CRÍTICAS
NACIONAL
El talento mexicano brilla en un buen segundo 'Don Giovanni'
Sevilla
Teatro de La Maestranza
Mozart: DON GIOVANNI
Reparto alternativo
Jan Antem, Daniel Noyola, Bryndis Gudjónsdöttir, Karen Gardeazabal, Montserrat Seró, Pablo Martínez, Yoshihiko Miyashita, Luis López Navarro. Coro del Teatro de la Maestranza. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Dirección musical: Mariano García Valladares. Dirección de escena: Cecilia Ligorio. Teatro de la Maestranza. 10 de octubre de 2025.
Se echa mano de un segundo reparto, o reparto alternativo, cuando se programan funciones seguidas de un mismo título, lo que a veces conlleva también otra dirección musical que trabaje con los y las cantantes alternativas. Normalmente solo hace falta sustituir a quienes cantan los roles principales, pero en Don Giovanni, como sucede también en otras óperas mozartianas, todas las voces tienen protagonismo y necesitan que se articule ese cast alternativo (ver crítica del primer reparto en este enlace).
En este caso cabe comenzar, naturalmente, por quien ha dado vida al personaje central, un Don Giovanni que sonó en la voz de Jan Antem con fuerza y decisión, aunque aún requeriría algo más de proyección; el joven catalán de 27 años, Premio ÓPERA ACTUAL 2023, brindó un «La ci darem la mano» y una serenata en las que primaron el buen gusto en el fraseo y el sentimiento en el espíritu.
Pero como barítono, le ganó la partida el mexicano Daniel Noyola, quien contó además con el mérito de hacerse con el papel apenas unos días antes de la representación, ya que acudió a última hora tras la caída que el Leporello previsto, el también mexicano Emmanuel Franco, sufrió hace una semana en la tarima de un decorado que le obligó a cancelar. La escenografía sigue fascinando, sobre la que se despliega un excelente concepto teatral con movimientos escénicos de ensueño. Noyola afrontó su papel con vozarrón y enorme sentido cómico, suscitando una gran ovación al término del agradecido catálogo de conquistas.
Otra voz mexicana que sorprendió gratamente fue la de Karen Gardenazabal, que se enfundó en una Donna Elvira profundamente dolida y doliente, con voz generosa, amplio registro y versátil expresividad, además de un timbre metálico y de enorme belleza; otra de las mayores ovaciones de la noche lo mereció su hermosísimo «Mi tradì quell’alma ingrata». También convenció la ya familiar Bryndis Gudjönsdöttir, que tras alzarse hace ya algunas ediciones con el premio Nuevas Voces de Sevilla, pisa con cierta frecuencia los escenarios locales: su voz potente y bien proyectada, aunque con un timbre una pizca estridente, se hizo fácilmente con el papel de Donna Ana, si bien evidenció algunos roces y asperezas entre trinos y sobreagudos sobresalientes, además de una solvente capacidad para modular.
Pablo Martínez posee una hermosa voz, con la potencia suficiente para aportar emoción y sentimiento, como pudo verse especialmente en su aria «Dalla sua pace», pero a su Don Ottavio le faltó mayor seguridad para resolver algunos problemas de afinación y rebajar vibrato. Montserrat Seró como Zerlina demostró que tiene gracia y talento, pero acusó cambios de registro algo forzados y le faltó en general una mayor proyección. Más acertado como actor que como cantante, cambiando a discreción tonos y registros, estuvo Yoshihiko Miyashita, mientras el malagueño Luis López Navarro logró, pese a su juventud, dibujar un convincente Comendador, con el tono justo para resultar suficientemente amenazante y aterrador.
En cuanto a la batuta, en manos del también mexicano Mariano García Valladares, parece increíble que con apenas 23 años pudiera tener tal control y dominio de la partitura, fundirse con las voces con tanto acierto y confianza, y lograr que la plantilla de la ROSS se ajustara a sus requerimientos con tanto sentido de la obediencia y la responsabilidad, logrando entre todos y todas una lectura brillante de la imponente y compleja música de un Mozart siempre tan fluido y natural. * Juan JOSÉ ROLDÁN, colaborador de ÓPERA ACTUAL
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