'El Anillo' en un mundo giratorio de traiciones, poder y drama

Zúrich

09 / 05 / 2024 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 min

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ring zurich La producción de 'Das Rheingold' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
ring zurich La producción de 'Das Rheingold' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
ring zurich La producción de 'Das Rheingold' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS

Opernhaus Zürich

Wagner: DAS RHEINGOLD / DIE WALKÜRE

Das Rheingold

Tomasz Konieczny, Xiaomeng Zhang, Omer Kobilyak, Matthias Link, Claudia Mahnke, Kiandra Howarth, Anna Danik, Christopher Purves, Wolfgang Ablinger-Sperrhacke, David Soar, Brent Michael Smith, Uliana Alexyuk, Niamh O’Sullivan, Siena Light Miller. 3 de mayo de 2024.

 Die WalKüre

Eric Cutler, Christoff Fischesser, Tomasz Konieczny, Daniela Köhler, Claudia Mahnke, Camilla Nylund, Sarah Cambidge, Ann-Kathrin Niemczyk, Susanne Serfling, Anna Werle, Simone McIntosh, Siena Licht Miller, Michal Doron, Noa Beinart. 5 de mayo de 2024.

Dirección musical: Gianandrea Noseda. Dirección de escena: Andreas Homoki.

Han pasado dos décadas desde que la Opernhaus Zürich presentara un ciclo completo de El Anillo, como colofón del mandato del regista Andreas Homoki, quien anunció sus intenciones para esta magna empresa en 2017, en estas mismas páginas. Estrenado por capítulos desde abril de 2022, subió al escenario suizo como un ciclo completo este mayo (ver previa en este enlace).

El concepto escénico de Andreas Homoki para las dos primeras óperas de la Tetralogía wagneriana refleja una mirada incisiva hacia las complejas relaciones de poder entre dioses, gigantes y humanos; en el caso de Das Rheingold, se valió de una plataforma giratoria que contenía tres habitaciones idénticas, cubiertas con paneles blancos. Esta disposición simbolizaba la repetición cíclica de la avaricia y el ansia de poder que arrastra a los personajes a un destino trágico. La falta de detalles innecesarios en la escenografía permitió que cada elemento cobrase un peso simbólico más fuerte, mientras que las rotaciones continuas crearon una atmósfera que reflejaba la lucha por el control entre dioses y mortales. Homoki mantiene la historia conectada al texto original de Wagner, permitiendo que las ideas de avaricia, traición y manipulación sean el eje central. El uso de la plataforma giratoria resalta la idea de un mundo que gira incesantemente alrededor del conflicto, con Loge, interpretado con gran solvencia dramática y vocal por Matthias Klink, un agente de cambio que manipula el flujo de la historia a su antojo, atrapando la atención en cada escena por su astucia y su habilidad para cambiar de bando.

La atmósfera del prólogo fue magistralmente establecida por la Philharmonia Zürich bajo la batuta de Gianandrea Noseda. La orquesta generó un flujo sonoro envolvente, con un sonido fresco y rico en matices, desde el crescendo del preludio hasta los contrastes vibrantes en los pasajes más dramáticos, aportando dinamismo teatral a cada una de las escenas.

Tomasz Konieczny ofreció un Wotan imponente, de voz firme y profunda, mientras que el Alberich de Christopher Purves destacó por su astucia y dominio, sumergiéndose con intensidad en el papel del vengativo Nibelungo. Wolfgang Ablinger-Sperrhacke, como Mime, proporcionó un complemento perfecto a su hermano en su interpretación vocal y su presencia escénica. Claudia Mahnke encarnó a Fricka con autoridad y energía, mientras que Kiandra Howarth como Freia, y Anna Danik como Erda, aportaron calidez y misterio, respectivamente. El dúo de gigantes Fasolt (David Soar) y Fafner (Brent Michael Smith) capturó la complejidad de sus personajes con una presencia poderosa.

Las tres hijas del Rin (Uliana Alexyuk, Niamh O’Sullivan y Siena Licht Miller) añadieron un toque lúdico y encantador con su interpretación, complementando con elegancia un sólido y muy competente elenco.

ring zurich La producción de 'Die Walküre' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
ring zurich La producción de 'Die Walküre' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS
ring zurich La producción de 'Die Walküre' de Andreas Homoki © Opernhaus Zürich / Monika RITTERSHAUS

En Die Walküre, Homoki profundiza en las relaciones familiares de los personajes. La escenografía sigue la línea estética del Oro, con las habitaciones giratorias reflejando las tensiones entre Siegmund, Sieglinde y Hunding. Aquí, el conflicto entre amor y deber se ve potenciado por la aparición de Fricka, quien desafía las aspiraciones de Wotan y Siegmund. La dramaturgia muestra a un Wotan más humano, atrapado entre el deseo de libertad y el peso de su responsabilidad como gobernante de los dioses. Tomasz Konieczny encarnó esa dualidad con una actuación equilibrio de su autoridad con una vulnerabilidad. La confrontación con su esposa Fricka, interpretada con precisión y fuerza por Claudia Mahnke, resaltó el conflicto moral de la historia. El Wotan del barítono polaco profundizó en la lucha interna del dios, aportando una dimensión más humana a su personaje palpable y culminando con un “Leb’ wohl” de gran ternura e intensidad. Fue, sin duda, el pilar de esta primera jornada.

"Tomasz Konieczny ofreció un Wotan imponente, de voz firme y profunda, mientras que el Alberich de Christopher Purves destacó por su astucia y dominio, sumergiéndose con intensidad en el papel del vengativo Nibelungo"

El tenor estadounidense Eric Cutler entregó un Siegmund convincente, cuya voz heroica y matizada capturó la dualidad del personaje y configuró, junto a Daniela Köhler (Sieglinde), momentos de gran intensidad musical. La soprano alemana fue una contrapartida apasionada y trágica, con una actuación que equilibró fuerza y vulnerabilidad y brilló especialmente en su página “Du bist der Lenz”. Hunding, interpretado por Christof Fischesser, dominó la escena con una presencia amenazante y un instrumento de cierta rotundidad. La progresión de las habitaciones giratorias también capturó la batalla interna de Brünnhilde entre la obediencia a su padre y su deseo de ayudar a Siegmund. Camilla Nylund aportó a su personaje una profundidad emocional, mostrando cómo el despertar de la compasión transformaba su lealtad. La soprano finlandesa brilló como Brünnhilde, capturando tanto la arrogancia como la vulnerabilidad de la valquiria. Su interpretación vocal fue acompañada por un abanico emocional que enriqueció su relación con Wotan. El resto de valquirias resultó en su conjunto de gran calidad, destacándose las voces de la canadiense Sarah Cambidge (Helmwige), y de la soprano alemana Ann-Kathrin Niemczyk (Gerhilde).

Homoki logra una narrativa clara que, sin embargo, no simplifica las complejidades de la obra. La atención al simbolismo visual y a los detalles dramáticos permite que las acciones de cada personaje resuenen más allá del libreto. El trabajo de Franck Evin en la iluminación añadió una capa adicional de tensión emocional, reforzando la idea de una lucha perpetua entre la luz y la oscuridad, tanto en términos literales como metafóricos. La dramaturgia de Homoki, acompañada por el diseño de escenografía de Christian Schmidt, realzó la visión épica de Wagner con una estética que equilibra lo moderno y lo atemporal, lo simple y lo simbólico. Las habitaciones giratorias reflejan una claustrofobia mental que encierra a los personajes en un ciclo de violencia, ambición y traición.

Noseda se encontró aún más inspirado en La valquiria, demostrando una comprensión más profunda de los elementos líricos y sinfónicos de la obra. Destacaron especialmente las cuerdas y las maderas, dejando como punto débil unos metales algo descontrolados en decibelios y elegancia. Sus tempi rápidos dieron energía a los actos, consiguiendo la narrativa fluyera sin interrupciones.  * Albert GARRIGA, corresponsal en Zúrich de ÓPERA ACTUAL