El admirable ‘Mefistofele’ de Boito en la restaurada Ópera de Hungría

Budapest

12 / 04 / 2022 - Eduardo J. BENARROCH - Tiempo de lectura: 3 min

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mafiestofele-operaactual-budapest (1) Erwin Schrott junto a Létay Liss Gabriella (Margherita) © Hungarian State Opera / Nagy ATTILA
mafiestofele-operaactual-budapest (1) Schrott junto a Sung Kyu Park (Faust) © Hungarian State Opera / Nagy ATTILA
mafiestofele-operaactual-budapest (1) Erwin Schrott como Mefistófeles © Hungarian State Opera / Nagy ATTILA

Hungarian State Opera

Boito: MEFISTOFELE

Erwin Schrott, Sung Kyu Park, Létav Kiss Gabriella, Boncsér Gergely, Fürjes Anna Csenge. Dirección de escena: Kovalik Balázs. Dirección musical: Antonello Allemandi. 3 de abril de 2022.

Cinco años de trabajos de restauración obligaron a la Ópera de Budapest a mudarse al mucho más grande Teatro Erkel de influencias Art déco, tan presente en esta capital. Ubicado en la Avenida Andrassy, es un edificio imponente con un interior decorado en forma clásica que hace sentir al espectador cómodo y a la vez impresionado por la calidad del trabajo artesanal.

Para igualar tal tarea, se representó una obra que bien hecha da mucho para lucir a cualquier compañía. Mefistofele de Boito no es una obra fácil, requiere un bajo cantante, una soprano lírico-spinto y un tenor lírico de registro agudo muy seguro, más un gran coro, y ¿por qué no?, una gran orquesta que pueda lucirse tanto dentro del foso como sobre el escenario. El lenguaje musical de Boito es postromántico, y sorprende escuchar enormes influencias de Berlioz, especialmente en los bronces del prólogo, en esta producción ubicados en lo alto del escenario. Parecía estar escuchando uno de los grandes oratorios del compositor francés, y el resultado fue espectacular. Ello unido a un coro muy expresivo, donde convencía e introducía al espectador en el mundo religioso específico de Boito, la lucha entre el mal y el bien. Pero a medida que avanzaba la obra había un personaje que sobresalía por sobre todos, y era Margherita. Todos conocen la Margherita de Gounod y la del mismo Berlioz, pero aquí impresiona por su fuerza dramática, por su intensidad.

"Létay Kiss Gabriella destacó una voz de gran poder dramático, sufriente, creíble, y una voz expresiva que alcanzaba bien hondo"

Létay Kiss Gabriella destacó en ese papel con una voz de gran poder dramático, sufriente, creíble y expresiva que calaba bien hondo. Sung Kyu Park era el tenor, convincente vocalmente, sobre todo en el siempre peligroso y expuesto registro agudo. El rol protagonista presenta un dilema al cantante-actor, ¿hay que exagerarlo o hacerlo creíble? El uruguayo Erwin Schrott lo presentó en forma elegante, un diablo que se las sabía todas, que se paseaba por la escena con su chaqueta larga de cuero negro, aunque nada nuevo, ya que eso se ha visto tantas veces. La voz se escuchó estupenda, de gran color y de fácil emisión, como la de un pillo simpaticón. ¿Pero es esto lo que Mefistófeles debe transmitir? Porque al final, el Mefistófeles de Schrott resultó estático y unidimensional.

En esta atractiva producción de Kovalik Balász la acción se desarrollaba sobre una especie de doble helicoide en forma de torre, en la cual aparecían con frecuencia los bronces para efectuar sus dramáticas llamadas. El coro demostró un bello color en todas sus secciones y en conjunto resultaba poderoso, considerando que el teatro es grande aunque solo con una capacidad de 1.300 espectadores. La acústica es excelente y esto favorecía al enorme sonido orquestal compuesto por Boito. Antonello Allemandi lució una técnica impecable y un dominio total de la partitura que fluyó sin atropellos, dejando que esta gran obra fuera redescubierta por un público entusiasta que había colmado el teatro.  * Eduardo J. BENARROCH, crítico internacional de ÓPERA ACTUAL