El Hans Sachs experto de Georg Zeppenfeld conquista la Staatsoper

Viena

28 / 05 / 2024 - Lluc SOLÉS - Tiempo de lectura: 3 min

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viena wagner La producción de Keith Warner de 'Los maestros cantores de Núremberg' © Wiener Staatsoper
viena wagner Georg Zeppenfeld como Hans Sachs en Viena © Wiener Staatsoper
viena wagner La producción de Keith Warner de 'Los maestros cantores de Núremberg' © Wiener Staatsoper

Wiener Staatsoper

Wagner: DIE MEISTERSINGER VON NÜRNBERG

Georg Zeppenfeld, Günther Groissböck, Martin Gantner, David Butt Philipp, Michael Laurenz, Hannah-Elisabeth Müller, Christina Bock. Orchester und Chor der Wiener Staatsoper. Dirección musical: Philippe Jordan. Dirección de escena: Keith Warner. 26 de mayo de 2024.

Cuando la producción de Die Meistersinger von Nürnberg firmada por Keith Warner celebró su première en la Wiener Saatsoper en diciembre de 2022 (ver crítica en este enlace), hacía casi 50 años que el teatro no veía una nueva producción de la obra. Un dato que ejemplifica sin duda el tradicionalismo imperante en la Ópera de Viena, pero que también habla de la complicada posición de Meistersinger en las lógicas del Regietheater. Los directores de escena le suelen tener respeto a la así llamada “comedia” wagneriana, especialmente por sus dimensiones y por su perfil ideológico.

Tampoco la versión de Warner pasará a la historia por su progresismo a pesar del par de ideas interesantes que la salvan de pasar completamente desapercibida. Muy cómoda con este tipo de puestas en escena, la Staatsoper se encarga de hacerlas especiales con la herramienta del casting, infalible en teatros con grandes presupuestos. Para esta reposición, siempre con el experimentado Philippe Jordan a la batuta, el gran reclamo ha sido Georg Zeppenfeld en el papel de Hans Sachs, junto a un amplio elenco de voces.

"Su aproximación a Hans Sachs es la misma que para otros de sus roles clave: empezando por una dicción excelente, que hace comprensible cada palabra, Zeppenfeld amolda a la perfección el terciopelo amable de su voz a la peculiaridad expresiva de la lengua alemana"

El instrumento de Georg Zeppenfeld sigue marcando el ritmo de la interpretación wagneriana; su aproximación a Hans Sachs es la misma que para otros de sus roles clave empezando por una dicción excelente que hace comprensible cada palabra y amolda a la perfección el terciopelo amable de su voz a la peculiaridad expresiva de la lengua alemana. Con un protagonismo similar al de Gurnemanz por lo que hace a presencia escénica, el papel de Sachs está escrito sin embargo en un dialecto más mundano, más cercano a la experiencia cotidiana del habla, de modo que el gusto de Zeppenfeld por la lengua encuentra en él su más fiel aliado. La dirección sabia y moderada de Jordan pareció, en la velada del pasado domingo, estar absolutamente al servicio del timbre delicado del bajo-barítono alemán. Es difícil destacar un solo momento memorable de su interpretación, pero quizás fue el “Nun aber kam Johannistag” del monólogo inicial del tercer acto, una de las únicas ocasiones en las que Zeppenfeld concede a su personaje explayarse en un fortísimo merecido, la guinda del pastel.

Hay que hablar también del David de Michael Laurenz, sorprendente tanto por su coraje interpretativo como por su resistencia vocal; su rendición del aria del primer acto, en la que el personaje enumera cada uno de las famosas “Weisen” (“modos”) que tienen que dominar los maestros cantores, fue tan heterogénea como pide el texto wagneriano. También Martin Gantner parece comprender la compleja lección sobre los distintos modos del habla y del canto que imparte Wagner en sus Meistersinger, con un Beckmesser que, aunque algo reprimido en su faceta más claramente fea y detestable, convenció por su solidez y destreza.

Especialmente en el tercer acto brilló la Eva de Hannah-Elisabeth Müller, enfocada desde una perspectiva más cercana a Mozart que a Wagner y excelente, por lo tanto, en su “Selig wie die Sonne”, y en general durante la totalidad del quinteto. David Butt Philipp superó con nota esa prueba de resistencia y constancia que es el papel de Walter von Stolzing –en especial en el tercer acto, en el cual el personaje repite una y otra vez la misma melodía– y Günther Groissböck produjo un Pogner —papel que interpretó el mismo Zeppenfeld en el estreno de 2022— profundo y potente, aunque estuvo, en su parlamento del primer acto, un poco delgado en las notas agudas.

Vale la pena destacar el gesto final del regista, que hace entonar a Sachs su monólogo nacionalista sobre los peligros que acechan Alemania y sobre la superioridad del arte teutón ante unas masas que, en lugar de darle la razón, cantan “Ehret eure deutschen Meister” mientras le enseñan a Sachs una colección de clásicos de la historia del arte y de la literatura pertenecientes a las más diversas lenguas y culturas.  * Lluc SOLÉS, crítico de ÓPERA ACTUAL