El 'Gran Miserere' de Eslava, fiel tradición de la Semana Santa navarra

Pamplona

29 / 03 / 2024 - Alberto OSÁCAR - Tiempo de lectura: 3 min

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Baluarte Un 'Requiem' verdiano en el Auditorio Baluarte © Fundación Baluarte
bilbao-operagarage-rigoletto-3.jpg José Luis Sola, en la imagen como Duque de Mantua © Ópera Garage

Festival de Música Sacra

Hilarión Eslava: GRAN MISERERE

Cristina Sevillano, Lucía Gómez, José Luis Sola, Iñaki Fresán. Orquesta Sinfónica de Navarra. Dirección: Jesús María Echeverría. Auditorio Baluarte, 27 de marzo de 2024.

Dentro del Festival de Música Sacra, organizado por el Ayuntamiento de Pamplona con la colaboración de la Federación de Coros de Navarra, se recupera esta tradición de interpretar la obra, sin duda, más representativa de Hilarión Eslava en estas fechas de Semana Santa. Escrita en 1835 y revisada y estrenada en su versión actual en la Catedral de Sevilla en 1837, donde el compositor navarro era maestro de capilla. Y es allí donde también cada año se interpreta coincidiendo con la Pascua.

Además de la faceta como compositor, alabada y ensalzada incluso por Giacomo Rossini, en especial su forma de escribir para las voces, el maestro de Burlada fue un grandísimo musicólogo y reputado pedagogo con cuyo método de solfeo, por citar un ejemplo, tantas generaciones han estudiado. Pero desafortunadamente es esta única obra, su Gran Miserere, por la que muchos le conocen y la que regularmente se interpreta. Cada uno de sus doce números están impregnados de un melodismo inspiradísimo y de una belleza absoluta.

"José Luis Sola, que ha interpretado en numerosas ocasiones esta obra, brindó una versión brillante, con una línea de canto magnífica, seguridad en todos sus registros y sobrado de facultades"

Al mando de la Orquesta Sinfónica de Navarra, dirigió la obra el maestro navarro Jesús María Echeverría gran conocedor de la partitura que ha dirigido numerosas ocasiones ofreciendo una versión ajustada y fiel, matizada, pero también con energía y atento en todo momento a solistas y a la nutrida masa coral de la Federación Navarra de Coros que brindó una más que plausible versión. Hay que señalar que en esta obra el coro tiene una participación extensa y muy importante. Destacar también la notable versión ofrecida por el conjunto orquestal.

Del cuarteto solista el mayor peso de la obra se lo lleva el tenor y aquí José Luis Sola, que ha interpretado en numerosas ocasiones esta obra, brindó una versión brillante, con una línea de canto magnífica, seguridad en todos sus registros y sobrado de facultades; una lástima que el maestro Echeverría decidiera ceñirse a lo escrito en la partitura y le privara de coronar el famoso Begnine con el Do sobreagudo, que, aunque no esté escrito, se ha convertido en una tradición que comenzó Julián Gayarre y que siguieron otros grandísimos tenores como Enrico Tamberlick. Ese rigor no fue el mismo para otros números como el Amplius que pide un contratenor y aquí lo interpretó una soprano o el Redde que tradicionalmente lo cantan dos voces blancas y en esta ocasión lo hicieran una soprano y una contralto.

El veterano Iñaki Fresán defendió correctamente las partes de bajo, el Ecce enim y el Liberame y la soprano Cristina Sevillano y la contralto Lucía Gómez hicieron lo propio en sus más breves intervenciones. El resultado final fue generosamente recompensado con los aplausos de un público que disfrutó de la velada.  *Alberto OSÁCAR, corresponsal en Pamplona de ÓPERA ACTUAL