cada detalle de la obra quedó plasmado con precisión casi científica y, no en vano, se contaba con dos agrupaciones de primer nivel como son la Orquestra de la Comunitat y el Cor de la Generalitat que, bajo su liderazgo, firmaron una versión del más alto nivel. Gracias a él, el tópico de que una buena zarzuela no desmerece a una ópera se vuelve creíble.

Del elenco vocal destacaron, por el equilibrio entre canto e interpretación teatral, la pareja que formaron Sandra Ferrández como Paloma y Borja Quiza como Lamparilla. La mezzo de Crevillent firmó una interpretación en la que destacó la solidez de su canto. Por su parte, lo de Quiza fue un derroche de dinamismo y carisma escénico. Maria Miró como Marquesita del Bierzo destacó por la calidad del timbre y la buena línea de canto, resolviendo incluso las partes graves, mientras que Javier Tomé se mostró algo más discreto en lo vocal como Don Luis. David Sánchez convenció por la calidad de su voz en su breve pero magnífica aparición como Don Juan Peralta. Del resto del reparto habría que subrayar la labor actoral de Abel García como Don Pedro. Las intervenciones individuales del coro preocupan por su calidad irregular, en particular las femeninas. Hay que replantearse el criterio de selección.