El regreso del ‘Anillo’ de Schwarz e Inkinen (I)

Bayreuth

06 / 09 / 2023 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 min

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rheingold bayreuth Una escena de 'Das Rheingold' en Bayreuth © Festival de Bayreuth / Enrico NAWRATH
rheingold bayreuth Una escena de 'Das Rheingold' en Bayreuth © Festival de Bayreuth / Enrico NAWRATH
rheingold bayreuth Una escena de 'Das Rheingold' en Bayreuth © Festival de Bayreuth / Enrico NAWRATH

Festival de Bayreuth

Wagner: DAS RHEINGOLD

Tomasz Konieczny, Raimund Nolte, Attilio Glaser, Daniel Kirch, Christa Mayer, Hailey Clark, Okka von der Damerau, Olafur Sigurarson, Arnold Bezuyen, Jens-Erik Aasbo, Tobias Kehrer, Evelin Novak, Stephanie Houtzeelo, Simone Schröder. Dirección musical: Pietari Inkinen. Dirección de escena: Valentin Schwarz. 20 de agosto de 2023.

Festival de Bayreuth

Wagner: DIE WALKÜRE

Klaus Florian Vogt, Georg Zeppenfeld, Tomasz Konieczny, Elisabeth Teige, Catherine Foster, Christa Mayer, Kelly God, Brit-Tone Müllertz, Claire Barnett-Jones, Daniela Köhler, Stephanie Houtzeel, Marie Henriette Reinhold, Simone Schröder, Igor Schwab. Dirección musical: Pietari Inkinen. Dirección de escena: Valentin Schwarz. 21 de agosto de 2023.

Han corrido ya ríos de tinta referente al último Anillo estrenado en Bayreuth de la mano del director de escena austríaco Valentin Schwarz. El joven regista (34 años) ya había dirigido en los teatros de Colonia, Kassel y Darmstadt, pero este Ring le catapultó el año pasado al Olimpo de los enfants terribles de la escena europea, como claro exponente de la European Trash. Schwarz concibe este Anillo como una serie de plataforma de streaming sobre un clan familiar y sus luchas por el poder que se inicia ya en el vientre de la madre de Wotan y Alberich (aquí son gemelos) que luchan entre ellos. Todo el Anillo gira en torno a las ansias por el control de la dinastía familiar, por las envidias, las venganzas y traiciones por los sentimientos que traen la disfuncionalidad de esa familia.

Das Rheingold se inicia en una piscina de casa acomodada, llena de niños y las hijas del Rin son las niñeras que cuidan de ellos y donde Hagen aparece con voluntad de sobrepasarse, pero mostrando sus problemas, a entender, de virilidad y ¿procreación? El resultado es el rapto de uno de los niños, que quiere adoptar a la fuerza. De hecho, ahí, como se apuntó, da lugar una de las subtramas de este Anillo, la del robo y tráfico de niños, ya que el hogar de los Nibelungos es una guardería-orfanato donde el niño raptado por Alberich está siendo formado para convertirse en Hagen, el instigador del fin de la dinastía familiar. Fafner y Fasolt son los arquitectos de la nueva mansión de la familia de Wotan, Fricka y sus hermanos, el Valhalla. Ellos ya viven en una buena casa, pero quieren esta, que aparece en forma de maqueta de pirámide, que esconde en su interior una pistola que irán utilizando distintos personajes a lo largo del Anillo. Todo ello y alguna idea peregrina más da forma al prólogo.

La propuesta, como concepto, tiene una validez. Donde hace aguas Schwarz es en el detalle, en el símbolo y código que imprimió Wagner y que, más allá del texto, está en la música. Y es algo que sucederá a lo largo de todo el Anillo, con permiso de algunas escenas que puedan encajar mejor. El problema reside en la desidia del regista en querer ahondar en el universo wagneriano para ofrecer una lectura plana que busca fáciles soluciones al embrollo en el que se ha metido y que espera que el público busque la simbología según uno mismo.

walküre bayreuth Una escena de 'Die Walküre' en Bayreuth © Festival de Bayreuth / Enrico NAWRATH
walküre bayreuth Una escena de 'Die Walküre' en Bayreuth © Festival de Bayreuth / Enrico NAWRATH
walküre bayreuth Una escena de 'Die Walküre' en Bayreuth © Festival de Bayreuth / Enrico NAWRATH

En Die Walküre, Hunding es el guarda de la casa de la estirpe de Wotan y Siegliende está ya embarazada de su propio padre que la ha forzado en varias ocasiones. En el encuentro con Siegmund, ambos se recuerdan hermanos; Brühnnilde es la hija favorita de Wotan, la más transgresora, fruto de su infidelidad con Erda, el ama de llaves de la mansión. La confrontación entre Hunding y Siegmund se acaba saldando por el pistoletazo que este último recibe de su propio padre. La ya célebre escena de las valquirias en la sala de espera de una clínica de estética donde, ebrias, se burlan del personal, dará comienzo al tercer acto que culmina con Wotan desterrando a Brühnnilde a una clínica estética.

"Lo mejor de esta 'Valquiria' vendría con el Siegmund de Klaus Florian Vogt, rol que canta maravillosamente, con gran elegancia y musicalidad, y la Siegliende de Elisabeth Teige"

Vocalmente, el más sobresaliente de todo el elenco fue, sin duda, el Alberich de Olafur Sigurdason; de voz carnosa, aterciopelada, pero punzante, de gran instinto músico-dramático, hizo suya la gran escena “Bin ich nun frei?”, culminando la maldición de manera acongojante. Magnífica la Erda de Okka von der Damerau, dotada de sobrados recursos y de una amalgama cromática maravillosa. La Fricka de Christa Mayer mostró convicción interpretativa pero un instrumento poco contundente y estridente en el registro agudo. Por su parte, Tobias Kehrer dibujó un Fafner de cierto impacto al lado de un más discreto Fasolt de Jens-Erik Aasbo. Muy solvente se mostró el Loge de Daniel Kirch, aunque una parte del público le mostró su descontento. Hailey Clark (Freia), Raimund Nolte (Donner) y Attilio Glaser (Froh) se mantuvieron en una línea correcta, al igual que las hijas del Rin Evelin Novak, Stephanie Houtzeel y Simone Schröder.

El Wotan de Tomasz Konieczny disfrutó de las facilidades que la acústica de Bayreuth le brinda y agradeciéndose una mejor proyección; estuvo insolente y sobrado en el Oro, pero siempre con la tendencia a no colocar bien la voz en el registro agudo, sonando algo forzado.  Algo similar le ocurriría a Catherine Foster: su Brühnnilde es exultante e insolente desde las primeras notas, pero también recogida e íntima como en “Siegmund! Sieh auf mich!”, y aunque llegó algo cansada a la escena final, convenció por su soberbia interpretación y por unos medios fantásticos. Pero, sin duda, lo mejor de esta Valquiria vendría con el Siegmund de Klaus Florian Vogt, rol que canta maravillosamente, con gran elegancia y musicalidad, y la Siegliende de Elisabeth Teige, de voz dúctil, penetrante y con una interpretación de gran instinto dramático. Hunding recayó en el solventísimo Georg Zeppenfeld, uno de los pilares del festival, y de las ocho valquirias destacaron especialmente la Helmwige de Daniela Köhler y la Waltraute de Claire Barnett-Jones.

El joven director finlandés Pietari Inkinen demostró su valía ante la monumental obra wagneriana, aunque todavía le falta rodarla para que pueda recaer con grandes méritos en el festival de la colina verde. Su Oro sonó rutilante y su Valquiria careció de profundidad, aunque se mostró más cómodo en los momentos de mayor exaltación, mostrando su mejor baza en el segundo acto.  * Albert GARRIGA, colaborador de ÓPERA ACTUAL