El gusto por la libertad de Ángel del Castillo

Ablanque

12 / 01 / 2021 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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Medea Pilar Moráguez encarnó a la trágica protagonista © YouTube
Medea Moráguez, junto a Guillermina Gallardo, espléndida Nuria © YouTube
Medea Una escena de la obra de Ángel del Castillo © YouTube

Antiteatro de Antiópera de Ablanque

Àngel del Castillo: MEDEA

En directo y en 'streaming'

Pilar Moráguez, Guillermina Gallardo, Mariana Isaza, Esteban Ruiz, Xavier Dupac, Ángel Chirinos, Carlos Tomé, Natán Segado. Celia Martínez, bailarina. Dirección escénica, musical y libreto: Ángel del Castillo. 21 de diciembre de 2020.

El compositor y hombre de teatro Ángel del Castillo no le tiene miedo a nada, y después de su gran ópera Antifrida (2018), reseñada en su momento por ÓA, vuelve con una nueva producción. Lo hace a su manera, siempre sorprendente: desde Albanque, un pueblo de Guadalajara en el que ha puesto en marcha un centro taller de música y dramaturgia y desde donde transmitió en directo el estreno de su nueva ópera, dedicada a esta vez, después de la primera dedicada a Akhmatova y de Antifrida, a Medea, personaje operístico donde los haya.

Esta nueva Medea, de hecho, bebe en las fuentes más puras del teatro dramático, sobre todo en la obra homónima de Cherubini y, también, en melodías de Vivaldi y Schubert, además de Piazzolla. Resulta fascinante ver cómo la ópera más clásica, y más clasicista, nutre con tanta naturalidad un experimento tan abierto y arriesgado como este. Otro tanto ocurre con las fuentes literarias, de Eurípides a Unamuno. La obra, que puede (y debe) verse en la plataforma Antiópera, sigue la peripecia de Medea: el viaje de los argonautas, los celos de la protagonista y Jasón, la boda de Jasón con Glauce y el asesinato de los niños por celos. Es una construcción comprensible y clara, en tres actos y 12 cuadros. Bien establecido el relato, cada uno de los cuadros se convierte de por sí en una pequeña obra dramática, con medios musicales propios (arias italianizantes, cantables de aire barroco español, rap, diálogos o recitativos) y variantes escénicas sin más límite que la imaginación, que logra sobreponerse a la austeridad e incluso a la precariedad de medios: escenas en directo, videoclips, montajes con material televisivo, un derroche de fantasía en la iluminación…

"Ángel del Castillo da una nueva vuelta de tuerca al asunto que parece obsesionarle: la fantasía femenina capaz de asimilar, superar y subvertir los clichés que pesan sobre ella, y, alcanzada cierta intensidad expresiva, la facilidad con la que recrea el mundo desde la más completa libertad"

De fondo, Ángel del Castillo da una nueva vuelta de tuerca al asunto que parece obsesionarle: la fantasía femenina capaz de asimilar, superar y subvertir los clichés que pesan sobre ella, y, alcanzada cierta intensidad expresiva, la facilidad con la que recrea el mundo desde la más completa libertad. Se podría hablar de postmodernidad por la cantidad de referencias irónicas (el inodoro dorado como el Vellocino; los dos muñecos asesinados con lejía, los tópicos castizos, la utilización perversa de la voz de contratenor y del canto en falsete), pero no parece aventurado afirmar que la ambición de Del Castillo y su compañía es al mismo tiempo más modesto y más ambicioso: no aburrir nunca (en contra de buena parte de las producciones de ópera contemporánea, en particular de las oficiales y subvencionadas) y dirigirse al espectador para emocionar, divertirle y hacer temblar, sin poner por delante grandes credos ideológicos, sus referencias estéticas.

En el apartado vocal destacaron Pilar Moráguez, soprano, muy creíble de gran trágica, como una Callas desmelenada y muy en su papel; la mezzo Guillermina Gallardo, en el papel de Nuria, que desmiente todos los tópicos sobre las nodrizas; y la también soprano Mariana Isaza, como Glauce, la rival de Medea. Es extraordinario ver cómo la creatividad de Ángel del Castillo, sin ayudas públicas, en completa libertad, fuera de los circuitos oficiales, consiga sacar adelante una aventura tan fascinante como esta.