El mito de Don Juan según Tomás Marco, ahora escenificado

Madrid

14 / 05 / 2024 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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madrid don juan La producción de la Agrupación Señor Serrano de 'Tenorio' de Tomás Marco © Teatro Real / Javier DEL REAL
madrid don juan La producción de la Agrupación Señor Serrano de 'Tenorio' de Tomás Marco © Teatro Real / Javier DEL REAL
madrid don juan La producción de la Agrupación Señor Serrano de 'Tenorio' de Tomás Marco © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real

Tomás Marco: TENORIO

Estreno escénico

Joan Martín-Royo, Adriana González, Juan Francisco Gatell, Juan Antonio Sanabria, Lucía Caihuela, Sandra Fernández. Orquesta Titular del Tetro Real, Coro del Programa Crescendo. Dirección musical: Santiago Serrate. Dirección de escena: Agrupación Señor Serrano. 13 de mayo de 2024.

A Tomás Marco le ha interesado siempre la literatura y muy especialmente los grandes mitos literarios a los que ha dedicado alguna de sus ya numerosas obras operísticas, como El caballero de la triste figura —la más conocida, de 2005—, y Segismundo, de 2003. En 2017, y después de diversos avatares, estrenó en El Escorial una versión en concierto de otra ópera de nuevo cuño, esta dedicada a Don Juan, Tenorio, que ahora subía, por fin en versión escénica, al escenario del Teatro Real (ver previa en este enlace).

Con su visión esta figura universal, el compositor español permanece fiel a sus preocupaciones, como son la relectura en clave mítica del personaje y de las historias que aborda, con desdoblamientos y duplicaciones, recursos que le permiten una mirada distanciada a lo que une el recurso de textos de diversos autores —en este caso, Molière, Da Ponte, Lord Byron, Quevedo y Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros— aunque aquí el peso de la obra se lo lleven los versos de la obra de Zorrilla, un maestro del teatro español. Como tantas otras veces, Marco ejerce también de libretista, en siete escenas y cinco intermedios instrumentales, con un preludio y un epílogo, desarrolla la trama de una obra que recrea el rodaje de una versión del Don Juan zorrillesco. Mediante este recurso, ya bien conocido, los actores y los técnicos mezclan sin parar el plano de la realidad y el de la ficción. Y como es fácil de imaginar, las complicaciones no acaban aquí.

Un cantante da vida a La Narración (asumida en muy buena forma por el tenor Juan Antonio Sanabria) y otros personajes, como el Comendador, Brígida, Ciutti y la Hostelera, que van encarnados cada uno por tres cantantes que conforman un pequeño coro que Marco, también aficionado a mezclar géneros y citas musicales, denomina Madrigal. Así es como la obra arranca en modo jazzístico para transitar luego, con una instrumentación muy sofisticada, hacia una escritura ecléctica, aunque fundamentalmente centrada en un hablar cantando que alcanza momentos líricos, y muy hermosos, como en el dúo de Don Juan y Doña Inés tras el rapto y en algún monólogo, de gran intensidad, a cargo del protagonista. El coro, por su parte, se expresa mediante un canto silábico, por momentos monótono, y que contrasta, por no ser siempre fácil de comprender, con el evidente esfuerzo realizado por el compositor para que el texto se entienda con claridad. Los famosísimos versos de Zorrilla, siempre emocionantes, así como la inspiración lírica que suscitan las escenas más conocidas, parecen vengarse un poco del exceso de referencias y significados que Marco vuelca sobre su pobre personaje, y es en esos momentos donde la obra alcanza su máxima fuerza estética y expresiva.

"El barítono Joan Martín-Royo dio vida, con una actuación excepcional teatral, a un Don Juan de voz hermosa, bien colocada y proyectada"

El barítono Joan Martín-Royo dio vida, con una actuación teatral excepcional, a un Don Juan de voz hermosa, bien colocada y proyectada, (aunque en algún momento clave se echó en falta algo más de volumen y de autoridad). Preciosa, limpia, expresiva y con gran facilidad para alcanzar la zona más aguda, sorprendió muy gratamente la voz de la soprano de Guatemala Adriana González en el papel de Doña Inés. Muy convincente y ligeramente irónico el Don Luis del tenor argentino Juan Francisco Gatell, y muy convincentes en sus papeles Lucía Caihuela (Doña Ana) y Sandra Ferrández (Lucía).

La puesta en escena corrió a cargo de Álex Serrano y Pau Palacios de la Agrupación Señor Serrano. Con la ayuda de la prestigiosa filósofa feminista (y exdiputada de Podemos) Clara Serra, que ejercía de asesora dramática, presentaron la obra (salvo las dos últimas escenas) en el proscenio y sin gran esfuerzo por aclarar las relaciones entre los personajes. Lo menos afortunado de esta propuesta teatral resultaron ser las continuas proyecciones gigantes, de espectacularidad barroca, que en lugar de centrar la atención distraían al espectador. Como ya es habitual en según qué producciones, la trama de la obra y la puesta en escena parecían ir cada una por su lado… Afortunadamente, en todo caso, en el podio y al frente de una magnífica Orquesta Titular, estuvo el gran valedor de la obra, Santiago Serrate, que la dirigió con tensión y refinamiento.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL