El coro, protagonista de 'Porgy & Bess'

Nueva York

31 / 01 / 2020 - Eduardo BRANDENBURGER - Tiempo de lectura: 3 min

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met Opera / operaactual.com Una imagen de la producción de James Robinson de 'Porgy and Bess' © Met Opera / Ken HOWARD
Alfred Walker fue Crown © Met Opera / Ken HOWARD
Porgy and Bess Eric Owens y Angel Blue en los roles principales de la ópera de Gershwin © Met Opera / Ken HOWARD

The Metropolitan Opera House

Gershwin: PORGY AND BESS

Eric Owens, Angel Blue, Frederick Ballentine, Alfred Walker, Janai Brugger, Donovan Singletary, Latonia Moore, Denice Graves y otros. Dirección: David Robertson. Dirección de escena: James Robinson. 28 de enero de 2020.

Ausente casi treinta años del repertorio, la compañía del MET ofreció una flamante nueva coproducción que idealiza la trama en un ambiente mucho más agradable y elevado que el de la total miseria de la creación original, en una especie de limpieza general y un tono tan políticamente correcto que terminó por desnutrir la vitalidad de la obra en su totalidad.

Centrado en una escenografía con una única estructura rotativa diseñada por Michael Yeargan  como un esqueleto arquitectónico sin paredes que va formando los diferentes espacios escénicos –con ayuda de monocromáticas proyecciones de Luke Halls y eficaz iluminación de Donald Holder–, el espectáculo transcurre muy fluidamente, y con mínimas interrupciones las cuales son acompañadas por grabaciones del mar y gaviotas o truenos y lluvia completando un pintoresco efecto mientras que los coloridos vestuarios diseñados por Catherine Zuber presentan un conjunto mucho más feliz que desdichado. Pero tal vez lo más contradictorio del montaje es la decisión de presentar a Porgy como un lisiado que puede caminar con una muleta, lo cual también desintegra en gran parte la fuerza espiritual del personaje, en este caso interpretado como un hombre mayor por Eric Owens quien no se encontró muy a gusto ni con el aspecto físico que debía asumir ni con su vocalidad, perdiendo volumen y timbre sin mantenerse al nivel de la  espectacular Bess de Angel Blue, quien lo cubrió por completo en los dúos con un canto de primer nivel (aunque pudo haber sido más imaginativa en su interpretación vocal y actoral).

La más completa de todas las actuaciones fue la Serena de Latonia Moore, quien arrasó con su rico instrumento spinto verdiano de gran capacidad dramática robándose la escena y las mayores ovaciones. Golda Schultz interpretó a Clara con su atractivo y ligero timbre de soprano quedándose un tanto desconectada del personaje, mientras que Donovan Singletary no se encontró vocalmente como Jake y hubiera sido mucho mejor para su voz e imponente físico que interpretara a Crown en vez de la decepcionante y descontrolada sobreactuación de Alfred Walker.  Frederick Ballentine brilló como Sportin’ Life y Denyce Graves ofreció una lección de estilo como Maria.

Aundi Marie Moore y Chauncey Packerlas estuvieron memorables en los pequeños roles de La vendedora de Fresas y el Hombre de los Cangrejos, pero la verdadera estrella de la noche fue el espectacular coro especialmente trabajado y contratado para esta producción, llenando la sala con colores vocales y corales espiritualmente edificantes, aun cuando la orquesta, bajo la dirección de David Robertson, careció de la espontaneidad rítmica esencial del estilo de Gershwin. En los saludos finales el público que desbordaba el teatro recibió a los artistas con entusiastas aplausos.