El trauma de Don José según Marta Eguilior

Lieja

25 / 06 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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bizet lieja La nueva producción de 'Carmen' firmada por Marta Eguilior © Opéra Royal de Wallonie-Liège / J. BERGER
bizet lieja La nueva producción de 'Carmen' firmada por Marta Eguilior © Opéra Royal de Wallonie-Liège / J. BERGER
bizet lieja Ginger Costa-Jackson y Arturo Chacón-Cruz como Carmen y Don José © Opéra Royal de Wallonie-Liège / J. BERGER

Opéra Royal de la Wallonie-Liège

Bizet: CARMEN

Nueva producción

Ginger Costa-Jackson, Arturo Chacón-Cruz, Anne-Catherine Gillet, Pierre Doyen, Elena Galitskaya, Valentine Lemercier, Patrick Bolleire, Ivan Thirion, Pierre Derhet, Marc Tissons, Emma Watkinson, Benoit Delvaux. Dirección musical: Leonardo Siri. Dirección de escena: Marta Eguilior. 21 de junio de 2024.

La Opéra Royal de la Wallonie-Liège despidió su temporada con una interesante aproximación al mito de Carmen bajo la dirección escénica de Marta Eguilior (ver entrevista en este enlace) y la batuta de Leonardo Sini. En su debut internacional, Eguilior creó una Carmen a través de una relectura que transforma la historia picaresca en una narrativa vibrante y oscura donde el amor y la política se entrelazan en una danza de tragedia y sensualidad. La regista focalizó la atención en la psicología de Don José, explorando por qué hace lo que hace, y en una madre abusiva y omnipresente, junto con una profunda inmersión en el folklore y los ritos religiosos de Andalucía, Navarra y el País Vasco, integrando elementos de la Semana Santa y una iconografía que evoca el costumbrismo de Goya y la plasticidad de Pièrre et Gilles. El énfasis en el trauma de infancia de José, con claras alusiones a los maltratos recibidos por su madre, desemboca en una personalidad insegura y obsesiva, simbolizada por el peine que utiliza constantemente para arreglarse el pelo y que se convierte el arma contra la protagonista.

Explorar este aspecto pareció una manera audaz de hacer una relectura del mito, pero a costa de profundizar en lo poliédrico de la protagonista. Por su parte, el rico vestuario diseñado por Betitxe Saitua, con elementos tradicionales y contemporáneos, acentuó una puesta en escena cargada de simbolismos y de guiños a la tradición pictórica española. Además, las maravillosas coreografías de Sara Cano integraron la intensidad del flamenco moderno con danzas tradicionales navarras realizadas por unos doppelgänger de Don José, con boina negra y capucha blanca con dos orificios, y la solemnidad de las procesiones religiosas.

"Arturo Chacón-Cruz ofreció una interpretación humana y tierna del protagonista, que contrastó con su inevitable descenso hacia la desesperación y la violencia"

Precisamente, a través de la simbología religiosa, Eguilior también quiso reforzar la conexión entre la pasión de Cristo y la tragedia personal de Don José, desempeñado con más voluntad que sutileza por Arturo Chacón-Cruz, quien ofreció una interpretación humana y tierna del protagonista, que contrastó con su inevitable descenso hacia la desesperación y la violencia. El tenor mexicano se entregó durante toda su actuación y se le echó en falta la delicadeza de «La fleur que tu m’avais jetée», pero estuvo sin fisuras en el dúo final «C’est toi, c’est moi». Ginger Costa-Jackson ha paseado ya por varios teatros su Carmen, que debutaba en Lieja con una innegable raza; su voz, oscura y llena de carácter logró capturar la esencia del personaje como una figura tanto sensual como trágica. La mezzosoprano italoamericana dominó cada escena con una presencia magnética y un control vocal excepcional, haciendo olvidar cierta vulgaridad en el registro grave.

Anne-Catherine Gillet, en el papel de Micaëla, resultó algo tosca, con un fiato no siempre controlado y un exceso de vibrato que afearon su actuación, no siempre dulce como se requeriría. El barítono Pierre Doyen, como Escamillo, se entregó escénicamente, pero resbaló vocalmente, en una mera aproximación de lo que debería ser su personaje. Muy bien Elena Galitskaya y Valentine Lemercier, como Frasquita y Mercédès, respectivamente, que añadieron un vibrante dinamismo musical y teatral. El resto del elenco, incluyendo a Ivan Thirion como Dancaïre y Patrick Bolleire como Zúñiga, ofrecieron actuaciones sólidas que completaron el cuadro dramático con autoridad y energía.

La orquesta, dirigida con fervor por Leonardo Sini, fue de menos a más, preocupando en la obertura con unos metales desajustados, pero proporcionando una base sonora rica y vibrante que realzó cada momento de la ópera. Buscó en los contrastes su mejor baza, destacándose en los entreactos y en los momentos de mayor pomposidad, descuidando, en ocasiones, los de mayor lirismo. El coro se presentó con solvencia y ayudó a crear la atmósfera ritualista, jugando con la intensidad escénica de Eguilior.  * Albert GARRIGA, crítico internacional de ÓPERA ACTUAL