El reencuentro moderno de Luigi Ricci

Pésaro

28 / 08 / 2023 - Mario HAMLET-METZ - Tiempo de lectura: 4 min

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Una escena del estreno de 'Il birraio di Preston' en Pésaro © IBR / Luigi Angelucci
Una escena del estreno de 'Il birraio di Preston' en Pésaro © IBR / Luigi Angelucci
Una escena del estreno de 'Il birraio di Preston' en Pésaro © IBR / Luigi Angelucci

Festival Il Belcanto Ritrovato

Luigi Ricci: IL BIRRAIO DI PRESTON

Estreno en tiempos modernos

Gianni Giuga, Inés Lorans, Francesco Samuele Venuti, Antonio Garés, Aloisa Aisemberg, Alessandro Abis, Nicola Di Filippo, Simone Nicoletto. Dirección musical: Daniele Agiman. Dirección de escena: Daniele Piscopo. 25 de agosto de 2023.

Concluido el Rossini Opera Festival (ROF), la actividad musical no termina en la ciudad adriática. El año pasado se lanzó Il Belcanto Ritrovato (IBR), un segundo festival cuyo objetivo es presentar y difundir en toda la región de Las Marcas música lírica de compositores contemporáneos de Rossini, hoy en día prácticamente desconocidos. El éxito obtenido en su primera edición por La cecchina, giocatrice di ghironda, de Pietro Generali, aseguró la supervivencia del IBR; gracias al entusiasmo y eficiencia de Rudolf Colm y Saul Salucci, sus directores ejecutivos, y también del maestro y director artístico Daniele Agiman, en agosto entró saludablemente a su segunda temporada, esta vez con la presentación, entre otros espectáculos, de Il birraio di Preston (Florencia, 1847) del napolitano Luigi Ricci, prolífico y exitoso músico considerado en Italia como el más popular de los compositores de óperas cómicas hacia la mitad del siglo XIX.

Sus composiciones se mantuvieron en cartelera hasta bien avanzado el siglo, cuando se pusieron de moda las operetas de Offenbach y de Strauss, de quienes Ricci fue ciertamente precursor. Heredero de Rossini, pero, curiosamente, sus composiciones se acercan más a Donizetti por contener un pigmento sentimental-romántico, ausente en las farsas o comedias del cisne de Pesaro. Su Avventura di Scaramuccia, estrenada en La Scala en 1834, dio la vuelta a toda Europa y llegó incluso hasta Buenos Aires en 1851. Algunas de sus óperas fueron compuestas en colaboración con su hermano Federico, también compositor, aunque de menor importancia; de hecho, la más popular de todas, y la que nunca desapareció totalmente del repertorio, Crispino e la comare (Venecia, 1850), fue firmada por ambos.

"La dirección ágil, brillante, atenta del maestro Daniele Agiman, a cargo de la Orquesta Sinfónica Rossini, facilitó la admirable prestación de todos los solistas"

Las travesuras de la vida privada de Luigi caracterizan también su música alegre, sonriente, frívola, chispeante, llena de melodías contagiosas en ritmo de vals y de rápidas cabalettas que mantienen el espectador siempre alerta y con ganas de más. Es precisamente lo que ocurrió durante esta función de Il Birraio di Preston en su primera representación en época moderna: el público gozó y aplaudió a rabiar sin ni siquiera pensar en la obra homónima de Andrea Camilleri –el creador del Inspector Montalbano–, quien hizo mofa del Birraio de Ricci en su obra homónima publicada en 1895.

Daniele Piscopo fue el responsable de una escenografía simple y funcional en la que se veían paisajes pueblerinos o campestres, con algunas proyecciones que ayudaban a crear ambientes festivos o militares. El cervecero Daniele está por casarse con su adorada Effy cuando llega la noticia de que su hermano gemelo ha sido acusado de desertor, lo que interrumpe el noviazgo momentáneamente, ya que Daniele se enrola en el regimiento haciéndose pasar por su hermano para salvar el honor de la familia, y no regresa hasta que se supo que este no desertó, sino que fue capturado por el enemigo. Lieto fine.

En la música, hay varios trozos que se destacan por la belleza de la melodía, como por ejemplo la cavatina y cabaletta de Sir Oliviero Jenkins, el trío de Daniele, Tobia y Effy, el brindis vivaz de Tobia «Era Toni un dragone», y los largos concertados de los actos segundo y tercero, con rataplanes y todo. Cabe destacar que el militarismo y tonos marciales ligeros que se perciben claramente a través de toda la ópera, seguían la moda iniciada por Donizetti a principios de la década de 1840 con su La hija del regimiento.

La dirección ágil, brillante, atenta del maestro Daniele Agiman, a cargo de la Orquesta Sinfónica Rossini, facilitó la admirable prestación de todos los solistas, que dieron lo mejor de sí. Hubo algunos que se destacaron, entre ellos, el bajo Gianni Giuga, el cervecero Daniele, vividor y militar por obligación; Inés Lorans, la pizpireta Effy con voz de soprano soubrette; el barítono Francesco Samuele Venuti, que se divirtió a lo grande como Tobia, y el tenor Antonio Garés como Sir Oliviero, cuya calidad de voz y musicalidad son indicio de un futuro exitoso. Completaban el cast Aloisa Aisenberg (Miss Anna), Alessandro Abbis (Lord Murgrave), Nicola di Filippo (Lovel) y Simone Nicoletto (Bob), todos correctísimos.  * Mario HAMLET-METZ, colaborador de ÓPERA ACTUAL