El tiempo, ¡ese juez inmisericorde!

Sevilla

22 / 02 / 2021 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 3 min

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cinesi Una escena de la producción de Bárbara Lluch, con cantantes del Ópera Studio de Sevilla © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
cinesi Una escena de la producción de Bárbara Lluch, con cantantes del Ópera Studio de Sevilla © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
Le cinesi Una escena de la producción de Bárbara Lluch, con cantantes del Ópera Studio de Sevilla © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO

Teatro de La Maestranza

Manuel García: LE CINESI

Sala Manuel García

Catalina Paz, Teresa Villena, Helena Resurreiçao, Julen Jiménez, Belén Quirós, Alicia Naranjo. Dirección de escena: Bárbara Lluch. Dirección musical y piano: Rubén Fernández Aguirre. 21 de febrero de 2021.

Es lógico y plausible que si el Teatro de La Maestranza dedicó la denominación de su sala pequeña al cantante y compositor sevillano Manuel García (1775-1832) también ofrezca, de vez en cuando, alguna muestra de su legado. Aunque esta mesurada reivindicación sirva, vez tras vez, para calibrar la considerable pequeñez de un puñado de títulos menores que el tiempo, casi siempre justo guardián, ha orillado. Esta reflexión no resta mérito a la arqueología musical y defensa del patrimonio que cada teatro de ópera debe hacer si quiera respecto de la creación ligada a su ámbito geográfico concreto. En este sentido la apuesta por presentar esta modesta producción del Teatro de La Zarzuela y la Fundación Juan March se justifica sin nada que objetar. En todo caso el reparo viene de haberla puesto en pie sin subtitulado; una decisión incomprensible que impidió, si no seguir la ligerísima peripecia pergeñada por Pietro Metastasio, sí poder captar buena parte de la comicidad de la misma.

"Helena Resurreiçao, con un instrumento de centro ancho, bien colocado y con sobrado dominio de los reguladores, dejó al público con ganas de seguir escuchándola"

La función, dirigida musicalmente desde el piano por Rubén Fernández Aguirre, capaz de agitar y sacar lo mejor de unos pentagramas sin demasiados alicientes, ganó enteros con un inesperado incrustado de tres canciones de Pauline Viardot, hija de García y de la que este año se cumple el bicentenario de su nacimiento. La soprano Belén Quirós sirvió con más dramatismo de la cuenta y muy a lo Ute Lemper (en ruso) «Evocación» y la mezzo Alicia Naranjo se mostró pletórica y segura en «Madrid», en francés, que cantó con un ejemplar uso del legato. Ambas cerraron el homenaje a Viardot con su célebre «Habanera», muy bien dicha y abordada teatralmente desde la picardía y la ambivalencia identitaria con la que la directora de escena, Bárbara Lluch, afronta la representación.

Sorprende sin embargo que Lluch, que se muestra tan avezada en la suposición de ciertas aproximaciones sexuales entre las protagonistas, no escape sin embargo de una escenografía rutinaria con biombos, jarrones y ropajes tradicionales que abunden en la chinoiserie que es la ópera. Ella misma, que en la presentación aludió al encierro de los personajes femeninos de Le Cinesi para subrayar la presunta actualidad de la obra en relación con el confinamiento, opta por el camino fácil; hace lo que siempre se hace. ¿Por qué no llevar Le Cinesi a la actualidad, al aquí y ahora, para hacer más creíble la correría de Metastasio?

A nivel vocal sobresalió Catalina Paz, soprano lírico ligera que moduló a antojo la voz y se creció en las agilidades, teniendo además una proyección que podía extenderse, con mucho, más allá del modesto espacio de la sala. El aria «Non sperar» fue solventada con brío por Teresa Villena, con una voz quizá no tan brillante como la de Paz, pero con un punto mayor de profundidad. La mezzo Helena Resurreiçao, con un instrumento de centro ancho, bien colocado, y con sobrado dominio de los reguladores, también tuvo oportunidad de dejar al público con más ganas de seguir escuchándola en asuntos mayores. El tenor Julen Jiménez acusó ciertas tiranteces en sus solos y su voz, de agradable timbre pero de relativa potencia, quedó algo opacada en los momentos de conjunto.