'El castillo de Barba Azul' deslumbra en el Liceu

Barcelona

14 / 04 / 2024 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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Castillo Barbazul-operaactual-Gran Teatre del Liceu Victoria Karkacheva © Antoni BOFILL
Castillo Barbazul-operaactual-Gran Teatre del Liceu Nicholas Brownlee y la Orquestra del Gran Teatre del Liceu © Antoni BOFILL
Castillo Barbazul-operaactual-Gran Teatre del Liceu Nicholas Brownlee © Antoni BOFILL
Castillo Barbazul-operaactual-Gran Teatre del Liceu Josep Pons © Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Bartók: EL CASTILLO DE BARBA AZUL

En versión de concierto

Victoria Karkacheva, Nicholas Brownlee. Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Dirección: Josep Pons. 12 de abril de 2024.

Pese a constituir una de las indiscutibles obras maestras de la ópera del siglo XX, El castillo de Barba Azul, de Béla Bartók, no subía al escenario del Gran Teatre desde 2008. En aquella ocasión fue formando doblete con Diario de un desaparecido, de Leos Janácek en una producción firmada por La Fura dels Baus y la dirección musical recayó también en Josep Pons, que todavía no había asumido la dirección musical del coliseo barcelonés. De hecho, ese mismo año fue designado para ese cargo el alemán Michael Boder, fallecido hace apenas unos días y a quien el Liceu dedicó esta función anunciada por Pons con unas breves y sentidas palabras al subir al podio.

En aquellas representaciones de 2008 ya se puso de manifiesto la gran afinidad del director catalán con una música que ha dirigido en diversas ocasiones y con distintas orquestas durante su carrera. Es lógico, pues, que haya querido volver a sumergirse en el particular universo operístico de Bartók antes de abandonar el cargo el próximo año, aunque fuese, como en esta ocasión, en versión de concierto. Un proyecto que está vinculado a la invitación, por parte de la Ópera de París a la Simfònica del Liceu en junio pasado, cuando Pons y sus huestes interpretaron este mismo título contando con dos solistas de relumbre como Iréne Theorin y Bryn Terfel.

Para esta única audición en Barcelona, en formato de concierto y encajada entre las dos de Orgia, la ópera de Héctor Parra y Calixto Bieito, estaba previsto un cast distinto al que finalmente se pudo escuchar. Para el papel del Duque Barba Azul se había anunciado la presencia del bajo barítono húngaro Gábor Bretz, cantante consolidado en los más importantes teatros del mundo y uno de los grandes especialistas actuales en un rol que ha interpretado con las mejores orquestas y directores de la actualidad. Finalmente Bretz se unió a la plaga de cancelaciones que ha asolado la presente temporada del Gran Teatre y renunció a su participación por “problemas de agenda”.

"El bajo barítono Nicholas Brownlee causó auténtica sensación, revelándose como uno de los debuts más impactantes de esta temporada liceística"

Pero no hay mal que por bien no venga pues su sustituto, el norteamericano Nicholas Brownlee, causó auténtica sensación revelándose como uno de los debuts más impactantes de esta temporada liceística: no sorprende, por tanto, que en los próximos meses se presente en el Festival de Bayreuth en el papel de Donner en Das Rheingold y la próxima temporada ya cante el de Wotan en la Bayerische Staatsoper dirigido por Vladimir Jurowski. El instrumento, pese a que en líneas generales Brownlee ha desarrollado su carrera en papeles de bajo, es de resonancias claras, líricas, pero suena sólido y uniforme en todos los registros, especialmente en el central y grave que son los que exige principalmente el papel de Barba Azul. Más destacable aún es la belleza del timbre y sobre todo la seductora morbidez de una emisión natural, nunca forzada y capaz de superar en todo momento la densa orquestación de muchos pasajes de la obra, más aún cuando la orquesta está situada en el foso. A todo ello hay que añadir la nobleza del fraseo, la naturalidad de los acentos sin buscar, en ningún momento, efectos o recursos artificiosos. Una prestación, la de Brownlee, superlativa y una carrera que, sin duda, habrá que seguir atentamente.

Si inicialmente estaba previsto Gábor Bretz como Duque, en el programa general de la temporada el papel de Judith no estaba aún adjudicado. Finalmente recayó en la mezzosoprano rusa Victoria Karkacheva, ganadora de la 57ª edición del Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas. Posteriormente se presentó en el Liceu como solista en la Tercera Sinfonía de Mahler y regresó en el papel de Olga de Evgeni Onegin a principios de la reciente temporada. Pese a que sobre el papel, Judith es una joven inocente y enamorada, a menudo el personaje ha sido interpretado por cantantes de perfil dramático que han superado su momento de plenitud vocal. En ese sentido, la presencia de una voz fresca y de bello timbre lírico, pese a cierta acidez en los pasajes más exigidos, fue todo un acierto. Puntualmente le costó superar la barrera de sonido impuesta por Josep Pons, pero a cambio se compenetró a la perfección, tanto dramática como vocalmente, con la propuesta de Brownlee saliendo más que airosa del reto.

Ya se ha comentado la afinidad de Pons con esta partitura, extensible también al resto de la obra orquestal de Béla Bartók. Lo demostró una vez más firmando la que, probablemente, sea una de sus direcciones más brillantes de su etapa como director musical del Liceu: desde el prólogo consiguió crear el clima inquietante que preside muchos momentos de la ópera, pero siempre logrando el contraste adecuado con los sublimes pasajes luminosos, que también los hay. Su lectura fue natural y orgánica, sin estridencias, caracterizada por un lirismo y una variedad de colores apabullante. A destacar el equilibrio y claridad de los planos sonoros que logró en todo momento entre las distintas secciones de una orquesta que respondió con especial finura, calidad tímbrica e involucración expresiva. Fue un Castillo de Barba Azul sin teatralizar, una lástima, pero no cabe duda de que constituyó una de las veladas más cautivadoras y redondas de la presente temporada.*Antoni COLOMER, crítico de ÓPERA ACTUAL