El trastorno de la princesa

Milán

24 / 01 / 2023 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 3 min

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salome-operaactual-teatroallascala (2) La soprano lituana Vida Mikneviciute se encargó del rol protagonista en esta nueva producción de 'Salome' © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
salome-operaactual-teatroallascala (1) Una escena de la producción de Damiano Michieletto © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO

Teatro alla Scala

Strauss: SALOME

Estreno con público de la producción

Vida Miknevičiūtė, Wolfgang Ablinger-Sperrhacke, Linda Watson, Michael Volle, Sebastian Kohlhepp, Lioba Braun. Dirección musical: Michael Güttler. Dirección de escena: Damiano Michieletto. 20 de enero de 2023.

Emitida en streaming en plena pandemia en 2021, con la orquesta distanciada y situada en la platea y sin público, por fin se ha estrenado como se merece esta esperada Salome, segundo título de la temporada 2022/23, obra maestra que ha alcanzado un sonado éxito y con la sala rebosante. Se trata de una nueva producción con dirección escénica de Damiano Michieletto y de su acostumbrado y sólido equipo formado por el excelente escenógrafo Paolo Fantin, la responsable del vestuario Carla Teti y el diseñador de iluminación Alessandro Carletti, a quienes se les suma en este caso la coreografía de Thomas Wilhelm realizada en la reposición por Erika Rombal­doni.

Tratándose de una propuesta del afamado regista veneciano, fiel a su estilo, se plantea una actualización del mito, focalizando el trastorno psicológico de la protagonista en un ambiente burgués en el cual ella es víctima de abusos por parte de su tío y padrastro bajo los ojos de una madre cómplice del uxoricidio y de una corte degenerada por el vicio y la corrupción. A todo ello hay que sumar la figura de Juan Bautista, aquí encarnación del padre asesinado, y la cisterna, que, llena de tierra, resulta ser la tumba del extinto rey. Para que el intento didascálico sea completo, aparece en escena una pequeña Salome, y para mayor información se proyecta el árbol genealógico de la familia.

Hay que reconocer que el espectáculo funciona muy bien –enriquecido por cinco ángeles desnudos con alas negras, evidente símbolo de la muerte– y desde el principio, donde el ballet se trasforma en la iniciación sexual de Salome, pero también hay que admitir la confusión de los mitos, ya que se trata de Salome y no de Elektra o Hamlet. La ostentación de lo feo se refleja en la figura de Jochanaan, en los trajes de Herodes y, en general, en un vestuario que no tiene nada de especial.

Esta Salome finalmente se suicida tirándose a la cisterna, ni que fuera Tosca. Pero a eso, a lo de inventarse los finales de las óperas (tras la Tosca del Liceu y la Sonnambula del Real), el público va a tener que acostumbrarse. La sensación de que Oscar Wilde, por un lado, y Richard Strauss, por el otro, hayan querido expresar algo diferente a lo que se pudo ver en escena, queda inevitablemente patente.

"Destacó absolutamente, tanto en lo vocal como en lo interpretativo, la magnífica soprano lituana Vida Mikneviciute"

La vertiente musical, sin embargo, estuvo perfectamente enfocada, empezando por la soberbia orquesta bajo la batuta de Michael Güttler, quien expuso la sublime partitura con gran eficacia, realzando el extraordinario lenguaje straussiano con sutilezas en matices, colores y cromatismos. Destacó absolutamente, tanto en lo vocal como en lo interpretativo, la magnífica soprano lituana Vida Mikneviciute, de bello timbre lírico y fácil agudo, completa en toda la extensión, que ofreció una perfecta imagen de la ingenua, histérica y caprichosa princesa. Michael Volle compuso un Jochanaan a la vez austero y potente, con un caudal de voz apropiado y una gran proyección en su contundente fraseo. Soberbia también la Herodias de la veterana Linda Watson, soprano estadounidense de larga trayectoria en Wagner y en Strauss, de voz caudalosa.

Perfecto el Herodes de Wolfgang Ablinger-Sperrhacke, eficaz tenor y óptimo actor, y convincentes todos los demás intérpretes, entre los que habría que destacar al tenor alemán Sebastian Kohlhepp, eficaz Narraboth, y a la mezzo Lioba Braun como el Paje, personaje que aquí la regia trasforma en un ama de llaves. * Andrea MERLI, corresponsal en Milán de ÓPERA ACTUAL