El Greco inspira una ópera griega

Atenas

14 / 02 / 2024 - Helena MATHEOPOULOS - Tiempo de lectura: 3 min

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Greco Atenas Estreno en Atenas de 'El Greco' de Giorgos Hadjinassios © Stephanos KYRIAKOPOULOS
GRECO ATENAS Estreno en Atenas de 'El Greco' de Giorgos Hadjinassios © Stephanos KYRIAKOPOULOS
GRECO ATENAS Estreno en Atenas de 'El Greco' de Giorgos Hadjinassios © Stephanos KYRIAKOPOULOS

Megaron Concert Hall

Giorgos Hadjinassios: EL GRECO

Estreno de la nueva versión

Dario Di Vietri, Eleni Kalenos, Deyan Vatchkov, Dimitris Tiliakos, Ray Chenez, Μarinos Tarnanas, Marissia Papalexiou, Michalis Psyrras, Nicholas Maraziotis, Andreas Karaoulis. Dirección musical: Nikos Vassileiou. Dirección de escena: Angela Saroglou. 13 de febrero de 2024.

Esta es la revisión de la primera ópera estrenada en 2015 por uno de los compositores más populares y queridos de Grecia, Giorgos Hadzinassios, conocido por su prolífico talento para las melodías que acarician y cautivan el oído, y hubo varias en esta partitura, que despertaron una inmediata respuesta entusiasta del público del Megaron Athens Concert Hall. El libreto en italiano, de Ilias Liamis, profesor de Teología con formación musical, está basado en el libro de Dimitris Simopoulos El Greco, el pintor de Dios, y se centra principalmente en las aspiraciones filosóficas y religiosas del legendario pintor y en su afán de libertad, más que en su arte propiamente tal. Le sigue a través de las tres fases principales de su vida; el primer acto se sitúa en Creta, entonces bajo el dominio veneciano, donde Domenico Theotokopoulos, el nombre real del pintor, ya se ha ganado fama como artista y se ha enamorado de Sofía, la hija del Gobernador, que está a punto de casarse con su amigo Pedro. El segundo acto tiene lugar en Venecia, adonde El Greco ha huido y se ha instalado como uno de los asistentes principales del estudio de Tiziano, quien percibe el genio del joven cretense y le pide que le acompañe al Vaticano, donde el Papa ha convocado a todos los pintores italianos para que se pronuncien sobre las figuras desnudas de Miguel Ángel en la Capella Sixtina.

"El elenco estaba encabezado por el tenor italiano Dario di Vietri, que se defendió bien e hizo justicia a las melodías de Hadzinassios, sobre todo en el tercer acto, donde entusiasmó al público en el aria final de 'El Greco'"

El último acto se sitúa en España, donde Domenico es ya un pintor de renombre; allí recibe una citación de La Inquisición, ya que sus pinturas son sospechosas de herejía. Todos le instan a huir, pero decide quedarse y defender sus creencias. Solo en su celda, recibe la visita de Ícaro, que se levanta y lo prepara para la temida entrevista en medio de lejanas llamas en las que se queman herejes, libros y obras de arte. Se le ofrece la opción de aceptar las demandas de la Inquisición y convertirse en el juez y crítico de todos los pintores de España. Él lo rechaza y, libre de esta última tentación de gloria terrenal contra su credo personal, desaparece para unirse a Ícaro en la inmortalidad.

El elenco estaba encabezado por el tenor italiano Dario di Vietri, que se defendió e hizo justicia a las melodías de Hadzinassios, sobre todo en el tercer acto, donde entusiasmó al público en el aria final de El Greco –el mejor momento de la obra– e interpretó la parte convincentemente durante el proceso. Del resto del cast, el más eficaz, tanto vocal como dramáticamente, fue Marinos Tarnanas como Manolios. La soprano greco-estadounidense Eleni Kalenos decepcionó en los papeles de Sofía y de Jerónima de las Cuevas, ya que tenía problemas para hacerse oír sobre una orquestación en su mayoría implacablemente ruidosa y mostró un vibrato perturbador en diversos momentos. Deyan Vatchkov estuvo excelente como Gobernador Molina, Tiziano y padre de Jerónima, pero no convenció como Gran Inquisidor, papel para el cual se hubiera deseado una voz de bajo más importante.

La producción, dirigida por Angela Saroglou, colocó la acción en una escenografía uniforme de Constantinos Zamanis, quien también diseñó el vestuario, y fue más bien domado, sin expresar plenamente la pasión ardiente de la llama sagrada que encendió a El Greco, tanto en su arte como en sus amores. Desde el podio Nikos Vassileiou, que también orquestó parte de la partitura, proporcionó una densa masa instrumental, especialmente en el primer acto y en la potente obertura.

La obra no está exenta de interés, y ojalá pudiese reponerse con algunos de los pasajes orquestales recortados y en una producción más interesante.  * Helena MATHEOPOULOS, colaboradora de ÓPERA ACTUAL