El monumental placer de ‘Les contes’

Palma

14 / 06 / 2022 - Eugènia GALLEGO - Tiempo de lectura: 4 min

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lescontesdhoffmann-operaactual-palma Una imagen de la producción de 'Hoffmann' de Vincent Huguet en Palma © Teatre Principal
lescontesdhoffmann-operaactual-palma Annalisa Stroppa y Ramón Vargas en Palma © Teatre Principal / Lluís ORTAS

Teatre Principal

Offenbach: LES CONTES D'HOFFMANN

Ramón Vargas, Simón Orfila, Pauline Texier, Annalisa Stroppa, Marta Bauzà, Marga Cloquell, Joan Gabriel Riera, Carlos Daza, Joan Miquel Muñoz, Josep Fadò, Natalia Salom y Sebastià Serra. Dirección musical: Yi-Chen Lin. Dirección de escena: Vincent Huguet. 12 de junio de 2022.

Como es bien sabido, esta ópera en tres actos de Offenbach está considerada como una de las principales obras maestras del Romanticismo francés. Basada en un compendio de cuentos del escritor Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, fue reestructurada en un magistral libreto por Jules Barbier. En este caso, la producción ofrecida por el Teatre Principal de Palma es originaria de la Opéra National de Bordeaux en la versión escénica de Vincent Huguet, la misma que pudo verse en Bilbao.

La escenografía se basa en la representación de la monumentalidad, en la cual los espacios abiertos y a la vez, geométricos, trascienden. La representación del teatro dentro del teatro cobra relevancia, donde la envergadura de una gran escalinata asciende hasta una doble puerta rematada por capiteles y enmarcada por sendas estatuas, ensalzando la representación iconográfica de la propia Ópera de Burdeos. Mediante la utilización de la técnica del claroscuro, la iluminación de la propuesta consigue fomentar el dramatismo en la escena, potenciando la sensación de profundidad y guiando el ojo del espectador hacia un fondo percibido en la distancia. Aunque la propuesta puede parecer estática y poco dinámica, el efecto resultante es claramente positivo. Se consigue crear gran emotividad a la vez que resulta muy cómoda para la ejecución de los intérpretes. En cuanto a la concepción escénica, extrañaron perniciosamente ciertos cambios argumentales, especialmente el producido con el rol de Olympia, dado que, en lugar de la tradicional muñeca robótica, el personaje estaba fundamentado en una mujer con problemas bulímicos que acaba suicidándose por perder un concurso de canto.

La batuta de Yi-Chen Lin se mostró llena de expresión y dinamismo, consiguiendo un color orquestal lleno de matices y cambios constantes de tempi que propiciaron sensación de movilidad en el oyente. Ya desde la obertura, hizo gala de una amplia intensidad sonora, consiguiendo que la Simfònica de les Illes Balears brillara en sus intervenciones. Por otro lado, ese mismo dinamismo y vigor desencadenó que algunas entradas no fueran precisas o suficientemente claras, especialmente en los pasajes corales, en los cuales se necesita mayor claridad en el gesto, desatando pequeños errores de sincronismo entre los intérpretes del coro.

"Ramón Vargas encarnó a un enamoradizo Hoffmann con solidez. Demostró su adaptabilidad al extenso rol mediante un canto homogéneo, brillando especialmente en el uso de los matices"

Desde el punto de vista vocal, el amplio reparto no decepcionó. El tenor Ramón Vargas encarnó a un enamoradizo Hoffmann con solidez; demostró su adaptabilidad al extenso rol mediante un canto homogéneo, brillando especialmente en el uso de los matices y consiguiendo interés dramático. Simón Orfila (ver entrevista en este enlace) impresionó con un binomio de ductilidad y potencia vocal dado que interpretó el conjunto los personajes malvados conformado por Lindorf, Coppélius, Doctor Miracle y Capitán Dapertutto. La mezzosoprano Annalisa Stroppa interpretó un convincente Nicklausse, haciendo gala de su característico y precioso color vocal y validando su cohesión técnica también en el personaje de la Musa.

Olympia fue encarnada por la soprano Pauline Texier, demostrando gran soltura en la ejecución de la exigente aria, así como una afinación exquisita en la coloratura, recibiendo numerosos aplausos. Marga Cloquell, con un registro redondo y aterciopelado, proporcionó el clímax dramático de la noche, emocionando al público con una sólida Antonia. Marta Bauzà interpretó una muy correcta Giuletta y Natalia Salom intervino de manera breve pero concisa con una Stella que transmitió carácter escénico y potencia vocal especialmente en los agudos.

El resto del reparto, con el tenor Joan Gabriel Riera como Nathanael y Spalazani, el barítono Carlos Daza como Hermann y Schemill, el barítono Joan Miquel Muñoz que interpretó a Luther y Crespel, el tenor Josep Fadò como Andrés, Cochenille, Frantz y Pitichinaccio y el bajo Sebastià Serra como Wilhem, fomentó, con sus más que correctas intervenciones, el deleite del público asistente.

El Cor del Teatre Principal realizó una actuación vocal caracterizada por un color brillante y sólido; destacó su intervención entre bambalinas, cuando se vislumbró potencia grupal y afinación consistente. Desde el punto de vista dramático, proporcionó la seguridad escénica necesaria para el disfrute de la trama.  * Eugènia GALLEGO, corresponsal en Palma de ÓPERA ACTUAL