El sacrificio de Mariana Pineda revivió en el Palau

Barcelona

08 / 07 / 2022 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 3 min

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Mariana Pineda Palau / operaactual.com María Hinojosa y Joan Martín-Royo © Palau de la Música / May ZIRCUS
Mariana Pineda Palau / operaactual.com Marco Evangelisti (piano), Alberto García Demestres (Dáuride, sentado), María Hinojosa (Mariana) y Joan Martín-Royo (Pedrosa) © Palau de la Música / May ZIRCUS

Palau de la Música Catalana

García Demestres: MARIANA EN SOMBRAS

María Hinojosa, Joan Martín-Royo, Alberto García Demestres. Piano: Marco Evangelisti. Artista visual: Alba G. Corral. Palau Fronteras. Petit Palau, 7 de julio de 2022.

Estrenar una ópera para un compositor contemporáneo es una tarea ardua, por no decir imposible (más todavía conseguir que se reponga si ha tenido éxito). Alberto García Demestres conoce muy bien esta problemática al haberlo intentado en repetidas ocasiones. Algunas puertas se le han abierto durante su ya larga trayectoria creativa, mientras otras le siguen estando cerradas por sistema. Afortunadamente en los últimos cursos el Palau de la Música Catalana ha querido apostar por la creación lírica local y es así como ha programado el regreso a la vida de Mariana en sombras reestrenándola, ópera del compositor catalán cuya première se realizó en el Auditorio Manuel de Falla de Granada en mayo de 2001 siendo un encargo de la Concejalía de la mujer del Ayuntamiento de la ciudad andaluza.

Con libreto del poeta granadino Antonio Carvajal, esta pieza concebida en formato de cámara para soprano, barítono, voz recitante y piano, se inspira en la figura de Mariana Pineda, la liberal granadina ejecutada con garrote vil durante el reinado de Fernando VII por sus ideas revolucionarias, y en el final de sus días por el oficial encargado de su custodia, Ramón Pedrosa. De gran inspiración melódica, con guiños a la tradición decimonónica en cuanto a escenas de gran dramatismo puestas en música en melodías casi alegres, la obra bebe de muchas fuentes y sobresalen sus acentos andaluces, con una línea de canto que nunca fuerza el texto, el cual siempre resulta inteligible. El dúo de la sexta escena es de lo más logrado, sin olvidar el dramático desenlace en el que ambos cantantes lo dieron todo.

La obra ha vuelto a la vida con el mismo Joan Martín-Royo que estrenó el papel de Pedrosa y con el maestro Marco Evangelisti al piano, otro de los padres de esta Mariana (ambos también participaron en la grabación realizada en 2005). En el papel protagonista esta vez se ha contado con la polifacética María Hinojosa Montenegro, mientras que el propio compositor asumía las partes recitadas.

"Maria Hinojosa dio vida con soltura al rol titular, que en la voz de la cantante ganó en colores y carácter"

La ópera se presentó en el Petit Palau enmarcada en una propuesta escénica de discretos y justos movimientos e ilustrada con el trabajo visual de Alba G. Corral que, a pesar de la evidente intención de diferenciar las escenas, sus hermosas e imaginativas creaciones no ilustraban el libreto, ni al parecer lo pretendían. María Hinojosa dio vida con soltura al rol titular, un personaje trágico al que los creadores le han podido sacar todo el provecho posible, una heroína de las libertades constitucionales que en la voz de la cantante ganó en colores y carácter, con gran seguridad en toda la tesitura y brindando el valor dramático adecuado a la palabra cantada. La línea vocal, muchas veces casi a cappella, representaba además un reto en cuanto a afinación.

Joan Martín-Royo estuvo espléndido en sus hieráticas intervenciones y controló en todo momento a su personaje, sobrado de medios, aportando dramatismo y potencia canora. Impresionante en la penúltima escena, “Sus antiguos valedores”. Los comentarios de Dáuride, el personaje recitado, presentan un adecuando contrapunto al canto, aunque sin aportar mucho a la historia, pero sí subrayando determinadas ideas fundamentales y alcanzando momentos muy eficaces como en la escena “Tres bocas”, creando un momento de clímax con Pedrosa. Alberto García Demestres tuvo su gran momento en la escena “Es costumbre”. A su personaje, en todo caso, le habría brindado mayor fuerza dramática una americana más discreta (o menos divertida).

Marco Evangelisti realizó una tarea encomiable desde el piano, y no solo en los interludios, ya que fue otro de los protagonistas de la noche, acompañando, cuidando y apoyando, controlando las dinámicas para no tapar nunca a los solistas.  * Pablo MELÉNDEZ-HADDAD, jefe de redacción de ÓPERA ACTUAL