El Holandés y la violencia de género

Santiago de Chile

20 / 11 / 2024 - Juan Antonio MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

chile wagner La nueva producción de 'El holandés errante' de Marcelo Lombardero © Teatro Municipal de Santiago / Patricio CORTÉS
chile wagner La nueva producción de 'El holandés errante' de Marcelo Lombardero © Teatro Municipal de Santiago / Patricio CORTÉS
chile wagner La producción de 'El holandés errante' de Marcelo Lombardero © Teatro Municipal de Santiago / Patricio CORTÉS

Teatro Municipal-Ópera Nacional de Chile

Wagner: EL HOLANDÉS ERRANTE

Nueva producción

Wendy Bryn Harmer, Ryan McKinny, Vazgen Gazaryan, Alec Carlson, Evelyn Ramírez. Orquesta Filarmónica de Santiago. Coro del Teatro Municipal. Dirección musical: Alejo Pérez. Dirección de escena: Marcelo Lombardero. 17 de noviembre de 2024.

La dirección musical de El holandés errante presenta desafíos tanto en términos de la complejidad de la partitura como en la necesidad de capturar la atmósfera dramática y emocional que Wagner pretendía transmitir. Al frente de la Filarmónica de Santiago, el director argentino Alejo Pérez realizó una lectura sólida, de marcada fuerza y velocidad, sin una mirada demasiado personal respecto de la obra. En medio de la efusión sonora, bien lograda por el maestro y sus músicos, el control del tempo y la dinámica debe ser especialmente atendido, porque Wagner utiliza una rica gama de contrastes entre pasajes de tensión y momentos más líricos. Pérez supo cuándo acelerar para generar la urgencia del drama, como en la tempestad inicial, pero no siempre cuánto debía retraerse para crear un ambiente introspectivo, como en la reflexión del Holandés, «Die Frist ist um», o en la parte central de la balada de Senta. Su mejor momento fue la apoteosis sonora del dúo entre Senta y el Holandés, momento en el que consiguió un fino equilibrio entre las voces (muy desiguales) y la orquesta. Durante la obertura supo aprovechar las diversas texturas instrumentales, de manera que la orquesta fuera rugiente y dinámica, con cuerdas rápidas y metales y vientos potentes.

El Coro del Teatro Municipal dirigido por Jorge Klastornick y Alejandro Reyes hizo gala de su historial, con una sonoridad rotunda y una presencia escénica notable. En este aspecto, Alejo Pérez obtuvo otro logro, pues en el coro de los marineros moderó y retuvo la energía rítmica de la orquesta, de modo que no se perdiera la narrativa de las líneas vocales. Fue sugestivo cómo el tejido sombrío del barco fantasma contrastó con la calidez y vitalidad de los marineros reales.

"El elenco fue liderado por la aplaudida soprano estadounidense Wendy Bryn Harmer, de voz lírica grande e incisiva, que hizo un intenso retrato de su rol"

Esta nueva producción del Teatro Municipal concebida por Marcelo Lombardeo sitúa la acción en un tiempo y lugar históricos indeterminados, aunque podría ser ubicada en algún pueblo nórdico y frío, durante la segunda mitad del siglo XX. El dispositivo escénico mezcla elementos corpóreos con proyecciones y efectos que apelan, a la vez, al surrealismo y al realismo. La leyenda del Holandés maldito está aquí algo postergada, pues la idea es que la protagonista femenina, Senta, es sido testigo o ha sufrido violencia de género: ella ha crecido en un ambiente patriarcal violento del cual no tiene salida. Obsesionada con una leyenda que conoce desde niña, se enamora de un ser irreal al que tiene que redimir a partir del propio sacrificio. En la idea de Lombardero, el Holandés es una creación de la mente de Senta que no soporta su entorno, y su suicidio es un acto de liberación. Por eso es que al final no se ve a los espectros del Holandés y Senta unidos ascendiendo a los cielos, sino solamente el cuerpo de Senta flotando en las aguas. De gran impacto resultó el momento en que la escena se tiñe de rojo para ambientar el canto de los marineros fantasmales ubicados en un palco lateral.

El elenco estuvo liderado por la aplaudida soprano estadounidense Wendy Bryn Harmer, de voz lírica, grande e incisiva, que hizo un intenso retrato de su rol: con agudos brillantes y filosos, algo estridentes, dio vida a una Senta nerviosa y claramente perturbada. El bajo-barítono Ryan McKinny (Holandés) tiene una voz que no se proyecta bien y de difícil emisión en casi todo el registro; sin embargo, es un actor que supo transmitir a través del lenguaje corporal la sombría situación de su extenuado personaje. Notable el bajo Vazgen Gazaryan (Daland), que cuenta con graves de descansada sonoridad y que también es un buen actor; fue el cantante más adecuado a este repertorio. Muy bien el tenor Alec Carlson como Erik, un papel poco amable y exigente en los agudos. Tanto Nicolás Noguchi (Timonel) como Evelyn Ramírez (Mary) cantaron con excelencia sus partes que, si bien no son extensas, son sumamente comprometidas.  * Juan Antonio MUÑOZ, corresponsal en Santiago de Chile de ÓPERA ACTUAL

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