Dulce gala de fin de curso

Pamplona

10 / 05 / 2021 - Alberto OSÁCAR - Tiempo de lectura: 3 min

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Montiel Baluarte María José Montiel brilló en 'De España vengo' © Fundación Baluarte
Lanza Baluarte Manuel Lanza dominó las romanzas en solitario © Fundación Baluarte
Puértolas Baluarte Sabina Puértolas, al lado de José Luis Sola © Fundación Baluarte
Fundación Baluarte Orquesta, solistas, director y coro despidieron la temporada lírica de Pamplona © Fundación Baluarte

Fundación Baluarte

GALA DE ZARZUELA

Clausura de la temporada lírica

Obras de Vives, Guridi, Arrieta, Giménez, Luna, Guerrero, Penella, Soutullo, Vert, Moreno Torroba, Serrano, Chapí y Sorozábal. Sabina Puértolas, María José Montiel, José Luis Sola y Manuel Lanza. Coro Lírico de la AGAO. Orquesta sinfónica de Navarra. Dirección: José Miguel Pérez-Sierra. 7 de mayo de 2021.

Con esta Gala de Zarzuela se dio por terminada la temporada lírica que la Fundación Baluarte organiza en colaboración con la Asociación Gayarre Amigos de la Opera de Navarra (AGAO). La gran afición al género lírico existente en esta tierra es garantía de éxito asegurado y ello se volvió a demostrar en esta ocasión al terminar el concierto, con gran parte del público puesto en pie y brindando una sostenida ovación a todos los intérpretes. Lástima que la pandemia haya privado al aficionado de poder disfrutar de espectáculos escenificados que, es de esperar, se recuperen para la próxima temporada.

Para la ocasión se reunieron a las cuatro cuerdas principales de soprano, mezzosoprano, tenor y barítono, que unidas al Coro de AGAO permitieron un repaso variado a algunas de las más célebres páginas de la historia de la zarzuela. Hubiera parecido lógico comenzar la velada con algún preludio o intermedio musical, pero orquesta y coro abordaron directamente el coro de románticos de Doña Francisquita, evidenciando la nutrida masa coral algún pequeño desajuste que también se dio en alguna de sus otras intervenciones. Es cierto que este coro ha tenido mejores actuaciones y que un escaso número de ensayos puede ser la razón.

"Sabina Puértolas derrocha simpatía y entrega, lo que unido a una voz lírica de gran belleza y sobrada de facultades hicieron que triunfase en cada una de sus intervenciones"

Siguiendo el orden de intervención, comenzó el tenor burladés José Luis Sola con la romanza «Por el humo se sabe dónde está el fuego», poniendo de manifiesto todas sus virtudes en cuanto a entrega, derroche de facultades en su zona aguda y una elegante línea de canto que volvió a evidenciar en sus otras participaciones, especialmente con «No puede ser» de La tabernera del puerto. A continuación la soprano navarra Sabina Puértolas ofreció la bellísima romanza de Mirentxu de Guridi, «Goizeko eguzki argiak», cantada con un gusto exquisito. Esta cantante derrocha simpatía y entrega, lo que unido a una voz lírica de gran belleza y sobrada de facultades hicieron que triunfase en cada una de sus intervenciones, como la mencionada o en «Me llaman la primorosa» de El Barbero de Sevilla de Giménez.

El barítono cántabro Manuel Lanza volvía a los escenarios navarros donde fue galardonado con el primer premio del Concurso Internacional de Canto Julián Gayarre allá por 1990, y lo hizo escogiendo, para interpretar en solitario, la romanza del sembrador de La Rosa del azafrán y la de Maravilla, «Amor vida de mi vida». En ambas dio muestras de poseer una voz muy adecuada para este repertorio que, en muchas ocasiones, exige una tesitura demasiado aguda para una voz grave.

Por último, la mezzosoprano madrileña María José Montiel escogió el popular fragmento de El niño judío, «De España vengo» y la romanza «Qué me importa que no venga» de Los claveles de Serrano, ambas dichas con sentido y carácter con ese instrumento de mezzo lírica tan propio para este repertorio y en el que no encontró ninguna dificultad.

El maestro José Miguel Pérez-Sierra dirigió con brío, autoridad y energía un repertorio que conoce muy bien y con el que consiguió una correcta prestación de la Sinfónica de Navarra, aunque quizá abusara de exceso de decibelios en algunas páginas orquestales. Terminó la velada con dos propinas, el intermedio de El Caserío de Guridi y el coro de «Amigos siempre amigos» de Los Gavilanes de Guerrero que consiguieron poner en pie al público.