'El príncipe Igor', por fin en el repertorio de la ONP

París

02 / 12 / 2019 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
Le prince Igor Una imagen de la producción de Barrie Kosky, propuesta que fue abucheada por el público © ONP / Agathe POUPENEY
Igor Ildar Adbrazakov y Elena Stikhina fueron unos protagonistas excelentes © ONP / Agathe POUPENEY
Igor El ballet de 'Príncipe Igor' es uno de sus momentos más célebres de la ópera © ONP / Agathe POUPENEY

Opéra Bastille

Borodin. EL PRÍNCIPE IGOR

Estreno en la ONP

Ildar Adbrazakov, Elena Stikhina, Pavel Černoch, Dmitry Ulyanov, Dmitry Ivashchenko, Anita Rachevelishvili, Adam Palka, Andrei Popov Vasily Efimov, Marina Haller, Irina Kopylova. Dirección: Philippe Jordan. Dirección de escena: Barrie Kosky. 28 de noviembre de 2019.

La ópera de Aleksandr Borodin entró con esta producción en el repertorio oficial de la Opéra national de Paris. Un evento esperado y aplaudido dada la popularidad de la obra o, por lo menos, de su ballet. La noche fue de campanillas.

Pocas veces había podido José Luis Basso lucir las calidades de los miembros del Coro de la casa como en esta ocasión. El director no dejó pasar la ocasión y mostró lo mucho que podían dar de sus gentes. Al final de la velada, al subir al escenario Philippe Jordan se apresu a abrazar a Basso, quien se llevó, muy justamente, la mayor ovación de la noche.

La orquesta de la ONP dio una lectura lírico-heroica de gran alcance, caracterizando con esmero, tino y sin excesos el ambiente oriental de la ópera. Los metales, en particular, sonaron a gloria. El conjunto se lució en las partes sinfónicas, vale decir las danzas polovtsianas -la coreografía de Otto Pichier atrajo la atención por su originalidad- y el largo preludio de la última parte.

"Brilló por encima de sus comprimarios Ildar Adbrazakov en el papel principal. Timbre, color, legato, potencia, temple, justeza y demás, el bajo dominó todos los compartimentos del arte vocal requeridos por el rol"

El valor vocal de los artistas fue de elevado nivel. Brilló por encima de sus compañeros Ildar Adbrazakov en el papel principal. Timbre, color, legato, potencia, temple y justeza, el bajo dominó todos los compartimentos del arte vocal requeridos por el rol. Bien dirigido, dramatizó con justeza el contrastado personaje. A su lado Elena Stikhina -Iaroslava, su esposa- no le fue a la zaga, mostrando incontables cualidades vocales y dramáticas. Pavel Černoch -Vladimir, hijo de un primer matrimonio de Igor-, en un papel más reducido se mostró a una altura equivalente, en particular durante su diálogo amoroso con Konchakovna, la hija del temible enemigo Konchak, interpretada con carácter y buen gusto por Anita Rachvelishvili. El bajo Dimitry Ivashchenko dio de Konchak una versión vocalmente impecable, con notas graves de gran amplitud, potencia, excelente resonancia, y sentido de la frase musical. Dmitry Ulyanov -Galitski-, consiguió hacer de su personaje el más antipático del cuento. 

Si envidiar a ninguno de los artistas citados, Adam Palka -Skula- y Andrei Popov -Iérochka-, los dos desertores bon vivants, endulzaron con alguna comicidad de buena ley la historia del príncipe y del kan, muy ennegrecida por voluntad de Kosky. 

Al caer el telón, tras una serie de prolongadas ovaciones, resonó en la sala una importante bronca al subir al escenario Barrie Kosky y su equipo de producción. Al público no le gustó que le cambiasen la historia del príncipe cautivo que, reconciliado con su carcelero volvía triunfante a su país. Rómpase una lanza en favor del regista, puesto que si bien transformó totalmente la historia, mantuvo en todo momento la verosimilitud de los diálogos, dando, con un cuidado infinito, a las palabras del pueblo un sentido de desesperación absoluta o bien una orientación sádico-masoquista durante el diálogo del príncipe con el (aquí) malévolo Konchak. La sorpresa fue grande, pero la opción justificada -Igor no podía volver a su tierra como un triunfador- y llevada a cabo con gran respeto de los diálogos y mejor sentido teatral. La opción de Barrie Kosky fue original, inteligente y justificada.