El barroco volvió con un éxito a Les Arts

Valencia

04 / 03 / 2022 - César RUS - Tiempo de lectura: 3 min

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ariodante-operaactual-händel-lesarts (1) 'Ariodante' de Händel en Les Arts © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO y Mikel PONCE
ariodante-operaactual-händel-lesarts (1) 'Ariodante' de Händel en Les Arts © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO y Mikel PONCE
ariodante-operaactual-händel-lesarts (1) 'Ariodante' de Händel en Les Arts © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO y Mikel PONCE

Palau de Les Arts

Händel: ARIODANTE

Luca Tittoto, Ekaterina Vorontsova, Jane Archibald, David Portillo, Christophe Dumaux, Jacquelyn Stucker, Jorge Franco. Dirección musical: Andrea Marcon. Dirección de escena: Richard Jones. 1 de marzo de 2022.

La primera y última vez que Les Arts había programado en abono una ópera barroca en la sala principal había sido con Orlando en febrero de 2008. Esta versión de Ariodante cierra, entonces, esos 14 años de ausencia de este cada vez más popular repertorio. Cierto es que, el pasado octubre, William Christie interpretó aquí Partenope, pero lo hizo como parte de su gira internacional con sus Arts Florissants, es decir, no con los cuerpos estables de Les Arts. Asimismo, durante estos años ha habido ópera barroca en la sala Martin i Soler con cantantes del Centre de Perfeccionament, siempre con buenos maestros en el podio como Federico Maria Sardelli o Fabio Biondi, así como en el auditorio en versión concierto. Pero, con esta propuesta escenificada el Barroco vuelve al lugar que debe ocupar dentro de una programación de un gran teatro.

Curiosamente, Ariodante también parte del Orlando furioso de Ariosto, como en el caso de ese Orlando de 2008. La producción de Richard Jones fue estrenada en Aix-en-Provence en 2014 y sitúa la acción en una casa escocesa de los años 1970. Esta modificación sirve al director de escena para dar un giro a la historia y centrarse, sobre todo, en el personaje de Ginevra. Su propuesta presenta a una protagonista víctima de la moral sexual que se impone a la mujer, dispar a la del hombre, y que la hace ser víctima involuntaria de los prejuicios de los demás. Para ello, es fundamental el papel de Polinesso, caracterizado aquí como un cura o pastor, cínico e hipócrita, que utiliza la doble moral para conseguir a Ginevra quien, pese al final feliz, queda siempre como víctima. Ariodante, por su parte, queda aquí casi como un espectador. Jones, además, resuelve las danzas recurriendo a una bella pantomima de marionetas que subrayan su idea dramatúrgica.

"Andrea Marcon fue el encargado de dirigir una versión fresca y brillante, de tempo vivo pero, a la vez, siendo capaz de crear los ambientes pausados y profundos que precisan las páginas más dramáticas"

Andrea Marcon fue el encargado de dirigir una versión fresca y brillante, de tempi vivos pero, a la vez, siendo capaz de crear los ambientes pausados y profundos que precisan las páginas más dramáticas. A sus órdenes estuvo una Orquestra de la Comunitat que respondió muy bien al repertorio, sin ser una especialista. Cuenta, en todo caso, con músicos que tienen estudios específicos y el paso por el podio de Les Arts de otros maestros especialistas en el siglo XVIII ha contribuido a que el conjunto tenga la flexibilidad suficiente para afrontar este repertorio con altísima calidad.

El reparto no ofreció fisuras. Ekaterina Vorontsova fue un Ariodante de bello canto e impecable estilo, pero además con gran capacidad expresiva como demostró en el célebre “Scherza infida”. Lo mismo podría decirse de Jane Archibald como Ginevra, quien logró mantener e incluso superar el nivel expresivo de su colega en esa especie de respuesta en que consiste “Il mio martoro”. La puesta en escena hizo de Christophe Dumaux el protagonista de facto de esta obra. Fue la suya una interpretación soberbia en lo escénico, pues sin duda entendió a la perfección la idea propuesta, pero, además, lo hizo con un canto exuberante con facilidad para la coloratura, impecables agudos y un timbre homogéneo en todo el registro. Luca Tittoto fue un Re di Scozzia de aristocrático canto gracias a una elegante línea capaz de expresar cada sentimiento con el color de la voz. Exquisitos tanto David Portillo encarnando a Lurcanio, como Jacquelyn Stucker en la piel de Dalinda.  * César RUS, corresponsal en Valencia de ÓPERA ACTUAL