El Liceu también apuesta por el diálogo

Barcelona

14 / 02 / 2020 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2 min

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Josep-Ramon Olivé y Anna Alàs en 'Tirant i Carmesina' en el Liceu de Barcelona © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Alàs con Isabella Gaudí (Carmesina) © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Los tres solistas estuvieron a un gran nivel © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Magrané: DIÀLEGS DE TIRANT E CARMESINA

Josep-Ramon Olivé, Isabella Gaudí, Anna Alàs. Dirección: Francesc Prat. Dirección de escena: Marc Rosich. 13 de febrero de 2020.

En lo que un crítico taurino identificaría como una confirmación de alternativa, la ópera de cámara Diàlegs de Tirant e Carmesina, presentada en la última edición del Festival Castell de Peralada, aterrizó en el Foyer del Liceu, lleno hasta los topes en esta ocasión y gratificado con la presencia de importantes personalidades del mundillo musical barcelonés. El espectáculo, montado sobre una sencilla impostación escenográfica de Jaume Plensa –rectángulos y luces de neón– y bonificado por su sobretitulado en el valenciano original y en castellano, funcionó perfectamente pese a lo estático de la acción gracias a la gestualidad de los intérpretes y al buen trabajo dramatúrgico de Marc Rosich.

"Una partitura relativamente asequible, en cualquier caso, que defendió con entusiasmo el reducido conjunto instrumental utilizado y que dirigió con esmero Francesc Prat"

El modelo madrigalista de la construcción musical, que a los chirridos instrumentales de los primeros compases añadiría en el curso de la acción una mayor intensidad dramática y ocasionales intentos de vuelo lírico en las intervenciones de la flauta, apostaba por un recitativo salmodiado que pocas veces abocaba a un canto abierto. No se recurría aquí, afortunadamente, al recurso del Sprechgesang pero tampoco aparecían las soluciones de contenido melódico, casando mal las voces en los pasajes concertados.

Una partitura de Joan Magrané relativamente asequible, en cualquier caso, que defendió con entusiasmo el reducido conjunto instrumental utilizado y que dirigió con esmero Francesc Prat. La labor de los solistas fue ejemplar, destacando por su presencia vocal y la acertada composición de sus dos personajes la mezzosoprano Anna Alàs, cumpliendo sobradamente Josep-Ramon Olivé, aun dando la impresión de que debe asentar aún algo su impostación, e Isabella Gaudí, musical y dueña de un óptimo fraseo, aunque con alguna estridencia en el registro superior. La función fue muy aplaudida, aunque se hubiera podido prescindir de esos grititos de aprobación que parecen remitir a otro tipo de manifestaciones.