El Cervantes, bajo la estrella Camarena

Málaga

03 / 02 / 2020 - Alejandro FERNÁNDEZ - Tiempo de lectura: 3 min

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Un instante del recital de Javier Camarena, que maravilló al público malageño © Teatro Cervantes / Daniel PÉREZ
El tenor mexicano actuó junto a la Filarmónica de Málaga dirigida por Iván López-Reynoso © Teatro Cervantes / Daniel PÉREZ
El tenor mexicano actuó junto a la Filarmónica de Málaga dirigida por Iván López-Reynoso © Teatro Cervantes / Daniel PÉREZ

Teatro Cervantes

Recital de JAVIER CAMARENA

Concierto conmemorativo 150º aniversario

Obras de V. Bellini, N. Zingarelli, G. Rossini, M. García, E. Lalo, G. Donizetti y otros. Javier Camarena, tenor. Ángel Rodríguez, piano. Orquesta Filarmónica de Málaga. Dirección: Iván López-Reynoso.  31 de enero de 2020.

Con las localidades agotadas, la llegada del tenor mexicano Javier Camarena a Málaga se insertaba en los festejos del 150º aniversario del Teatro Cervantes. A diferencia del resto de la gira española del cantante, Camarena actuó en la ciudad andaluza junto a la Orquesta Filarmónica de Málaga bajo la batuta del también mexicano Iván López-Reynoso. En el capítulo de bises, en cambio, le acompañó desde el piano Ángel Rodríguez en la Malagueña de Elpidio Ramírez, momento de apoteosis que muy pocos recuerdan en comparación con los vítores alcanzados por otros grandes nombres de la lírica en este escenario.

Camarena acorta distancias trabando la complicidad precisa del auditorio para transformar las exigencias vocales del repertorio que ofrece en verdadera emoción, algo que traspasa la notación musical para convertirla en instantes artísticos irrepetibles. Y todo ello con una naturalidad capaz de abstraer al público de la afección vocal con la que el cantante arribó a Málaga. Camarena llenó el escenario ¡y de qué forma! Consciente del repertorio que domina hasta esa precisión milimétrica que exige el bel canto romántico, lo transforma en una visión personal, como si comulgara con aquellas voces que inspiraron a Bellini, García o el mismísimo Rossini.

"Camarena acorta distancias trabando la complicidad precisa del auditorio para transformar las exigencias vocales el repertorio en verdadera emoción, algo que traspasa la notación musical para convertirla en instantes artísticos irrepetibles"

Repertorio italiano en la primera parte y en francés para la segunda, estructuró las arias, romanzas y canciones un Camarena que descubrió a un público entregado desde su primera incursión con el recitativo y cabaletta de I Capuleti “È serbato a questo acciaro… L’amo tanto” de Bellini, en lo que fue algo más que una tarjeta de presentación vocal en la cual los consabidos y heroicos agudos aparecieron contextualizados en una visión artística genuina reforzada con el “Più dubitar mi fan” de N. Zingarelli cuando aún faltaba un mundo para el delirio de “Ah! Mes Amis, quel jour de fête!”  de Donizetti que cerraba el concierto. En una vuelta más, las dos arias rossiniana en programa, “S’ella m’è ognor fedele… Qual sará mai la gioia” y “Si, ritrovarla io giuro” , alejaban al tenor del tono de bravura para acercarlo al Rossini de la expresión, de la perspectiva dramática y que Camarena consigue con su voz en estado de gracia.

Si cuidada fue la primera parte del concierto, la segunda reivindicó la corona que porta el mexicano. El aria del sevillano Manuel García “Mais que voy-je, une lyre!” bien valía por sí misma toda la velada no solo por la concisión técnica revalidada por “Vainement, ma bien aimée” de Le roi d’Ys de Lalo, de factura redonda en el plano medio, armónicos tornasolados y agudos milimétricamente ajustados a la emoción del instante, detalles que hacen especialmente singular el arte de Camarena. El bolero “Contigo en la distancia” y la romanza “No puede ser” de Sorozábal terminaron por iluminar el cielo del Cervantes.