El protagonista de 'Mefistofele' fue Arrigo Boito

Roma

04 / 12 / 2023 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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mefistofele roma La nueva producción de Simon Stone de 'Mefistofele' © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
mefistofele roma Maria Agresta como Margherita en 'Mefistofele' © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
mefistofele roma Joshua Guerrero (Faust) y John Relyea (Mefistofele) © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI

Teatro dell'Opera di Roma

Boito: MEFISTOFELE

Nueva producción

Maria Agresta, Sofia Koberidze, Joshua Guerrero, John Relyea, Marco Miglietta. Dirección musical: Michele Mariotti. Dirección de escena: Simon Stone. 27 de noviembre 2023.

Mefistofele había sido una de las óperas con más frecuencia representadas en el Teatro dell’Opera, pero su éxito solía depender más que de la ópera misma, de la voz extraordinaria y de la capacidad histriónica de los grandes bajos como Nazzareno De Angelis, Ezio Pinza, Tancredi Paseo o Giulio Neri. Esta vez el público fue conquistado por la música de Arrigo Boito, cuya modernidad reconocía, y ello gracias a Michele Mariotti, que con su dirección calibrada, tensa y dramática, muy lejana del sentimentalismo de las antiguas interpretaciones, demostró que Mefistofele era una ópera que miraba al futuro ya en el año 1868, y que iba más allá del melodrama italiano tradicional.

Boito era un joven que se adscribía al movimiento de la scapigliatura y ello explicaría su concepción moderna y rebelde, si bien cabe admitir que como músico no estaba siempre a la altura de sus grandes aspiraciones y, efectivamente, en Mefistofele, junto a esos momentos geniales que recuerdan a Wagner y posiblemente incluso prefiguran a Mahler, ofrece páginas más banales, deudoras dela grand opéra francesa y del melodrama italiano tradicional.

"John Relyea (Mefistofele) posee una voz potente aunque no desbordante y un hermoso timbre de bajo de perfiles claros"

Mariotti supo encontrar un entendimiento óptimo con sus cantantes. John Relyea (Mefistofele) posee una voz potente, aunque no desbordante, y un hermoso timbre de bajo de perfiles claros; la frecuentación de un amplísimo repertorio, desde Händel y Mozart y desde Wagner a Britten sirvió a su voz para hacer frente a cualquier exigencia, y de hecho apareció siempre como diabólico, irónico, amenazador e insinuante. Joshua Guerrero (Faust) no pareció sentirse cómodo en su “Dai campi, dai pratiW”, que exige un canto en piano y dolce, con expresión meditabunda, pero supo dar en otros momentos lucimiento a la potencia de su voz tenoril, tan potente como incapaz de sutilezas. En el papel de Margherita Maria Agresta estuvo magnífica por interpretación y por vocalidad, cumpliendo Sofia Koberidze en los papeles de Marta y Pantalis y Marco Miglietta (Wagner). De modo significativo hay que anotar que maestro del coro Ciro Visco recibió un aplauso no menor que el destinado a los solistas.

El director de escena Simon Stone prestó una contribución fundamental al espectáculo subrayando la modernidad de la obra eliminando la vieja escenografía (el Paraíso, el Frankfurt medieval o el bosque misterioso) para ambientar los siete cuadros de la ópera en un único ambiente abstracto o, como se dice hoy, en un espacio mental, al que en ocasiones añadió un toque de color y algún elemento escénico, incidiendo en el carácter ambiguo de los personajes. Todo ello muy esencial y ajeno a las extravagancias que le caracterizan como las del Tristan uind Isolde del Metropolitan, cosa que no evitaría, sin embargo, que fuese saludad con alguna injustificada protesta.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Roma de ÓPERA ACTUAL