El ‘Orfeo’ renacentista de Lady Gaga

Rávena

13 / 11 / 2021 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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lorfeo-operaactual-ravenna Vittoria Magnarello en el rol de La Música © Teatro Alighieri / Zani CASADIO
lorfeo-operaactual-ravenna Giovanni Sala en el papel de Orfeo © Teatro Alighieri / Zani CASADIO
lorfeo-operaactual-ravenna Una escena de la producción de Pier Luigi Pizzi © Teatro Alighieri / Zani CASADIO

Teatro Alighieri

Monteverdi: ORFEO

Nueva producción

Giovanni Sala, Eleonora Pace, Daniela Pini, Margherita Maria Sala, Virttoria Magnarello, Alice Grasso, Mirco Palazzi, Federico Sacchi. Dirección musical: Ottavio Dantone. Dirección de escena: Pier Luigi Pizzi. 6 de noviembre de 2021.

Pier Luigi Pizzi, que firmaba la dirección escénica, la escenografía y el vestuario de esta nueva producción de L’Orfeo, no ha buscado suntuosidades barrocas, sino que se ha inspirado en la máxima sencillez. La austera fachada de un palacio renacentista era el único elemento escenográfico y el espacio quedó casi enteramente libre para que cupiese en él la orquesta. No quedó mucho para los cantantes, los figurantes y el coro, que sí podían moverse sobre un entablado que daba la vuelta al foso y los mantenía en un mayor contacto con los espectadores. Y sin embargo este magnífico espectáculo empezó con una nota desentonada, pues la encarnación de la Musa, que en el Prólogo exalta la concepción platónica del arte de los sonidos, quedó ridiculizada al presentarla como una diva de la música pop muy parecida a Lady Gaga. Tampoco las escenas de los cantos y las danzas de los pastores para festejar la boda de Orfeo y Euridice resultaron plenamente convincentes. Pero el montaje de Pizzi empezaría a tomar altura desde el momento en que, con el relato de la muerte de Euridice por parte de la Mensajera, la tragedia hizo irrupción en escena. Desde ese momento en su mesurada dirección de escena, intensa y profundamente trágica, pudo reconocerse la mano de un gran maestro en quien fructificaba la experiencia de muchos años.

"Pero el montaje de Pizzi empezaría a tomar altura desde el momento en que, con el relato de la muerte de Euridice por parte de la Mensajera, hizo irrupción la tragedia en escena"

Una simplicidad trágica dominó también la interpretación del papel de Orfeo por parte del joven tenor Giovanni Sala, que consiguió una total unidad entre palabra y canto, sin manierismo pseudobarroco alguno, ese ideal recitar cantando que inspiró a Monteverdi y a los demás autores de las primeras óperas de la historia. Igualmente, esenciales e intensamente dramáticas fueron las intervenciones de Daniela Pini (Proserpina), Margherita Maria Sala (La Esperanza), Mirco Palazzi (Caronte) y Federico Sacchi (Plutón). Frente a estas espléndidas interpretaciones de los personajes divinos, suscitaron algunas dudas las de otros papeles femeninos asignados a voces débiles y claras que casi sugerían voces blancas. Eso no perjudicó mayormente a un personaje frágil como Euridice en la interpretación de Eleonora Pace, pero limitó la fuerza dramática del relato de la Mensajera de Alice Grasso. Resulta difícil el juicio en el caso de Vittoria Magnarella, cuya interpretación del rol de La Música estuvo muy influenciada por la imagen caricaturesca que de él hizo la regia. Bien los intérpretes de los papeles menores.

Al nivel óptimo que en su conjunto ofreció la ejecución musical contribuyó la dirección de Ottavio Dantone al frente de la Accademia Bizantina, una formación especializada en la música de los siglos diecisiete y dieciocho. Fue opinable, en cambio, la decisión de suprimir la escena final, en que aparece Apolo para consolar a Orfeo de la pérdida de Euridice y lo lleva consigo al cielo. Puede que hoy pueda parecer un final incongruente con la disposición trágica de la ópera, pero respondía al gusto de las cortes de la época.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Italia de ÓPERA ACTUAL