El Concurso Caballé premia las voces del futuro

Barcelona

25 / 10 / 2021 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 3 min

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La soprano rusa, Julia Muzychenko, segunda clasificada ex aequo del Concurso Caballé 2021 © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Samson-Mccrady Concurso Caballe 2021 El barítono estadounidense Samson-Mccrady tercer clasificado ex aequo del Concurso Caballé 2021 © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Oksana Sekerina Concurso Caballé 2021 La soprano rusa Oksana Sekerina, segunda clasificada ex aequo del Concurso Caballé 2021 © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Serena Sáenz ganadora del Concurso Caballé 2021 acompañada al piano por Ricardo Estrada Serena Sáenz ganadora del Concurso Caballé 2021 © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Konstantin Kipiani Concurso Caballé 2021 El tenor georgiano Konstantin Kipiani, tercer clasificado ex aequo del Concurso Caballé 2021 © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL

XVI Edición del Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé

Final y entrega de premios

Serena Sáenz, Oksana Sekerina, Julia Muzychenko, Samson MacCrady, Konstantin Kipiani, Gil Byeungmin, Guadalupe Barrientos, Byambajas Mongolkhuu, Amber Fasquelle y otros. Gran Teatre del Liceu, 22 de octubre de 2021.

El desfile de cantantes en la prueba final del concurso fundado por la gran Montserrat Caballé que tuvo en su itinerante deambular, por fin, la presencia barcelonesa que su creadora hubiera querido, permitió a quienes aún se obstinan en creer que «ya no hay voces como las de antes», que el camino sigue abierto. Confirmación, en primer lugar, de quien se haría con el primer premio, la soprano Serena Sáenz, que repitió su éxito liceísta con la escena de la locura de Lucia di Lammermoor con una voz bien hilada y un cuerpo vocal no muy notable en la proyección, pero bien apoyado en toda su extensión. La sensación, sin embargo, llegó con la soprano rusa Oksana Sekerina, una auténtica voz verdiana que en su «Pace, pace» derrochó potencia, seguridad en el registro agudo y fraseo de gran suculencia. Compartió el segundo premio con la otra soprano rusa, Julia Muzychenko, una lírica pura que ofreció una escena de La Traviata de mucho empeño.

"Serena Sáenz repitió su éxito liceísta con la escena de la locura de 'Lucia di Lammermoor', ahora sin pistola, con una voz bien hilada y un cuerpo vocal no muy notable en la proyección, pero bien apoyado en toda su extensión"

El tercer premio fue compartido por el sonoro barítono norteamericano Samson McCrady, un espléndido Rodrigo de Don Carlo, y el tenor georgiano Konstantin Kipiani, un tanto inerte en el fraseo de su «Nessun dorma» pero de refulgentes agudos. David Cervera, un bajo de consistentes graves en su «O tu, Palermo» obtendría, y no es poco, una contratación para el Liceu. Sin premio, pero con la respuesta favorable del público, pudieron exhibir sus cualidades el bajo coreano Gil Byeungmin con la gran aria de Aleko y la mezzo argentina Guadalupe Barrientos, de óptimos medios pero de un grave algo desnutrido en el «Re dell’abisso». Completaban el censo el barítono (presentado como bajo-barítono, una escapatoria vocal de estos tiempos) Byambajas Mongolkhuu con un «Ah, per sempre» de Puritani que cantó con la cadenza completa, Amber Fasquelle, con una «Acerba voluttà» en que la voz tendía a quedarse atrás, la soprano armenia Marianna Martirossian con una intimista aria de Rusalka, el barítono Leo Hyunho Kim con un aria de Ford de dicción imposible y Megan Moore, que gorjeó «Una voce poco fa» con todos los adornos de rigor.

Estupenda y casi heroica la labor del pianista oficial de la competición, el maestro Ricardo Estrada, que acompañó con pericia y dominio estilístico a todos los participantes.  * Marcelo CERVELLÓ, corresponsal en Barcelona de ÓPERA ACTUAL