'El Abrecartas', la ópera como retrato generacional

Madrid

17 / 02 / 2022 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
abrecartas-operaactual-real (2) Una escena del estreno absoluto de 'El Abrecartas' © Teatro Real / Javier DEL REAL
abrecartas-operaactual-real (2) Una escena del estreno absoluto de 'El Abrecartas' © Teatro Real / Javier DEL REAL
abrecartas-operaactual-real (2) Una escena del estreno absoluto de 'El Abrecartas' © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real

Luis de Pablo: EL ABRECARTAS

Estreno absoluto

Airam Hernández, Borja Quiza, José Antonio López, José Manuel Montero, Mikeldi Atxalandabaso, Jorge Rodríguez-Norton, Ana Ibarra, Vicenç Esteve, Gabriel Díaz, David Sánchez, Laura Villa, Magdalena Aizpurua. Dirección musical: Fabián Panisello. Dirección de escena: Xavier Albertí. 16 de febrero de 2022.

El fallecimiento de Luis de Pablo el pasado 10 de octubre no permitió que el gran compositor español estuviera presente en el estreno de El abrecartas en el Teatro Real, realizado con el despliegue de medios que su autor merece. Y como lo merece también esta obra que culmina la larga trayectoria operística del compositor que incluye títulos como El viajero indiscreto, Kiu y La señorita Cristina, esta última estrenada en 2001 en el Real. Con el tiempo, la línea vocal de la obra de De Pablo se fue flexibilizando, apropiándose cada vez más de la naturaleza del castellano y exprimiendo de esta, con una sabiduría extraordinaria, un caudal al parecer inagotable de emociones y evocaciones líricas: no sin algún contrapunto fuerte, como en las escenas dedicadas a los franquistas, dígase así, que el compositor deshumaniza también con gran cuidado.

La orquestación es fastuosa en cuanto a los colores, las texturas, la diversidad y los contrastes rítmicos, y de una riqueza melódica característica de la última etapa de Luis de Pablo. Junto con la nueva sofisticación de la línea vocal, se vuelve a encontrar, renovado y enriquecido, al compositor que tanta atención prestó a la música española, con citas y recuerdos de zarzuelas, tonadillas, pasodobles, madrigales o música religiosa que tiñen la obra de una nostalgia –eso sí– muy particular, la propia de una reflexión conscientemente culta y de altos vuelos que rescata del paisaje sonoro español lo que considera digno de su canon estético. Destacan ese prólogo que pone en escena un juego infantil, el conmovedor dúo de amor final y, un poco paradójicamente, los fragmentos, de intensidad dramática notable, dedicados a los horrores de la dictadura, en particular los estéticos y los sentimentales que, por lo visto, son los verdaderamente imperdonables.

"La inteligente puesta en escena de Xavier Albertí, que sitúa la acción en el recinto de un archivo, incide aún más en este aspecto, en más de una ocasión autocomplaciente, aunque también esto resulte significativo"

La paradoja reside en que la inspiración de Luis de Pablo brota de un libreto en el que no ocurre gran cosa. Basado en una novela epistolar de Vicente Molina Foix, la ópera relata lo que les pasa a unos personajes –unos conocidos y reales, como Lorca, Aleixandre o Eugenio D’Ors; otros de pura ficción–, sobre los que no se brinda la suficiente información como para entender la densidad de significados que el libretista quiere plasmar. El abrecartas constituye el retrato de dos generaciones. Pero no el de la generación cuyos protagonistas pueblan la escena, siempre en modo fantasmal, sino el de las que más tarde mitificaron aquella en una nostalgia supuestamente subversiva aún más inmaterial y descarnada: un vacío, por no decir un fracaso, al que la suntuosa partitura apunta con genialidad.

La inteligente puesta en escena de Xavier Albertí, que sitúa la acción –o la evocación de la acción– en el recinto de un archivo-casillero de correos, incide aún más en este aspecto, en más de una ocasión autocomplaciente, aunque también esto resulte significativo. Extraordinario resultó el elenco reclutado, sobre todo porque los intérpretes deben entregarse y expresar sin tener la oportunidad de actuar, y del cual es difícil destacar a algún protagonista (Borja Quizá, Airam Hernández, José Antonio López, Ana Ibarra, Mikeldi Atxalandabaso, David Sánchez…) dado el carácter coral de la obra. Y excelentes los Coros y la Orquesta Titular del Teatro, bajo la dirección de Fabián Panisello, gran especialista, también compositor y conocedor –y enamorado, por lo que se advirtió– de una partitura ambiciosa, compleja y muy hermosa.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL