El Maestranza, 30 años mejorando la ciudad

Sevilla

04 / 05 / 2021 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 4 min

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maestranza aniversario Los solistas de la gala © Teatro de La Maestranza
Maestranza aniversario Arteta, Bonilla y Ignacio en un momento de la gala del 30º aniversario del Maestranza © Teatro de La Maestranza
Maestranza aniversario Juanjo Mena, director de la velada © Teatro de La Maestranza

Teatro de La Maestranza

Gala lírica

Concierto Extraordinario 30 años

Obras de Beethoven, Donizetti, Carnicer, Giménez, Bizet, García, Mozart y otros. Ainhoa Arteta, Leonor Bonilla, Rocío Ignacio, José Bros, Airam Hernández, Jean-Kristof Bouton, Simón Orfila. Coro A. A. Teatro de La Maestranza. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Dirección: Juanjo Mena. 1 de mayo de 2021.

Seguramente no cabía una opción más juiciosa y adaptada a la historia del propio Teatro que volver a proponer una gala lírica para celebrar el 30º aniversario del Maestranza. Exactamente tres décadas después de que Plácido Domingo, José Carreras, Teresa Berganza, Pilar Lorengar, Alfredo Kraus y Montserrat Caballé lo inauguraran en vecindad con los fastos que supuso la Expo’92 en Sevilla. Se podrá decir, y se ha dicho, que hoy no están al alcance del público de hoy voces como aquellas, aunque en tal afirmación, además del criterio musical, influyen también consideraciones sociológicas que exceden lo oportuno de estas líneas.

Fue de agradecer que, dada la elevada dosis de convencionalidad per se que conlleva toda gala lírica, se optara por un programa poco trillado, se diría que incluso con escasas concesiones al clásico popular (en puridad, prácticamente el brindis de La Traviata ofrecido como cierre). Resultó entonces una pasarela de voces en la que se quiso poner en valor obras líricas (¿justamente?) extraviadas en la historia con Sevilla como inspiración de una forma u otra; partituras del una y otra vez reivindicado Manuel García, pero también de Ramón Carnicer y José Melchor Gomis, entre otros.

También en lo bueno del acontecimiento debe anotarse la ausencia de discursos subrayadores de la coyuntura (el 30º aniversario), cero boato y pompa tan común en la órbita anglófona como (casi siempre) desacertado cuando se aplica aquí. En lo malo, la caída del cartel a ultimísima hora del barítono Carlos Álvarez por una afección de salud, sustituido por Jean-Kristof Bouton, rescatado para la función de los ensayos de Carmen que levantará el telón en el Maestranza el próximo 24 de mayo. El canadiense cantó con estilo y buen gusto Jardins de L’Alcazar, de La Favorite, de Donizetti. Encontró a cambio una Sinfónica de Sevilla tan ampulosa como previamente había servido la Obertura de Fidelio. Juanjo Mena no pareció encontrarse del todo motivado con el festín de arias y duetos pintoresquitas y realizó un trabajo entre la escrupulosa corrección y los deslices decibélicos. Tampoco hubo notable adecuación estilística, todo el repertorio (mayoritariamente clásico) sonó con una cuerda densa, bien de vibrato y dinámicas muy poco acuciadas.

"Gustó mucho reencontrarse con la cada vez más imponente y hermosa voz de Leonor Bonilla, la soprano exprimió lo que se dejaba el aria de 'Cristóbal Colón' de Carnicer, junto a un Coro del Maestranza de buen empaste y esforzada proyección"

Gustó mucho reencontrarse con la cada vez más imponente y hermosa voz de Leonor Bonilla; la soprano exprimió lo que se dejaba el aria de Cristóbal Colón de Carnicer, «Ne ornerá la bruna chioma», junto a un Coro del Maestranza de buen empaste y esforzada proyección pese a una ubicación retranqueada en el trascoro. Para proyección, si duda, la de un Simón Orfila de gran potencia canora y con un imponente uso de los reguladores. Su soltura en el escenario le hizo ser ovacionado en la romanza de Valentín de María del Pilar, de Gerónimo Giménez.

A José Bros, de un tiempo a esta parte, se le achacan tiranteces y nasalidades, pero su interpretación de «Le fleur que tu m’avais jetee», de Carmen, fue un dechado de buen gusto, con un canto ágil y un instrumento que hace recordar, por timbre, a voces de otros tiempos. Fue una sorpresa oír al también tenor Airam Hernández, excepcional en el dúo con Bonilla de «Il dissoluto punito», de Carnicer, algo envarado en ocasiones pero con una voz bien colocada, con mejor entonación y una formidable dosificación dramática. Cantó con expresividad aunque con tonos algo mates la soprano Rocío Ignacio. La robustez vocal de Ainhoa Arteta sigue, según se comprobó, a enorme nivel; su canto busca el impacto por la amplitud y lo vigoroso, consiguiéndolo. «Pace, pace mio Dio», de La forza del destino, de Verdi, fue su momento, resuelto con pulcritud y estremecedores filados. Le puede, firma de la cantante, una excesiva afectación que deriva en finales en exceso sobreactuados.

Voces destacadas para un homenaje cálido y bien pensado.