Dudamel triunfa en su debut con 'Il Trovatore' en el Liceu

Barcelona

02 / 10 / 2020 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

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'Il Trovatore' inaugural de la temporada del Liceu 2020-21 en versión de concierto © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Dudamel El director venezolano Gustavo Dudamel en su debut el el Liceu de Barcelona con 'Il Trovatore' © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Verdi IL TROVATORE

Versión de concierto

Rachel Willis-Sørensen, Yusif Eyvazov, Ludovic Tézier, Okka von der Damerau, Dmitry Belosselskiy, Mercedes Gancedo y Néstor Losán. Dirección: Gustavo Dudamel. 1 de octubre de 2020.

El debut del director venezolano Gustavo Dudamel en el Gran Teatre del Liceu ha sido una baza importante de este Trovatore en versión de concierto que, debido a las circunstancias de la pandemia de la Covid-19, ha tenido que ofrecerse en este formato y como título inaugural de esta excepcional temporada liceísta 2020-21. Con todas las medidas sanitarias implementadas que van desde la llegada escalonada del público, aforo reducido, programa de mano virtual, toma de temperatura, gel hidroalcohólico y uso de mascarillas. En el escenario, el Coro del Liceu guardaba la distancia de seguridad y utilizaba mascarillas. Ante ellos, los solistas entraban y salían con la boca tapada hasta que llegaban a su atril. En el podio el director estaba rodeado de pantallas de metacrilato y los músicos estaban suficientemente separados, incluso parte de la percusión fue ubicada en un palco de proscenio.

Dudamel, que debutaba esta obra verdiana que anhelaba dirigir desde pequeño según declaró a la prensa barcelonesa, estuvo muy atento a sacar el máximo partido de la Simfònica y del Cor del Liceu; éste último brilló con una actuación de gran nivel por conjunción, proyección y pulcritud en los pasajes más delicados. La lectura del director venezolano estuvo marcada por la expresividad y el dramatismo, con pasajes de gran detalle y exquisitez; hubo momentos de gran pasión verdiana, pero también contención y exquisitez aunque los intérpretes tuvieran que adaptarse a su lectura. En algún momento quizás se acentuaron excesivamente las pausas, pero en general Dudamel demostró su clase como uno de los directores sinfónicos más importantes del mundo y como un director operístico atento a sacar el máximo provecho de un reparto homogéneo y de nivel.

Eyvazof El tenor Jusif Eyvazov (Manrico) y Rachel Willis-Sorensen (Leonora) en 'Il Trovatore' en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Dudamel El director venezolano Gustavo Dudamel en su debut el el Liceu de Barcelona con 'Il Trovatore' © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

La cancelación de la gran diva Anna Netrebko –por un positivo por coronavirus que la mantiene hospitalizada en Rusia– supuso una importante merma en el atractivo de la inauguración de la temporada y una presión adicional para el desempeño de la soprano Rachel Willis-Sørensen quien, a pesar de ello, salió airosa del reto; no es todavía una voz verdiana por falta de fuste y proyección –que llegará con algunos años más de carrera–, pero su Leonora destacó por su perfecta dicción, un registro central de gran belleza y calidez y un agudo en la mayoría de ocasiones bien proyectado y de calidad. Lástima que en los números de conjunto su voz quedaba algo tapada, pero sin duda es una artista de nivel, de exquisita musicalidad y preciosismo en la interpretación que le está labrando una carrera ascendente y que triunfó especialmente en la sentida aria del cuarto acto «D’amor sull’ali rosee».

Yusif Eyvazov ha interpretado el rol protagonista en numerosas ocasiones –la mayoría junto a su mujer, Anna Netrebko– y en su regreso al Liceu se movió con soltura y  dinamismo. Su interpretación se basa en su valentía y motivación, que le valió el reconocimiento del público a pesar de contar con una voz que no es demasiado interesante ni bella. Una actuación meritoria que fue a más y que supero las extremas dificultades de la partitura con gran arrojo, especialmente en la «Pira».

El barítono Ludovic Tézier fue un Conde de Luna de manual, con una voz redonda y aterciopelada, muy del gusto del público que lo aplaudió con profusión. Fue el único que al final de la función se dirigió al público para darle las gracias por su presencia en el teatro y también a la dirección del teatro por iniciar la temporada a pesar de la pandemia.

Muy destacado el Ferrando del bajo verdiano Dmitry Belosselskiy, con una voz de gran autoridad y proyección, y adecuada la mezzosoprano Ekka von der Damerau como Azucena, quien, seguramente, no tiene el registro grave y la profundidad como para deslumbrar en un personaje del que hay muy pocos intérpretes de referencia en la actualidad, pero su emisión del agudo en forte, la amplitud y calidad de su proyección y la cuidada línea de canto y dicción, dominaron con interés y emotividad el papel de la desequilibrada gitana. Muy adecuada la Inés de Mercedes Gancedo y correcto el Ruiz del joven tenor español Néstor Losán.