El califa 'del Bagdad'

Sevilla

27 / 09 / 2025 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 5 min

Bienal Sevilla Nerea Berraondo, Pepe Hannan y Alicia Naranjo © Festival de Ópera de Sevilla / A. PACHECO
Bienal Sevilla Leonor Bonilla y Alicia Naranjo © Festival de Ópera de Sevilla / A. PACHECO

Festival de Ópera de Sevilla

Manuel García: IL CALIFFO DI BAGDAD

Leonor Bonilla, Juan De Dios Mateos, Nerea Berraondo, Pepe Hannan, Alicia Naranjo, Eugenio Maria Degiacomi. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Joven Coro de Andalucía. Dirección musical: Alessandro D’Agostini. Dirección de escena: Guillermo Amaya. Patio de la Montería del Real Alcázar de Sevilla, 26 de septiembre de 2025.

La ópera en dos actos Il califfo di Bagdad (Nápoles, 1813) del compositor sevillano Manuel García, es sin duda alguna uno de los títulos más interesantes de su producción operística. Por eso es una gran noticia que el recientemente inaugurado Festival de Ópera de Sevilla apueste por el repertorio histórico local de calidad, poco conocido y menos representado, especialmente si se trata de un compositor que ha sido reconocido como una de las figuras más conocidas e interesantes de su tiempo, como es el caso del sevillano, también cantante, maestro y pedagogo.

Una de las virtudes de este Festival es llevar la ópera a espacios singulares de la capital andaluza (ver crónica de la inauguración en este enlace), como el magnífico Patio de la Montería del Real Alcázar de Sevilla, amplio, al aire libre y en el que medio millar de aficionados y autoridades se dieron cita ante este título histórico presentado de forma muy actual.

La excelente propuesta del director de escena Guillermo Amaya para dar vida a esta ópera bufa supone un cambio de época a los años de la transición española, con la llegada del destape y convirtiendo a Isauun (Califa de Bagdad) en un empresario de éxito propietario de la mítica sala de espectáculos eróticos Bagdad de Barcelona. Para ello se valió de un escenario único a cargo de Juan Ruesga, que presentaba el salón de una casa con dos puertas a ambos lados; en esta sencilla propuesta la obra funcionó a la perfección gracias a una adecuada dirección de actores, a los bien planteados movimientos y también al exquisito vestuario de Nino Bautí, muy acertado para todos los roles en sus estilos sesentones clásicos (para la madre) o más modernos y ajustados (para los jóvenes).

La partitura de García es una verdadera delicia con un sabor muy particular heredado de la ópera napolitana y de Rossini con una cuidada vena melódica que apuesta con excelencia por los números de conjunto, especialmente dúos y tríos, y con un gran finale primo y un divertido final del segundo acto que tiene gran parecido con la ópera que estrenó Rossini tres años después, Il barbiere di Siviglia, con el propio Manuel García como protagonista. La obra ha estado muy bien presentada musicalmente gracias a una lectura muy atenta y cuidada a cargo de Alessandro D’Agostini que supo dotarla de toda la chispa y genialidad del compositor sevillano, así como de la dulzura melódica de sus arias y que fue de menos a más tras una obertura un punto endeble para obtener una muy interesante versión de conjunto que fue muy aplaudida por el público que llenaba el Patio del Alcázar.

Bienal Sevilla Juan de Dios Mateos © Festival de Ópera de Sevilla / A. PACHECO
Bienal Sevilla Patio de la Montería del Real Alcázar de Sevilla © ÓA

Del interesante reparto sobresalió especialmente la cantante sevillana Leonor Bonilla, piedra angular del elenco, quien ofreció una recreación del personaje excelente a nivel actoral, ofreciendo una muy divertida Zetulbé, joven, enamoradiza y llena de vida en una época liberal llena de oportunidades y experiencias. La soprano, de gran belleza en el timbre y un control técnico exquisito, fue capaz de asumir las diferentes arias y dúos del personaje con sobrada solvencia, exquisitos agudos y filados, transmitiendo además, y en todo momento, las emociones del personaje a un público entregado, que la aplaudió con entusiasmo al finalizar ambos actos, especialmente tras el aria del segundo «Per rendermi constante» en el que imita a una esposa francesa, italiana, española y alemana y que estuvo perfectamente conjuntada con los demás personajes, especialmente con su enamorado, el Califa.

El tenor de Almería Juan De Dios Mateos fue un dechado de virtudes a nivel actoral con su divertido y algo petulante Isauun, con camiseta de banda de rock y sus pantalones ajustados; vocalmente fue capaz de asumir un personaje lírico ligero que debe cantar una partitura de gran dificultad, con sobreagudos y ornamentaciones muy exigentes, obteniendo también un destacado éxito al final de la velada y especialmente en el aria del primer acto y en el dúo con la protagonista del segundo.

Las dos mezzosopranos del cast ofrecieron personajes muy diversos, pero perfectamente compenetrados. La madre, al estilo de la serie Cuéntame cómo pasó, muy bien interpretada por Nerea Berraondo lució figura (se suponía que había sido una artista del Bagdad en su juventud) y estilo como viuda de clase acomodada, un personaje al que brindó elegancia y naturalidad en los diferentes dúos y tríos y que mantuvo el interés en todo momento, especialmente en la notable interpretación de su aria del segundo acto. Kesia (aquí sirvienta) fue interpretada con gran éxito por la joven cantante Alicia Naranjo que enseguida captó el interés del público por su magnética y divertida actuación actoral y muy solvente nivel canoro, de voz amplia y bien proyectada. Jemalden estuvo defendido por el tenor Pepe Hannan, quien lucio figura, buen estilo y destacada presencia escénica, luciendo un timbre vocal de gran belleza y musicalidad en el aria del segundo acto. De menor relevancia canora, pero de divertida presencia actoral como el Cadi, pudo verse al bajo-barítono italiano Eugenio Maria de Giacomi.

La decena de integrantes del Joven Coro de Andalucía brilló en la parte actoral, ya fuese como la fuerza policial que irrumpe en la casa o como en la disparatada nómina de artistas del Bagdad que acuden a la boda con un vestuario imposible, rico en dorados, transparencias, tacones y barbas, a lo que sumó un correcto desempeño vocal, especialmente de las voces graves, al que le faltó algo más de cuerpo y conjunción; en todo caso, el conjunto añadió gran comicidad a la propuesta.

Sin duda alguna un éxito del Festival y de todo el equipo al optar por modernizar con éxito una gran partitura histórica, renovando su comicidad con buen gusto a la vez que recreándose en la excelencia musical de esta nueva joya recuperada de García. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL

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