El caudal musical de 'La vida breve'

Madrid

14 / 02 / 2024 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

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breve madrid Versión de concierto de 'La vida breve' con Aquiles Machado, Cristina Faus y Carmen Solís © Orquesta de RTVE

Orquesta y Coro de RTVE

Falla: LA VIDA BREVE

En versión de concierto

Carmen Solís, Cristina Faus, Aquiles Machado, Esmeralda Espinosa, Carmelo Cordón, Óscar Fernández y César Arrieta. Orquesta Sinfónica y Coro RTVE. Dirección musical: Guillermo García Calvo. Teatro Monumental, 8 de febrero de 2024.

En estos días en los que tanto se habla de la música que se presenta o no a determinados euro-concursos resulta interesante pensar en La vida breve (ver noticia previa en este enlace) no como en la obra completa y plena que hoy se percibe, sino en una partitura relativamente primeriza presentada a otro concurso, en este caso el de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1905, que tenía por jurado a Tomás Bretón, Emilio Serrano y Manuel Fernández Caballero. Gente que sabía algo de canto, vamos. Aunque a decir verdad, eso no le sirvió para poder ver sobre un escenario la obra en España: Falla se fue a París y sus aromas pedrellianos se mezclaron con el color orquestal de Debussy para dar lugar a la partitura de hoy.

La Orquesta Sinfónica y Corto de RTVE ha apostado con acierto, una vez más, por una ópera dentro de su temporada. Le funciona porque, Carmen aparte, también se mezcla algo de reivindicativo, como aquellas primeras obras de Puccini (Le villi, Edgar) que se pudieron ver hace unas temporadas. También es esta primera ópera donde lo imaginado es más importante que lo real. La sociedad que representa, entre señoritos y gitanos, la Granada que dibuja, los sonidos del Albaicín que retrata… Todo forma parte de una recreación elegante basada en la imagen que Falla y el libretista Fernández Shaw tenía de esos asuntos. El compositor, en todo caso, tardaría todavía una década en poder ver atardecer sobre La Alhambra.

"En el papel de Paco estuvo Aquiles Machado, que aprovechó su experiencia para medir su intensidad y transmitir así la sensación de ambivalencia y cinismo que su personaje necesita"

El primer beneficiado de una versión de concierto como esta es el reparto, que aumenta sus prestaciones y puede centrarse en cuestiones musicales. Destacaron en primer término las dos protagonistas. Cristina Faus, en el papel de Abuela, consiguió hacer creíble un papel que, al menos físicamente, poco encajaba. Pero su solidez actoral y la personalidad de su timbre hicieron el pequeño milagro: la abuela se conmovía con el dolor de su nieta y el público con ella. También a gran nivel estuvo Carmen Solís, que consigue sobre la base de un caudal generoso que la orquesta no tape su canto sin que por ello abra nota alguna; su Salud se mantuvo en perpetua angustia, removida por corrientes subterráneas expuestas por la música que Falla elige para acompañarla. Hubo premonición y tragedia desde el primer momento, y el estilo de canto de Solís, con fraseo cuidado y búsqueda de matices, permitió que esa sensación de desamparo no se quedara en lo sentimental.

En el papel de Paco estuvo Aquiles Machado, que aprovechó su experiencia para medir su intensidad y transmitir así la sensación de ambivalencia y cinismo que su personaje necesita. Óscar Fernández se entregó como Tío Sarvaor, con un canto de emisión directa que no buscó el detalle, sino la manifestación ruda de la rabia. Muy bellas intervenciones por parte de César Arrieta como Voz de la fragua, un papel que tiene mucha más importancia que lo que dice el pentagrama a cuenta de su capacidad para trasladar a todo el público al mundo mágico que plantea Falla. Guillermo García Calvo no se dejó llevar ni al vértigo tímbrico francés de la partitura ni a su reimaginación de lo andaluz, manteniendo una equidistancia que permitía mayor vuelo lírico y mejor espacio al drama, centrándose en apoyar el canto de los personajes. La Orquesta Sinfónica de RTVE se mostró voluntariosa y precisa, con una sección de metal que jugó en el mejor sentido de la palabra con el balance y el brillo.

Antes que El amor brujo sonó en el concierto Aria en tiempos oscuros, obra de Juanjo Colomer, encargada por la orquesta en tiempos de la Covid y que se estrenaba completa. De sonoridad arrolladora y construcción coral sobresaliente, la partitura emocionó por su lenguaje expresivo y por cuanto servía de homenaje a tantas cosas perdidas.  Aplausos y merecidas ovaciones para coro y compositor, en un concierto que fue más allá del mero disfrute estético.  * Mario MUÑOZ, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL