El Gran Teatro vuelve a la escena

Córdoba

19 / 11 / 2021 - Alejandro FERNÁNDEZ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
secretosusana-operaactual-córdoba Karen Gardeazabal y Gerardo Bullón en la ópera de Wolf-Ferrari © Gran Teatro Córdoba
lavoixhumaine-operaactual-córdoba Nicola Beller Carbone como 'La voix' © Gran Teatro Córdoba

Gran Teatro de Córdoba

Wolf-Ferrari: IL SEGRETO DI SUSANNA / Poulenc: LA VOIX HUMAINE

Nicola Beller Carbone, Karen Gardeazabal, Gerardo Bullón. Dirección musical: Carlos Domínguez Nieto. Dirección de escena: José Luis Castro. 13 de noviembre de 2021.

Aunque aún dista para el Gran Teatro de Córdoba la recuperación definitiva de su temporada lírica, el pasado día 13 ofrecía una única función de dos óperas de la centuria pasada –de la mano de Ermanno Wolf-Ferrari y Francis Poulenc– distantes en estilo y forma, pero hiladas en escena por José Luis Castro en una suerte de díptico lírico en dos actos que enriquece más si cabe la psique de las protagonistas de Il Segreto di Susanna y La voix humaine respectivamente.

El coliseo cordobés nuevamente volvió a apostar por la combinación talento y solvencia canora y actoral, y como prueba el trío protagonista de esta ambiciosa vuelta a la programación contando con las voces de las sopranos Karen Gardeazabal y Nicola Beller Carbone en los papeles protagonistas, junto al barítono Gerardo Bullón, todos ellos bajo la dirección musical del titular de la Orquesta de Córdoba, Carlos Domínguez Nieto, quien hizo gala del buen momento artístico en el que ha situado al conjunto sinfónico. En líneas gruesas Domínguez proyectó agilidad dinámica para Il Segreto aunque el exceso de emisión enturbió algunos de los dúos de Wolf-Ferrari mientras que en La voix de Poulenc contribuyó notablemente a la tensión dramática que fue ejerciendo Beller Carbone.

"La hispano-alemana Nicola Beller Carbone fue el otro puntal de la noche, la soprano 'spinto' realizó un ejercicio actoral y canoro de auténtica dama en escena, algo que no todos llegan a alcanzar"

Programar ópera alejada del Romanticismo cuenta en ocasiones con las reticencias del auditorio, pero la ambiciosa apuesta del Gran Teatro tuvo una respuesta generosa de los aficionados y dejó también abierta la posibilidad de la incorporación de este espacio escénico a la oferta lírica andaluza que completan Sevilla, Jerez y Málaga. La seriedad de la propuesta cordobesa hace pensar en la vuelta de producciones de alto nivel artístico sobre la base del talento nacional que, por otro lado, es el que marca la salud de la lírica.

Gardeazabal en el papel de Susanna demostró en lo canoro una correcta dicción que complementaba su cristalino registro agudo; las grandes sorpresas que deparan su centro vocal quedaron algo lastradas por el acompañamiento orquestal, pero sus graves la acercan a roles dramáticos veristas. El exceso de movimiento en la escena, en todo caso, le restó convicción que compensó sobradamente en empaste, apoyo y fraseo. No menos sobresaliente fue la participación de Gerardo Bullón, un músico dotado de una exquisita dicción y una emisión controlada al servicio del elenco como demostró en los dúos con Susanna.

La hispano-alemana Nicola Beller Carbone fue el otro puntal de la noche; la soprano ya casi spinto realizó un ejercicio actoral y canoro de auténtica dama de la escena, algo que no todos llegan a alcanzar y que la convierten en una artista muy a tener en cuenta dada la carnalidad de su instrumento, con un centro prodigioso y agudos redondos que remató en la convicción del rol de La voix ocupando toda la escena como exige en lo dramático Poulenc para este trabajo lírico.  * Alejandro FERNÁNDEZ, crítico de ÓPERA ACTUAL